Antonio Gil
La Guardia Civil liberó en esta semana a 53 trabajadoras procedentes de Rumanía en el municipio sevillano de Brenes.
En la operación, enmarcada en el Plan de Lucha contra la Trata de Seres Humanos y coordinada por el Equipo de Mujer-Menor (Emume) de la Unidad de Policía Judicial de Sevilla, se saldó también con la detención de cuatro presuntos miembros de una red que se dedicaba a la trata de personas.
Los indicios apuntan a que la red llevaba operando en la provincia varios años.
Se les acusa de pertenencia a organización criminal, trata de seres humanos con fines de explotación laboral, delitos contra los derechos de los ciudadanos extranjeros, usurpación de identidad y falsedad documental. La red captaba a las víctimas por medio de anuncios engañosos en redes sociales en Rumanía. En dichos anuncios ofertaban trabajos en España, con condiciones de legalidad, salarios altos y alojamiento y transporte incluido y gratuito. Una vez en el país, las víctimas eran trasladadas a Brenes y alrededores, siendo alojadas en condiciones de «insalubridad extrema». Para garantizar que las víctimas no huyeran, les retiraban los pasaportes, y no dudaban en recurrir a la violencia física para mantener el control.
A pesar de la promesa del viaje gratuito, les imponían una deuda abusiva por dicho concepto.
En cuanto a las condiciones propiamente laborales, empleaban a las víctimas en tareas principalmente agrícolas, con jornadas maratonianas y un salario muy por debajo del mínimo legal. Por supuesto, no había alta de ninguna clase en la Seguridad Social.








