Por Ana Merino Iriarte
A escasos días de finalizar el año 2024, es previsible que se publique el informe de la 72 edición del Festival de Donostia. Desde el año 2019 se publica el Informe de identificación de género SSIFF 2023 del Festival de Cine de Donostia. Siempre no ha sido así, en el 2018 se suma a iniciativas posmo que iban llegando en efecto dominó al mundo del cine.
La Asociación de mujeres cineastas (CIMA) en su informe anual de septiembre de 2018 recogió datos que dejaban al descubierto cifras más que significativas en esta industria fuertemente masculinizada; en 2017 el dato de las mujeres que ocuparon cargos de responsabilidad fue de 24% frente al 76% de hombres. Las variables que se introdujeron en la estadística fueron dos, el sexo Hombre-Mujer y los cargos o categorías profesionales: Producción, Dirección, Guión, C. Músical, D.Producción, D.Fotografía, Montaje, D.Artística, D. Vestuario, Maq y Peluq, Sonido y Efec. especiales.
El informe CIMA 2017 se iniciaba con estas palabras “La investigación con perspectiva de género se convierte en la única herramienta útil de acercamiento a esta realidad” “La finalidad del objetivo recae en desvelar si existen o no desigualdades ocupacionales atendiendo al sexo de las y los profesionales… segregando los resultados por sexo”
El título y objeto del informe 2017 fue conocer la representación de la mujer en el cine.
El 14 de mayo de 2018 el Festival de Cannes firmó la Carta por la Paridad y la Diversidad. En el texto del manifiesto, Blanchett y Varda recordaron que solo 82 mujeres han disputado la Palma de Oro a 1.688 hombres en las 71 ediciones
El festival de San Sebastián dio un paso adelante el 23 de septiembre de 2018. Sus responsables firmaron la Carta por la Paridad y la Inclusión de las Mujeres en el Cine en un acto con la participación del director del Zinemaldia, José Luis Rebordinos y la ministra de Igualdad, Carmen Calvo. El documento incluía el compromiso de elaborar estadísticas por género y otros compromisos con la paridad e inclusión. Además, deberían comprometerse con un calendario de transformación de los órganos rectores de los festivales para lograr la paridad perfecta dentro del mandato de estos organismos.
Pasados cinco años y publicados los informes, llegamos al último, de diciembre de 2023 que recogía las estadísticas de participación, ya no con la perspectiva de género sino por “géneros “ tal como lo dice el propio informe. “El objetivo es trazar la radiografía más precisa posible de la consideración e involucración de las profesionales mujeres en la industria cinematográfica, de la que el Festival de Donostia quiere ser no solo testigo, sino también miembro activo” dice el informe.
La realidad es otra, los cinco últimos años llevamos recogiendo no la perspectiva de mujeres y hombres en cuanto a la paridad en el empleo; el resultado recogido en estos años es la respuesta a la pregunta sobre la presencia de profesionales que se identifican con el género femenino y masculino, y no si las profesionales son mujeres u hombres. La estadística anual de SSIFF, además, introduce dos variables junto a los géneros Masculino y Femenino; la de No binario y la de Sin información (obsérvese que es estadística por géneros, el sexo ha sido suplantado)
“Analizadas desde la perspectiva de género, en las ocho categorías las personas que se identifican con el género masculino oscilan entre el 57% y el 77% “ concluye el informe.
¿Esto se puede dar por bueno? Hay decenas de personas que no contestan, otras no se reconocen en ningún género y por encima de todo el sexo se ha borrado. Estas dos variables No binario y Sin información adulteran el resultado de lo que se pretende detectar, la identificación por géneros. Y esto que tiene que ver con la auténtica cuestión relacionada con la desigualdad de las que sufren las mujeres.
¿Qué utilidad estadística tienen datos como No binario en la falta de oportunidades laborales de las mujeres? ¿Para qué sirve ese dato fuera de conocer cuántas personas dicen sentirse no binarias?
Las campañas de paridad que se pretenden, dependen de una buena identificación de los problemas con los que se topan las mujeres, inviable de llevar a buen término sin la distinción por sexos.
Veamos en el informe de 2023 como queda la categoría Música: ni más ni menos 910 personas, un 20,21% que no dan información, no contestan. Y por si fuera poco 71 personas, el 1,69% que dicen ser No binarias. Esto supone el 21,90% del total que no sabemos si son hombres o mujeres, esto no es irrelevante, está modificando el resultado de lo que se quiere averiguar.
En la categoría Arte (datos en la foto)ocurre algo semejante, de 936 personas, un 22,12% que no responden, se les da opción a no dar información de ningún tipo. La inclusión de términos acientíficos, como es la identificación con el género unida a los términos “no binario”, “sin información” en estadísticas impide conocer qué diferencias se producen entre cineastas o productoras mujeres y cineastas o productores hombres.
¿Cómo es posible reconocer en esta estadística a las mujeres? Mujeres educadas en el estereotipo de género, desde que nacemos y condicionadas para equipararnos en oportunidades laborales con los nacidos hombres.
En el resto de categorías profesionales la estadística también queda falseada, ya que por pequeño que sea el porcentaje que no da información, la falta de rigor anula el resultado. ¿ Dónde quedan reflejadas las mujeres si se hace desaparecer el sexo? Si lo que cuenta es el género sentido, un dato subjetivo, cuando el resultado debiera ser un dato objetivo, cuantificable, ¿qué información nos da? Es una investigación sin rigor, sin ciencia y la estadística es una ciencia esencial para el estudio cuantitativo de una problemática como la falta de igualdad.
Hemos pasado de la investigación sobre la falta de paridad que sufren las mujeres en la industria del cine a una investigación sobre cómo sienten el género las personas participantes. La paridad, a diferencia de las cuotas, obliga a que existan igual número de representación de hombres y mujeres e igual número o equilibrio en los cargos y profesiones. Ese es el objetivo que plantea la carta. El SSIFF* tiene la responsabilidad de dar ese paso adelante comprometiéndose con la igualdad, con la paridad.
El principio de paridad es un tema de justicia, no de discriminación. Las mujeres hemos sido históricamente excluidas del espacio público y de la toma de decisiones.
La paridad es la forma más justa de subsanar esto. Ocultar este dato, el sexo, en la estadística es invisibilizar a la mujer, no solo es retrógado y anacrónico, es devolver a la mujer a los espacios ¿de los que no debería haber salido? Si las mujeres cargan con esa lacra estructural de desigualdad, ¿qué decir de la discriminación y la exclusión laboral de las mujeres discapacitadas en el cine? , la inclusión sigue siendo el segundo objetivo de la Carta.
La obligatoriedad de desagregar por sexo todas las estadísticas oficiales es una conquista reciente de las mujeres que quedó reflejada en la IV Conferencia Internacional sobre las Mujeres de Beijing (1995) de Naciones Unidas, para poder así investigar la situación y la violencia que vive la mujer y poder planificar medidas de corte internacional para lograr la igualdad y el fin de la violencia.
En el año 2005, la Comunidad Autónoma de Euskadi lo hizo a través de la Ley 4/2005 para la Igualdad de Mujeres y Hombres. En España quedó recogida en la Ley Orgánica 3/2007 para la Igualdad de Mujeres y Hombres.
Es violencia contra la mujer no tener oportunidad de desarrollar su talento. Sin embargo, en la actualidad, bajo la inevitable bandera de la inclusividad se están fomentando los géneros, suplantando el indicador sexo en estudios y estadísticas.
Ell informe de la 72 edición del Festival de Donostia seguirá las directrices que ha seguido en estos últimos años, estadística ciega para las mujeres. Amparándose en que el sujeto de estudio es el 52% de la población, las mujeres; se abandonan las políticas de igualdad entre mujeres y hombres sin que esta igualdad haya llegado a ser efectiva y las sustituyen por diversidad de géneros.
Sin embargo, hay que decirlo bien alto: las políticas públicas para los colectivos no son lo mismo que las políticas para más de la mitad de la población, las mujeres, son realidades diferentes que necesitan respuestas diferentes.
*SSIFF- La Sociedad FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE DE DONOSTIA / SAN SEBASTIÁN S.A. está integrada a partes iguales por el Ayuntamiento de Donostia-San Sebastián, el Gobierno Vasco, la Diputación Foral de Gipuzkoa y el Ministerio de Cultura, Educación y Deporte.








