Guerra híbrida y Zona gris en los entornos operativos de enfrentamiento

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El término de Guerra híbrida aparece en 1995 en el libro “A Hybrid War: The Indonesian Confrontation. In British Counterinsurgency in the Post-imperial Era” de ThomasMockaitis [1], posteriormente se fue utilizando siempre para subrayar un modo de guerra que no puede clasificarse simplemente ni como puramente convencional ni como irregular.

En la tesis académica sobre las dos guerras de Chechenia que William J. Nemeth [2] presentó en 2002 en la Escuela de Postgrado Naval de la Armada de EEUU Nemeth definió en la Guerra Híbrida como la “forma contemporánea de la guerra de guerrillas” que “es una continuación de la guerra pre-estatal que se ha vuelto más efectiva porque emplea tanto tecnología moderna como métodos de movilización modernos”. Nathan Freier[3] mientras trabajaba en el Pentágono desarrolló los desafíos que definían el entorno de seguridad de EEUU: «irregulares» (terrorismo, insurgencias), «regulares» (fuerzas convencionales), «catastróficas» (armas de destrucción masiva, atentados como el 11-S) y «disruptivas» (cíber-operaciones, biotecnología, nanotecnología).

Frank G. Hoffman, teniente coronel retirado de Marina tuvo como punto de partida teórico el concepto de “guerra irregular compleja” en “Complex Irregular Warfare: The Next Revolution in Military Affairs” (2005). Y consolidó el tema en “Conflict in the 21st Century: The Rise of Hybrid Wars”  [4] aparecido en 2007. Según Hoffman, pueden ser llevadas a cabo «por estados y una variedad de entidades no estatales, incorporando una amplia gama de formas de llevar a cabo la guerra». Estas son «capacidades convencionales, tácticas y formaciones irregulares, actos terroristas incluyendo coerción y violencia indiscriminada y desorden criminal». Estas actividades pueden ser llevadas a cabo por «unidades separadas o incluso por la misma unidad, pero generalmente son coordinadas y dirigidas operacional y tácticamente dentro del mismo espacio de batalla para alcanzar efectos sinérgicos”.

El concepto de “Hybrid War” quedó consagrado en la Cumbre de la OTAN de septiembre de 2014 en Gales, se aprobaba el RAP, (NATO Readiness Action Plan), un “paquete coherente y completo de medidas necesarias para responder a los cambios en el entorno de seguridad en las fronteras de la OTAN….”

La Zona gris

En los ambientes estadounidenses de estudios sobre Defensa proliferan términos de moda de utilidad analítica cuestionable y recorrido habitualmente efímero, las llamadas «buzzwords», que son según el Cambridge Dictionary: palabra o expresión que se utiliza muy a menudo, especialmente en debates públicos.

En 2010 apareció la noción de «conflicto en la zona gris» en la Quadrennial Defense Review norteamericana para aludir  al espectro del conflicto que separa la paz (competencia económica interestatal) de la guerra (confrontación armada directa).

La zona gris es un término de uso habitual en el vocabulario geopolítico estratégico especializado, incluso figura en la documentación oficial de países o de organizaciones Internacionales de seguridad y defensa.

Cubre dinámicas que no son definibles como guerra, aunque pueden ser una alternativa a la misma y pueden ser una preparación para una futura campaña militar (híbrida o convencional). Los Estados interesados en generar zonas grises suelen emplear para ello “proxies” que pueden ser otros Estados fronterizos pero también actores no estatales (minorías étnicas, lingüísticas religiosas, grupos insurgentes que aspiran a crear su propio Estado) que aleccionan y vertebran, y generen una «small footprint» o pequeña huella de operaciones de baja visibilidad, encubiertas o clandestinas en la «zona gris» de las relaciones internacionales.

El Mando de Operaciones Especiales de EEUU la define como “ las interacciones competitivas entre actores estatales y no estatales que se encuentran entre la dualidad tradicional de guerra y paz”

Para The Forge  (Australian Defence College) es el campo de  acciones coercitivas del arte de gobernar que no llegan a la guerra. Con herramientas diversificadas:

—Paramilitar: utilizar fuerzas proxy (desde manifestantes pagados hasta milicias amigas y fuerzas especiales vestidos de civil) para infiltrarse, perturbar y apoderarse de elementos de la autoridad estatal en áreas específicas.

—Identificar las vulnerabilidades sociopolíticas en los estados objetivo, especialmente las diásporas etnonacionales. Apoyar los movimientos separatistas. —Manipular a través de la corrupción selectiva y coordinada con el soborno de líderes políticos locales y figuras de los medios de comunicación para la manipulación pública e informativa

—Económico: Sanciones o amenaza de las mismas, castigos financieros específicos, retirada de capitales; generando una crisis que provocaría la fuga de capitales y el colapso de la inversión.

—Energía: Uso de dependencias energéticas para la coerción.

— Utilizar negociación como tapadera para la campaña. —Reclamar “violaciones” enemigas de los altos el fuego/acuerdos para justificar acciones

—Informativo: Declaraciones formales, campañas en redes sociales, publicitar narrativas; utilizar a las ONG patrocinadas económicamente (USAID)

Hernández-García en el documento: “La zona gris: una aproximación conceptual desde las FAS“ laformula como: “zona del espectro de los conflictos donde predominan las actuaciones situadas al margen del principio de buena fe entre Estados (bona fide) que pese a alterar notablemente la paz no cruzan los umbrales que permitirían o exigirían una respuesta armada.”

Entornos operativos de enfrentamiento

En el tránsito de un mundo unipolar que aparece tras la Guerra fría con la implosión de la URSS a un mundo cada vez más multipolar con diferentes actores estatales denominados “revisionistas del status quo” [5] (fundamentalmente la Federación Rusa y la República Popular China), las formas contemporáneas de enfrentamiento entre potencias globales se definen por el entorno operativo elegido de las futuras operaciones.

Zona gris: situada entremedias de la competencia y el umbral del conflicto armado directo: un espacio intermedio en el espectro de conflicto político que separa la competición acorde con las pautas convencionales de hacer política, del enfrentamiento armado directo y continuado. El conflicto en la zona gris gira en torno a una incompatibilidad relevante para al menos uno de los actores. Las estrategias utilizadas son híbridas (de carácter multidimensional), de implementación gradual y con objetivos a largo plazo.

Elementos del conflicto en una zona gris: Se integran  diversos instrumentos de amenaza de poder: declaraciones políticas, económicas, comunicacionales, diplomáticas y  militares.

El concepto de zona gris se eleva a la altura del ámbito de las Relaciones Internacionales recurriendo a John Mearsheimer y su Teoría del neorrealismo ofensivo, un estudio particular de la rivalidad  entre grandes potencias que  derivan en conflictos políticos, y las estrategias llevadas a cabo para incrementar el poder relativo. Conseguir ventajas en la ‘asimetría de intereses’ testeando las eventuales líneas rojas, esquivando la vía diplomática normativa. La acción exterior norteamericana resulta congruente con el realismo ofensivo ya que cuanto más poderoso sea un Estado más inclinado se sentirá a aprovechar su ventaja.

— El papel del poderío militar puede apercibirse ambiguo, puede atravesar lo simbólico e intimidatorio: maniobras militares anuales cercanas a fronteras, vulneración de espacio aéreo con finalidad intimidatoria; o bien flagrante, envío de fuerzas mercenarias anónimas (occidentales en batallones nazis de Azov,  asesores militares técnicos de la OTAN en suelo ucraniano); variantes de ‘amenaza híbrida’ como declaraciones oficiales de la Alianza Atlántica, de la  Presidenta de la Comisión Europea, de los Ministros de Defensa de estados miembros de la Unión Europea.  Intervienen en la zona gris las respuestas cohesionadas de las alianzas ligado a intereses comunes, cuyo elemento aglutinador es de por sí percepción de amenaza. Una ambigüedad intencionada que dificulta tanto la identificación de las actividades hostiles propias de la zona gris como la articulación de estrategias de respuesta.

— El Gradualismo en la zona gris es otro determinante como actor en un conflicto a largo plazo donde abundan las acciones concebidas e interconectadas para lograr progresos de manera paulatina. El mejor ejemplo son las medidas coercitivas unilaterales en el disfrute de los derechos humanos que sufren Cuba y Venezuela a manos de EEUU, denunciadas por el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas. LaRelatora Especial subraya el efecto agravado en el cumplimiento por parte de EEUU y la UE del embargo donde empresas suelen referirse a los “efectos disuasorios” de las sanciones  y a su reticencia a realizar transacciones (incluidas las de carácter humanitario) por temor a sanciones severas, posibles restricciones o prohibiciones de acceso al sistema financiero, las rutas comerciales y los mercados de los países sancionadores y sus asociados.

Ese gradualismo es una adaptación táctica que pretende evitar respuestas contundentes en el momento de promoción y que va modificando la situación estratégica por suma de efectos a lo largo del tiempo. Así el gradualismo refuerza la ambigüedad, pues la gravedad última y la interrelación de las distintas acciones no siempre resultan obvias (inclusión de Cuba en la lista del Departamento de Estado de EEUU de Estados Patrocinadores del Terrorismo (SSOT) y el embargo económico desde el 14 de marzo de 1958)

—La asimetría de intereses de los Intereses sustanciales en juego, gracias a la cual el Estado con menor cuota de poder relativo puede llegar a imponerse al asumir mayores sacrificios y riesgos que los que está dispuesto a soportar su rival por unos objetivos que no valora de la misma manera

—La teoría de la Coerción propuesta por Thomas Crombie Schelling en su libro “Arms and Influence” [6]. El coercitivo obliga a otro actor a calcular, a decidir (basándose en sus propios intereses y posición) si resistirá o no la amenaza que se le formula. La amenaza coercitiva está diseñada para obligar a un individuo a hacer algo que preferiría no hacer. El poder de hacer daño, explicó Schelling, “es una especie de poder de negociación, no fácil de usar, pero que se usa a menudo”. Escribe:

“El poder de negociación que surge del daño físico que una nación puede causar a otra se refleja en nociones como la disuasión, la represalia, el terrorismo y las guerras de nervios, el chantaje nuclear, el armisticio y la rendición. El poder de hacer daño confiere poder de negociación, [  ] la voluntad de explotarlo es diplomacia, diplomacia cruel, pero diplomacia”.

Formas de coerción: la disuasión (deterrence) implica una amenaza para impedir que un adversario “inicie algo” o “impedir que un adversario actúe por temor a las consecuencias”, el castigo se impondrá si el adversario actúe. La compulsión (compellence) es “una amenaza o amenazas de fuerza destinada a obligar a un adversario a hacer algo”, el castigo se impone generalmente hasta que el adversario actúe. La característica central de ambas formas es que dependen, en última instancia, de la cooperación de la parte que recibe la amenaza.

La sensación de su propio poder, combinada con el deseo de utilizar ese poder para resolver problemas complejos con un mínimo de esfuerzo y gasto, ha inclinado a los responsables de las decisiones estadounidenses a recurrir repetidamente a la coerción.

Características principales de los entornos operativos futuros

a)Los actores “revisionistas”(Federación Rusa, China  Corea del Norte e Irán) son capaces de responder al despliegue de las fuerzas aliadas occidentales a distancias estratégicas y operacionales y negarles el acceso. Utilizando la negación de acceso y la negación de área (A2AD) en zonas clave de acceso a los posibles zonas de operaciones.

b)Los “revisionistas” (….) tienen cada vez más capacidades, con lo que aumenta el efecto sorpresa, integran una red sofisticada de Inteligencia, Vigilancia y Reconocimiento (ISR) de sistemas y sensores. Esta red ISR se une con sistemas de ataque, pudiendo atacar a distancias estratégicas, operacionales y tácticas.

c)Otros aspectos múltiples:

-El incremento de complejidad, combinando fuerzas regulares, irregulares, criminales y terroristas;

– Las áreas densamente pobladas en las que se desarrollarán todo tipo de operaciones, lo que dificulta las funciones operativas y de apoyo;

-Las redes globales de información, que posibilitan la movilización de la población a la velocidad de internet;

-La utilización del ciberespacio y armas de efecto masivo, que obligará a cambiar el cálculo del espacio de batalla y a redefinir las condiciones de resolución del conflicto;

-Las vulnerabilidades que crea la necesidad de trabajar de manera conjunta y multinacional (OTAN y ejércitos nacionales europeos) entre otros.


[1]Mockaitis, Thomas R (1995): “British Counterinsurgency in the Post-Imperial Era”. Manchester: Manchester University Press.

[2] Nemeth, William: “Future War and Chechnya: A Case For Hybrid Warfare”. (2002) Naval Postgrade School, Monterrey

[3] Freier Nathan (2007): “Strategic Competition and Resistance In The 21st Century: Irregular, Catastrophic, Traditional and Hybrid Challenges in Context.” Strategic Studies Institute, Carlisle Barracks,

[4] Hoffman, Frank G. (2007): “Conflict in the 21 st Century: The Rise of Hybrid Wars” Potomac Institute for Policy Studies, Arlington

[5] Estado revisionista: término de la Teoría de la transición de poder, dentro del campo de las RRII, que describe estados cuyo objetivo es cambiar o poner fin al sistema actual. Vocablo utilizado en la literatura académica sobre política internacional y específicamente por Wight, Martin (1978) “Power Politics”, Leicester University Press and The Royal Institute of International.

[6]Schelling, Thomas (1966) “Arms and Influence”. New Haven, CT: Yale University Press, 2008, reprint of the original 1966 edition

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