Capítulo I Parte 3
En este caso al no disponer de un servicio de atención al cliente, tuvo que dedicarse a denunciarlo públicamente en redes sociales, exponiéndose de este modo a que los taxistas a los pretendía humillar una y otra vez, pudiésemos verlo. Era demasiado bueno para no caer en la venganza….
Vaya, así que resulta que el experto en Uber que desde hacía años se había dedicado a hostigar a los taxistas amparándose en haber sido miembro de la CNMC, dejó que Uber le robase de una manera tan impune y tan descarada, que tuvo que acabar pataleando en Twitter sin éxito para que alguien le hiciera caso, provocando el escarnio de gran parte de los taxistas a los que llevaba meses intentando humillar desde la red social. Es rocambolesco, pero de verdad, no sabéis lo que hemos tenido que aguantar con esta gente. Y lo peor es que el futuro de los taxistas puede volver a estar en manos de este tipo de personajes. De hecho, ahora mismo se me viene a la mente un ex asesor de la misma CNMC bastante soberbio y clasista con los trabajadores y trabajadoras del taxi, al que le pillaron intentando colar un informe sobre economía colaborativa por la puerta de atrás favorable a los intereses de Uber, en la época en el que el gigante de Silicon Valley irrumpió por primera vez en España saltándose todas las normas y leyes establecidas. Bueno, a decir verdad como ahora pero usando coches particulares. Tela.
Por otra parte, sobre las redes sociales quiero hacer una advertencia en relación a un problema que nos está afectando bastante y del que la mayoría de las veces no somos conscientes. Creo que en muchas ocasiones no conseguimos entender el concepto para el cual están destinadas, algo que en mi opinión, sucede mucho en Twitter al ser un canal de muy fácil acceso y en el que se producen interacciones prácticamente instantáneas con cualquier persona, cuestión que por una parte tiene mucha utilidad pero que por otra, tiene un gran peligro y es que llega a absorber tanto, que puede hacerte perder la noción de la realidad y de lo que realmente es importante. Por eso es necesario dejar claro, sobre todo en un relato en el que gran parte de lo que cuenta se refiere a historias vividas desde esta red social, que tanto Twitter, Instagram, Facebook o cualquiera del resto de plataformas de este tipo, deben ser únicamente unas herramientas de entre muchas otras, un recurso más a disposición de la lucha obrera, es decir, otros medios para conseguir el fin y no nuestras únicas armas, ya que por desgracia y según mi experiencia, han sido demasiadas las ocasiones en las creímos de forma equivocada que nuestra labor por la defensa de los derechos de los taxistas y de los usuarios del taxi empezaba y acababa allí, lo que provocaba que a una buena parte de los compañeros y compañeras de esos grupos de taxistas que nos organizábamos para dar la batalla, nos dieran auténticos ataques de pánico ante cualquier queja puntual contra el taxi o por cualquier comentario favor de Uber o de Cabify sabiendo que era mentira.
Esto además acababa por generar algunos conflictos innecesarios que podían leer los clientes, algo que al final perjudicaba bastante a la imagen del sector de forma muy injusta, ya que no era más que el resultado de la presión a la que estábamos sometidos sumada a nuestra falta de experiencia. Y eso es un peligro porque realmente no se trataba más que de una distorsión y de una imagen que no se correspondía con la realidad, algo que en demasiadas ocasiones nos hizo perder la perspectiva, porque cuando no sales de todo ese círculo, todo se magnífica hasta el punto de crearte un grave perjuicio tanto a nivel profesional como personal. Algo así como toda esa gente que cree que está montando una auténtica revolución del proletariado contra el sistema desde Twitter por soltar de vez en cuando cuatro frases sacadas internet para intentar dar lecciones a los demás, cuando luego en realidad, nunca han pisado una manifestación, nunca han estado en una asamblea o nunca han tenido la valentía para presentarse en una lista electoral con Podemos para comprobar cuáles son los verdaderos problemas de la gente y sufrir toda la presión y el odio desde prácticamente todos los flancos que hay que soportar sólo por intentar cambiar las cosas desde el partido. Personas que se dedican a repartir carnets de pureza de la izquierda en redes sociales pero luego no conocen ni se han interesado por todos los problemas que se sufren siendo parte de la formación morada cuando estás en política, más allá de buscar el aplauso fácil y tener aduladores sin ningún espíritu crítico. Hay que tener más vida y salir de internet de vez en cuando. Las batallas se ganan en la calle y en la política, se apuntalan en los tribunales. Twitter es solo un arma más que depende del modo en que sepas sacarle partido para complementar las demás acciones, no es ni de lejos el epicentro donde gira la lucha.
Siguiendo con el tema de las redes, creo que el punto de inflexión que lo cambió todo y empezó darnos a conocer fuera de todo ese círculo interno de taxistas que se había formado en redes (que al final era lo que nos interesaba) fue a partir del día que se publicó en la prensa una foto del coordinador de la alcaldía de Madrid de Carmena posando sonriente junto con el director de Uber en España.
Una foto que supuso un verdadero escándalo ya que se trataba nada más y nada menos de la mano derecha de la alcaldesa saliendo junto al máximo responsable de Uber con el fin de promocionar un servicio del gigante californiano justo en medio de una tormenta de ataques contra el taxi y que para más inri, fué publicada por prácticamente por todos los medios generalistas ya que, al fin y al cabo, era carnaza que podría utilizarse para avivar el conflicto entre los taxistas madrileños y el consistorio gobernado por Manuela Carmena y que de paso pudiera salpicar a Podemos para erosionar su relación con los taxistas ya que en ese momento se habían erigido como el apoyo más importante del sector a nivel político, algo que posiblemente al PP no le sentase bien al tratarse de un sector tradicionalmente de derechas.
Además, este lamentable hecho se produjo tan solo seis meses después de la vuelta de Uber a España de una forma traumática para los taxistas como he explicado, por lo que supuso un jarro de agua fría para los taxistas en general los cuales, lógicamente consideraron que este acto se trataba de una verdadera traición por parte del único partido que parecía que les apoyaba en Madrid.
Por mi parte tengo que reconocer que fue la primera vez que entendí que había una fina línea que separaba la ideología y mi partido de la defensa de mis compañeros y compañeras y que mi prioridad debía de estar siempre con los últimos y últimas. Es más, reconozco que por culpa de esa foto, pese a sentir que me estaban clavando un puñal en la espalda, durante los primeros días tuve algunas discusiones defendiendo al resto de miembros de Ahora Madrid ya que todavía no lo había asumido y creía que era algo que únicamente se podía esperar de la derecha como el PP, Vox o Ciudadanos ya que para estos partidos los taxistas no somos más que un manojo de votos durante la campaña y un estorbo para los intereses de muchos que mueven a todas estas formaciones una vez han llegado al poder, pero que los que consideras que son los tuyos te traicionen de esa manera, duele bastante e incluso en cierto momento te desubica porque crees que se ha caído tu principal apoyo y te ves solo. Y eso es duro, igual de duro que haber aguantado a todos aquellos compañeros y compañeras que me advirtieron de que esto iba a suceder y a los que al final tuve que darles la razón. Pero bueno, en resumidas cuentas es lo que con el paso del tiempo ha acabado diferenciando a los dos partidos y ha demostrado que no eran lo mismo como nos pretendían vender algunos.
Así que una vez se hizo pública la infame fotografía en los medios, me puse manos a la obra y me dediqué durante meses a escribir tuits a diario mencionando a los concejales del gobierno de Manuela Carmena para pedirles explicaciones por la imagen de su responsable junto con el director de Uber. De este modo estuve de manera incansable día tras día y semana tras semana, porque creía (de manera ingenua) que podrían darme algún tipo de explicación o pedir disculpas sobre lo que había sucedido para poder arreglar las cosas con los taxistas ya que estaba convencido de que fué un error que se les fue de las manos.
Además, de este modo también se demostraba que nuestro apoyo no era gratis y que no nos íbamos a “casar” con nadie, independientemente de compartir ideología política en muchos aspectos. Aunque bueno, al final la distancia se ha hecho insalvable.
Desgraciadamente y pese a mi insistencia, ningún concejal o responsable de Ahora Madrid contestó o se dignó a dar explicación alguna, dejando pasar la oportunidad de poder solucionarlo. De hecho, del único que obtuve una respuesta y además bastante rápido fue Rafa Mayoral, alguien que tampoco tenía mucho que ver con el jaleo que se había montado, más que nada porque era de Podemos. Una torpeza mayúscula por parte de un gobierno que se suponía que venía a cambiar las cosas y que al final, con este despropósito únicamente consiguió generar una gran desconfianza y provocar bastante odio dentro del sector contra su coordinador y por extensión contra la exalcaldesa y de manera injusta contra Podemos, ya que buena parte de los taxistas no diferenciaban entre un partido u otro. Además desde el taxi también se entendió como una provocación de Uber (porque realmente lo era) y como una declaración de intenciones para demostrar que eran los que mandaban en Madrid incluso sobre las administraciones y podían utilizar a cualquier “tonto útil” para demostrarlo. Y razón no les faltaba, por desgracia. Luego se preguntarán de qué manera un incapaz como Almeida les ha conseguido arrebatar dos veces la alcaldía.
Meses más tarde, se produjo una gran manifestación que recorrió una de las principales arterias de Madrid para protestar contra el gobierno de Manuela Carmena. Ese día, cientos de taxistas se concentraron para denunciar la pasividad y la falta de control a los vehículos VTC de Uber y de Cabify por parte del consistorio gobernado por Ahora Madrid que llevaban meses campando a sus anchas, incumpliendo las normas sin ningún tipo de control por toda la capital.
Es irónico porque mucho después, cerca del comienzo de las pasadas elecciones municipales de mayo de 2023, el señor que salía en la foto con el de Uber y que se montó otro partido fuera de Más Madrid se dirigió a algunos miembros de mi asociación durante un acto oficial para ver si rascaba algo. Se lo podría haber pedido al de Uber ya que parecía que eran muy amigos cuando posaban sonrientes en las fotos. Eran otros tiempos.
Al final, la respuesta del Ayuntamiento a estas movilizaciones no fué más que una tibia campaña de publicidad para calmar un poco los ánimos que además fue pasto de los medios de derechas para atacar al Ayuntamiento, lo que provocó un daño colateral bastante importante al taxi, una aplicación que a día de hoy sigue estando infrautilizada y una serie de medidas enfocadas supuestamente en poner orden entre todo el caos que se había generado en Madrid con los vehículos de Uber y de Cabify que no sirvieron para nada ya que se empezaron a gestar tarde y mal, simplemente como consecuencia de la mayor huelga de la historia del taxi y en vistas a las elecciones que se avecinaban en pocos meses. De hecho, estoy seguro que si no hubiera sido por estas protestas, desde el consistorio no hubieran movido un dedo. Pero bueno, así salió todo y menos mal que no salió. Normas a medio hacer deprisa y corriendo con un encaje legal que en mi opinión, era bastante endeble (siendo generoso) y que acabaron cogiendo polvo metidas en un cajón con el gobierno de Almeida.









