La Hidra de las fuentes del lago Lerna era un monstruo del inframundo con forma de serpiente de múltiples cabezas. En el segundo de sus doce trabajos, Heracles tuvo que matarla, pero cada vez que cortaba una cabeza, dos más surgían de nuevo. Para evitar que se regeneraran, su sobrino Yolao quemó los muñones de los cuellos amputados, luego Heracles tomó su única cabeza inmortal y la enterró bajo una gran roca.
Marx comprendió el modo capitalista de producción como un ente en constante transformación, la metáfora del capitalismo actual sería la cabeza de hidra que cambia asiduamente para regenerar capital monetario con distintas formas y maneras de explotar, dominar, reprimir y saquear pueblos por doquier en la etapa actual.
Una característica clave del neoliberalismo es que impulsó el proceso de creciente dominio del sector financiero sobre todo. El capitalismo como orden social existente depende de manera vital del progreso ininterrumpido de la acumulación de capital privado. El proceso de la financiarización de la economía es reflejado por el papel creciente y dominante de las finanzas en el funcionamiento global del capitalismo. Es la respuesta del capital al estancamiento de la economía por falta de inversión productiva directa motivada por el riesgo de desvalorización del capital. Esto generó la proliferación de numerosos títulos e instrumentos financieros (futuros, opciones, derivados, hedge funds, etcétera), destinados a la expansión ilimitada del crédito. En palabras de Marx, esto marcó un cambio desde la «fórmula general del capital» M (capital monetario) — C (materias primas) — M’ (capital originario más plusvalía), a un sistema cada vez más orientado únicamente al circuito del capital monetario en donde el dinero simplemente engendra más dinero sin guardar relación con la producción industrial.
La desvalorización del capital
La “realización” del capital es el momento en que se recupera a sí mismo valorizado, losl pasos de su transformación futura está sembrado de contradicciones destructivas, desvalorizantes. El capital está atravesado como por un “principio de muerte”, de continua desvalorización. Como la energía eléctrica que se transmite pierde parte de su energía –y en el caso de una falla mayor puede perderse por completo–, así el capital –y con muchas más contradicciones que la electricidad– tiene un constitutivo esencial propio de continua desvalorización.
La fase tardía del capitalismo tiene el origen en el agotamiento de la dinámica productiva en las economías avanzadas con la desvalorización del capital monetario y en la reorientación del capital lejos de la inversión productiva, el capital industrial «real» ha sido superado por las actividades «ficticias» de las finanzas, la industria y el capital financiero son interdependientes, las distintas cabezas de la hidra. David Harvey argumenta que la financiarización y la monopolización desataron al rentista moderno que no produce nada excepto beneficios monetarios a través de la propiedad de activos o la especulación financiera
A partir de la crisis de 2008, emergen dos cabezas de hidra en un nuevo régimen económico definido por una concentración y centralización sin precedentes en manos de las «Tres Grandes» firmas de gestión de activos (BlackRock, Vanguard, State Street, las llamadas Big Three) y el monopolio de las plataformas digitales o capitalismo de nube (Cloudalistas)
La historia de la financiarización tiene cuatro fases distintas: el capital financiero clásico, el gerencialismo, el neoliberalismo y el nuevo capital financiero. Estas fases forman un ciclo que consiste en el declive y luego la reconstrucción gradual, desigual y contradictoria del poder financiero. Cada fase se caracteriza por formas organizadas específicas de poder estatal, corporativo y de clase:
a) Capital financiero se formó tras la crisis de 2008, cuando el difuso poder financiero del capitalismo accionario neoliberal se centralizó en gigantescas empresas de gestión de activos. En medio del colapso financiero, los reguladores trataron de mejorar la estabilidad sistémica orquestando la consolidación bancaria. Cuando se disipó la tormenta, solo cuatro megabancos —JPMorgan Chase, Bank of America, Wells Fargo y Citigroup— dominaban el sector.
b) Fase gerencial. Una vez generada la liquidez del sector financiero, en los EEUU, el gobierno se ocupó de dirigir a las empresas y bancos en dificultades, mediante funcionarios que se encargaron de la gerencia. Por lo tanto, el Estado no sólo manejó el financiamiento de las deudas contraídas por las empresas, sino que también las controló directamente. Se trató, en consecuencia, de un proceso de nacionalización de las empresas y bancos por parte del Estado. Fueron los contribuyentes quienes, a través del pago de sus impuestos futuros, financiaron la operación, como fue el caso de General Motors. En EEUU el manejo de esas empresas fue devuelto pocos meses después a los gerentes privados, o sea, a los causantes de la crisis.
c) Neoliberalismo, el predominio de un paquete de políticas económicas que incluyen la liberalización del comercio internacional, la privatización de los servicios públicos y la flexibilización de los mercados laborales. Impulsó la «financiarización», es decir, el creciente dominio del sector financiero sobre todo lo demás en la economía.
d) Un nuevo poder financiero con el creciente protagonismo económico y político de las grandes empresas tecnológicas (Big Tech) y las firmas de gestión de activos, las “Tres Grandes”: BlackRock, Vanguard, State Street (Big Three) con un poder de concentración y centralización sin precedentes.
Diversas aproximaciones de múltiples autores para diagnosticar el capitalismo contemporáneo han acuñado distintos términos según el tema principal enfocado, destacamos:
«Capitalismo rentista» Brett Christophers que en su libro “Rentier Capitalism”, define la renta como el “pago a un actor económico (el rentista) […] simplemente en virtud de que controla algo de valor, de lo que se trata es de asegurar los ingresos bajo condiciones de competencia limitada o nula”;
«Capitalismo de plataformas» (Nick Srnicek), nos muestra como el capitalismo con la economía digital se volcó hacia los datos para recobrar potencial y dinamismo tras las prolongadas crisis de sobrecapacidad que acechaban la producción fordista de bienes y su régimen de empleo desde la década de 1970. “Los datos son el recurso básico que impulsa a las empresas de plataforma, y son los datos que les dan su ventaja sobre sus competidores. Las plataformas, a su vez, están diseñadas como un mecanismo para extraer y usar esos datos.”
«Capitalismo gestor de activos» (B. Braun) las participaciones accionarias se han vuelto más concentradas en manos de grandes gestores de activos, aumentando así el poder basado en el control. Tensionan relaciones de poder estructural entre actores económicos privados. Las políticas de gobierno corporativo de los gestores de activos están subordinadas a los objetivos de maximizar los activos bajo gestión y evitar la reacción regulatoria. Otros: «Capitalismo de vigilancia» (J. B. Foster & R. McChesney; S. Zuboff); «Capitalismo comunicativo» (J. Dean) y «Capitalismo caníbal» (N. Fraser)
El poder ha pasado de los bancos a los fondos de capital. Esta última categoría se ha expandido constantemente y hoy incluye a los propietarios de activos, como las Aseguradoras, los Fondos de pensiones y los Fondos soberanos de riqueza, (los FSI, sovereign wealth fund) de propiedad estatal así como a las Firmas (corporaciones) de gestión de activos. Reorganizan constantemente la actividad económica con el objetivo de aumentar los rendimientos financieros de diferentes formas en diferentes segmentos de la economía. Fuera del ámbito de las empresas que cotizan en bolsa, los administradores de activos alternativos han impulsado la financiarización al hacer accesibles a la inversión financiera áreas cada vez más nuevas de actividad económica. Las Firmas de capital de riesgo preparan a las empresas emergentes (start up), mientras que las Firmas de capital privado convierten a las empresas, las viviendas, la infraestructura e incluso las tierras agrícolas (Black Rock en Ucrania es un buen ejemplo) en clases de activos accesibles a los fondos de capital.
La magnitud de los Fondos soberanos de riqueza (sovereign wealth fund de propiedad estatal), el Fondo de Pensiones del Gobierno (GPF) de Abu Dabi gestiona más de 1,6 billones de dólares en activos, junto al noruego GPF, la CIC de China, KIA de Kuwait, el catarí QIA, la GIC Private y la Temasek Holdings de Singapur, el Fondo de Inversión Pública de Riad y el SAFE Investment Corporation china representan 12,5 billones de dólares a 1 de octubre de 2024.
Rentistas por excelencia. Los Cloudalistas y los Gestores de activos
El principal postulado de la teoría de Keynes es que la demanda agregada (la sumatoria del gasto de los hogares, las empresas y el gobierno) es el motor más importante de una economía. Las políticas estabilizadoras keynesianas intentan dotar a los Estados-nación de poder para controlar la economía en las épocas de recesión o crisis, regular los ciclos económicos. Estas políticas claudican ante el avance imparable del nuevo capitalismo financiarizado, los mercados públicos y abiertos ya no son el principal mecanismo de distribución de bienes y servicios, la asignación de recursos financieros están en manos de unas pocas corporaciones gigantescas y de las grandes empresas tecnológicas que detentan el monopolio de las plataformas digitales, aquellas que adquieren una parte significativa de su capital de forma gratuita (datificacion) donde los consumidores no son propietarios de sus datos, es decir, la renta financiera desplaza paulatinamente al beneficio de la producción de mercancias en las economías políticas del capitalismo.
Cloudalistas y capitalismo de nube
Detentan el monopolio del capital de la nube mediante plataformas digitales. La economía del siglo XXI necesita todos esos servicios básicos de una nueva infraestructura digital y toda la infraestructura digital necesaria sobre la que se construyen nuestras economías está privatizada. Las superestrellas tecnológicas emblemáticas (las Big Tech) de este siglo han desembocado en una monopolización creciente de segmentos clave del mercado de nuevas tecnologías. Tienes proveedores de internet, Microsoft Windows, macOS, iOS, Apple App Store, Play Store, Google, Amazon, YouTube, Facebook, Instagram, WhatsApp, Apple Pay, Google Pay, etc.
Luego está la infraestructura en la nube que utilizan las aplicaciones y los sitios web, dominada por unas pocas empresas, en su mayoría estadounidenses. Amazon Web Services (AWS) tenía el 31% de la cuota de mercado mundial en el primer trimestre de 2024, seguido del 25% de Microsoft Azure y el 11% de Google Cloud.
Juntas, estas tres grandes empresas estadounidenses de Silicon Valley controlan el 67% del mercado mundial de computación en nube. Se trata de una especie de asfixia monopolística sobre la propia Internet. Washington no tolera ningún competidor de sus monopolios de Big Tech.
En la economía política clásica, David Ricardo consideraba a los terratenientes rentistas como vestigios del feudalismo que obstaculizaban el pleno florecimiento del modo de producción capitalista. Keynes, de manera similar, se refirió principalmente a los financieros parasitarios que se enriquecían manteniendo el capital artificialmente escaso. En la corriente principal de la economía neoclásica, el término renta de monopolio se refiere a los beneficios acumulados por encima de los beneficios normales alcanzables bajo un diseño de mercado eficiente y competitivo.
Algunos autores marxistas consideran que el advenimiento del neoliberalismo y la financiarización vienen de la mano del retorno de la figura del rentista, matizan el predominio de la renta sobre el beneficio, de la apropiación sobre la producción. Las plataformas digitales han acumulado inmensas reservas de efectivo en sus tesorerías durante los últimos veinte años, pero la gestión de su capital es conservadora, alentando la retención de liquidez en sus balances. Este fenómeno de acaparamiento, sin igual en la larga historia del capitalismo, priva a la economía de capital productivo al mantener la escasez de activos seguros que provoca daños colaterales al equilibrio económico global.
Lejos de su imagen de innovadores que invierten masivamente en el desarrollo de las tecnologías del mañana el carácter de que indica su Flujo de caja de inversión, es una estrategia para la minimización del riesgo a toda costa. Todos los bonos corporativos que poseen tienen grado de inversión, lo que significa que fueron emitidos por instituciones bien establecidas con las calificaciones crediticias más altas.
El análisis de los datos pone de relieve que casi el 80% del efectivo se invierte en títulos de deuda, la mitad emitidos por organismos públicos y la otra mitad por empresas, con una fuerte concentración de la cartera en deuda estadounidense.
Presentan diversos rasgos de riesgo: Apple, Oracle y Qualcomm se destacan por destinar más del 50% de su efectivo a bonos corporativos, mientras que Microsoft y Facebook financian la mayor parte del gobierno americano, IBM destaca por su asignación hipercautelosa, con casi un tercio de su efectivo en forma de efectivo y dos tercios en forma de deuda bancaria segura. Por el contrario, Google destina más del 15% de su capital a títulos respaldados por hipotecas, e Intel más del 20% a acciones de empresas cotizadas.
Capitalismo gestor de activos
Mientras que Varoufakis (2023) sitúa la fuente en la búsqueda de rentas en las grandes empresas tecnológicas, Braun y Christophers (2024) lo hacen en las sociedades de gestión de activos. Dado que BlackRock et al. son importantes accionistas de las grandes empresas tecnológicas, ¿cómo les afecta esto a la nueva dinámica que introduce el capital en nube?, BlackRock, Vanguard, State Street y Fidelity poseen las mayores participaciones (en conjunto, más del 20%) en las 10 principales empresas tecnológicas estadounidenses.
Los gestores de activos son «rentistas puros». Un gestor de activos puede ser propietario de un parque eólico en Noruega o de un complejo inmobiliario en Florida, pero no tiene nada que ver con el funcionamiento y el mantenimiento cotidianos de estos activos, que se subcontratan a otras empresas. No producen nada, mientras que «su negocio es maximizar y extraer los ingresos -la renta- que genera ese activo». Están en el negocio de tomar, no de hacer. Se benefician de la propiedad y el control -en lugar de la producción- en condiciones de competencia limitada.
Braun & Christophers (2024) indican que esto ha convertido a los gestores de activos en el «sistema nervioso central de la sociedad capitalista contemporánea» así como en importantes configuradores. Señalan que los llamados Tres Grandes gestores de activos (BlackRock, Vanguard y State Street) poseían alrededor del 13,5% de todas las empresas del S&P 500 en 2008, porcentaje que ha aumentado hasta el 22% en la actualidad. Son los mayores accionistas del 90% de las empresas de la Bolsa de Nueva York. Además, controlan conjuntamente 126 billones de dólares de recursos financieros, con un total de 526.000 millones en ingresos, mientras que sus beneficios se estiman en unos 200.000 millones al año (equivalente al PIB de Grecia).
Los gestores de activos utilizan su inmenso acceso a los recursos financieros para influir activamente en el comportamiento de otros capitalistas. En el caso de los gestores de activos «convencionales», como los Tres Grandes gran parte de esos activos proceden de planes de seguros, fondos de pensiones y fondos soberanos que buscan a alguien que invierta sus enormes sumas de capital. Debido a su enorme tamaño, los gestores de activos tienden a poseer un importante capital que implica un control sustancial sobre la política de la empresa. Esto ha convertido a los gestores de activos en el «sistema nervioso central de la sociedad capitalista contemporánea» así como en importantes configuradores del capitalismo en general. Los Tres Grandes pueden «condicionar» la dirección de cada área de actividad donde invierten activos. Son importantes configuradores del capitalismo en general. También tienen capacidad para presionar directamente a los gobiernos. Esto ocurre bien con el propósito de impedir la regulación, o bien para promover activamente la agenda política en beneficio propio..
El papel de la República Popular China, “la construcción de una comunidad con un futuro compartido”
El único gran país cuya economía no está totalmente colonizada por las grandes tecnológicas estadounidenses es China, donde los dirigentes del Partido Comunista fueron lo bastante inteligentes como para darse cuenta de que tenían que desarrollar su propia infraestructura electrónica, para proteger su soberanía digital y no estar totalmente en deuda con los monopolios estadounidenses.
En lugar de Google, el principal motor de búsqueda en China es Baidu. En lugar de YouTube (que es propiedad de Google), China tiene Bilibili. En lugar de Facebook y Twitter, China tiene Weibo. En lugar de Instagram, está Xiaohongshu. En lugar de Amazon, hay empresas como Taobao y Jingdong (también conocida como JD.com). En lugar de WhatsApp u otras apps de mensajería, China cuenta con WeChat -que junto con AliPay también se utiliza para pagos, como alternativas a Google Pay y Apple Pay-. La existencia de alternativas chinas es una de las razones (entre otras) de la nueva guerra fría de Washington contra Pekín.








