Antonio Gil
La empresa afincada en Garray (Soria), y que tenía como objetivo la producción de cannabis medicinal, sigue de ERTE en ERTE, algo de lo que ya escribimos en mayo pasado en este mismo diario.
Tal es el cansancio de los sindicatos con la situación que han solicitado un ERE extintivo, en reacción a la última propuesta de la dirección, consistente en prorrogar nuevamente el ERTE que afecta a 49 trabajadores.
Desde que en 2020 la empresa pasase a manos del fondo estadounidense Full Moon, con el plan de sustituir la producción de rosas rojas de invernadero (las mayores instalaciones de Europa) por cannabis medicinal, la plantilla se ha reducido de 267 personas a las 49 actuales.
La nueva extensión del ERTE sería para nueve meses, y en él también se incluirían 11 del personal técnico, el cual va por su segundo ERTE.La situación actual expira el 31 de agosto, y las negociaciones se retomarán este próximo lunes 26.
Como hemos mencionado arriba, los sindicatos reclaman que se ponga un final a la larga agonía que vive la empresa, que sigue pendiente de la obtención de una licencia que le tiene que dispensar la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) para poder cultivar cannabis medicinal.
De momento, a principios de este mes se completó de forma exitosa la venta y envío a clientes europeos de casi una tonelada de flor seca de cannabis medicinal, lo que fue celebrado por la compañía como un “hito significativo” en el proceso de obtención de la autorización definitiva para el cultivo de plantas de Cannabis sativa L. y la reanudación de la producción. Sobre esta cuestión, los sindicatos desconocen la situación en que se encuentra el proceso de obtención de la certificación de la AEMPS, pues “les concierne a ellos”.
Respecto al resto de cuestiones, los sindicatos exigen el pago de la “deuda acumulada” con la plantilla, que según sus estimaciones es de 4.200 euros cara cada una de las 49 personas en situación de ERTE más vacaciones y 525 euros para el personal técnico.








