Premanifiesto personal de un artista contra la Guerra que viene

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   Durante muchos años mantuve en la puerta de mi taquilla el poema de Gabriel Celaya “la poesía es un arma cargada de futuro». Cada día le echaba una ojeada antes y después de trabajar. Me ayudó a mantener los pies en el suelo y hacerme ver que la poesía, la literatura, el arte sirven también para una causa social. No es un bello producto, no es un fruto perfecto, es lo más necesario, lo que no tiene nombre. Me ayudó también para maldecir a aquellos que esgrimían el arte solo cuando les interesaba. Maldigo la poesía que no toma partido hasta mancharse. Desde entonces esa es esencialmente la poesía que practico. Un grito desde las vísceras del sufrimiento humano, una mano tendida para ayudar al prójimo, un puente para enlazar con los hermanos del otro lado, estén donde estén porque, como dijo el Ché: “No creo que seamos parientes muy cercanos, pero si usted es capaz de temblar de indignación cada vez que se comete una injusticia en el mundo, somos compañeros, que es más importante.” Y en esas estamos porque estamos al borde de la III Guerra Mundial y, ¿Dónde están los intelectuales? ¿Dónde se encuentras los poetas y artistas que antes clamaban contra las guerras y los conflictos? ¿Que se organizaban contra lo injusto? ¿Quién va a tomar la palabra para defendernos de quienes nos quieres como carne de cañón? No os he escuchado. Parecéis distantes, expectantes, sin la inquietud necesaria como para reaccionar ante lo que se nos viene encima. Últimamente he escuchado estas palabra en las redes sociales y me he sentido interpelado así que allá va.

   Una vez que se ha constatado el absoluto fracaso del paripé de la pasada Cumbre de Paz celebrada en Suiza (donde Rusia no fue invitada) y refrendado desde Europa el propósito de seguir ayudando a la Ucrania nazi de Zelensky (aunque para ello tenga que haber recortes) mediante el nombramiento de la rusófoba estonia Kaja Kallas, todo apunta a ello aunque aún no hay acuerdo, como nueva Jefa de la Diplomacia europea, se confirman nuestras más oscuras sospechas: nos están llevando a una Guerra Total contra Rusia. 

   Por ello, quiero manifestar mi más absoluto rechazo a una Guerra con quien está destinado a ser un agente clave en la unión del supercontinente euroasiático, donde desde el Cabo San Vicente hasta la península de Kamchatka, desde la península de Kola, hasta el mar de China Meridional, todo, absolutamente todo esté conectado para afrontar los retos del futuro mediante el uso de la Diplomacia, del comercio y de la cooperación internacional y no de la guerra.

   Decía Otto Von Bismark que el secreto de la política es hacer un buen tratado con Rusia. Desde que el liderazgo alemán está representado por fantoches y títeres del gobierno norteamericano hemos pasado de tener fuertes lazos con Rusia a dejarnos destruir infraestructuras carísimas que abarataban considerablemente nuestro suministro energético. Los líderes de Alemania, de Europa entera y con ellos los españoles, se han vendido al hegemón yankee para que este no pierda su hegemonía universal y para ello nuestros líderes han decidido, sin contar con nosotros, que la próxima guerra de USA se librará en suelo europeo aunque tenga que caer para ello hasta el último ciudadano. Pero a mí ningún ruso me ha dicho que formo parte de 26 millones de españoles “fusilables”, a mí ningún ruso me ha llamado «progre de mierda” o “zurdo asqueroso” o “rojo”, a mí ningún ruso me ha quitado derechos de manifestación y reunión como lo ha hecho la llamada Ley Mordaza, a mí ningún ruso me ha encarecido el mercado inmobiliario haciéndome imposible mi emancipación, a mí ningún ruso me ha devaluado mi sanidad y mi educación públicas. Si he de luchar por algo tengo aquí muchas más causas y motivos, razones y culpables, que tener que coger un fusil para luchar contra un ruso. Por ello me niego a que mi gobierno entre en una guerra suicida que no sólo no nos traerá nada bueno sino que puede causar la destrucción del mundo tal y como lo conocemos. Me niego además a luchar en un guerra que sólo favorece a un país en decadencia absoluta como es USA mientras los problemas de mi país se enquistan y se alargan hasta la exasperación. No hay ningún motivo para luchar contra Rusia, quien por otra parte es el único país que ha sido capaz de luchar y vencer al nazismo y que lo continúa haciendo a pesar de las miles de trabas, de sanciones y de intentos de “revoluciones de colores” en sus países aliados. Rusia es, junto con los BRICS, la nueva esperanza de la humanidad y no voy a mover un sólo dedo en la defensa del principal culpable de los males de la humanidad, que es USA y su aliado psicópata y practicante del apartheid, Israel. 

   Nuestros gobiernos deben saber que la ciudadanía va a despertar antes o después y que toda la energía que se debería desplegar en un campo de batalla contra un enemigo imaginario se desplegará sin duda contra los que nos envían a una guerra como inevitable carne de cañón. No y mil millones de veces NO. No en mi nombre. No en el nombre de este poeta que firma este premanifiesto contra la Guerra. 

   La cultura ha sido siempre lugar de encuentro, lugar de unión y de debate, si eres artista o te consideras un intelectual, por favor contacta conmigo en este correo para poder organizarnos mejor contra la guerra que viene que puede ser además la última Guerra. Escríbeme y juntos escribiremos el Manifiesto de los Artistas contra la Guerra.

direccion@elcomun.es 

4 COMENTARIOS

  1. Yo no soy artista, pero suscribo todo lo dicho en este premanifiesto.

    Saludos y a seguir.

    PD.- Como sugerencia, igual podéis poner algún «plugin» en la web para que se muestren los últimos comentarios (en una columna lateral o algo así), quizás eso incentive a que se comente (hay veces que cuando vas a comentar la noticia está ya fuera de la primera página, con lo que igual pierde sentido comentar).

    Y una segunda sugerencia: si tenéis los conocimientos técnicos, igual podéis plantearos crear un foro para trabajadores con una perspectiva comunista (o de izquierdas, más en general, si se prefiere), quizás eso también ayude al debate y a la organización -ante el evidente desierto en este sentido-.

    • Apreciado Lector, traslado su idea al Consejo Editorial. Somos un medio muy pequeño y toda tarea extraeditorial nos resulta ardua pero lo que dices resulta muy interesante. Gracias por escribir y por leer El Común.

      • Ya dije en otro comentario que tengo al Diario El Común como parte de mi ronda diaria de lecturas. Esto es así, porque considero que la línea política es muy correcta -aunque presente algunas variantes-, pero es claramente antiimperialista, prerrequisito imprescindible para poder hablar de izquierda y, más específicamente, de comunismo. Es, además, un plus, el hecho de que sean artículos de elaboración propia y de reflexión política, no sólo informativos (en algunos casos informativos y muy documentados, como los de Juan López Páez y otros).

        Muy significativa, además, la cobertura que hizo este Diario del XXI Congreso del PCE, que dio bastantes claves de la situación dentro de este partido, que ha sido hasta ahora (con IU) un aglutinador de, para entendernos, la «izquierda transformadora», cuya evolución junto con la del restante «magma» que se autodenomina «izquierda» (la «izquierda sentida» que decía Magariño), nos guste o no, va tener un peso en cómo se va a resolver la situación: es decir, si termina de autoextinguirse por inanición y por el rechazo de la mayoría de la clase trabajadora para que surja otra cosa o si continúa «atrayendo» de un modo u otro a los trabajadores a su línea «política».

        En cuanto a lo mencionado del foro y el debate, lo veo imprescindible: las ideas, reflexiones, etc. de este Diario -también las que aportan otras páginas (independientes o de partidos)- tienen que llegar al conjunto de los trabajadores y los propios trabajadores participar en el debate. No veo otro modo de que puedan surgir sindicatos y partidos que realmente sirvan para organizar y concienciar a los trabajadores, sin lo cual, evidentemente, no se va a poder cambiar nada. Aunque la dispersión de webs y pequeños partidos también aportan a la reflexión general, eso luego se tiene que concretar en una organización y en unas actuaciones concretas y es difícil que eso ocurra si cada uno opina por su lado en pequeños núcleos y sin que se materialice en una organización y acción conjunta.

        Y lo vemos en un ejemplo simple como el de las pasadas elecciones europeas: algunos pequeños partidos y plataformas presentándose (o intentándolo) a las elecciones, otros haciendo llamamientos a la abstención.

        Y sobre los artistas, no se puede dejar de recordar el caso del rapero Pablo Hasel, que creo que va ya por los tres años de cárcel, sin que ni la «izquierda», ni los «artistas», ni ninguno de los demás, hayamos sido capaces de hacer nada por sacarlo de donde está.

        De todos modos, a pesar de la aparente «ruina» en la que estamos, peor estaban los rusos con el zarismo y ya sabemos lo que fueron capaces de hacer.

        Lo dicho, un saludo y a seguir.

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