Se viene en junio próximo la Feria de las elecciones europeas, los diputados se van y vienen, se renuevan pero los lobistas permanecen. Los intereses de las grandes corporaciones forman parte del núcleo esencial de la UE desde sus orígenes y fueron la base de su creación: un mercado único unificado en torno a una moneda común. Para afianzar el proyecto se fue elaborando una armazón jurídico de blindaje de sus «derechos» por encima del interés general. Un ejército de lobbies en las sedes, puertas giratorias para consejeros y diputados y think tanks son elementos que lubrifican en Bruselas a diario toda la alianza entre instituciones públicas y empresas transnacionales.
¿Qué es un lobista? Es una persona que se dedica a defender los intereses de un colectivo ante las administraciones y a intentar influir en las políticas públicas a su favor. Los lobistas trabajan para los lobbys, también denominados grupos de presión, grupos de cabildeo o grupos de interés, los llamados “lobbys”, término inglés referido al vestíbulo en inglés, su origen eran los grupos de presión se reunían con los parlamentarios en los pasillos de la Cámara de los Comunes.
Hoy día son colectivos asociados organizaciones o plataformas que representan intereses específicos y realizan actividades en defensa de esos intereses, como puede ser influir en la elaboración o aprobación de leyes o en la toma de decisiones políticas. En 2008 la Unión Europea estableció un Registro de transparencia en el que se informan sobre las actividades de representación de intereses que tienen lugar ante las instituciones de la UE.
La guía Lobby Planet estima la presencia de un ejército de más de 25.000 lobbistas corporativos que constituyen hoy una fuerte potencia en la política cotidiana de Bruselas para intentar acomodar la política de la UE a sus intereses, evadir la regulación y manejar los hilos del debate político a su antojo, indica el concurso de más de 135 grupos de presión que representan los intereses de diferentes sectores de la industria, entre los que están la industria financiera, la digital, la del tabaco, la energética, la armamentística y los defensores a ultranza del libre comercio, e indica el enorme gasto para llevar a cabo su acción de “cabildeo” que supera los 1.500 millones de euros cada año.
Actualmente, este registro de lobbies cuenta con 12.412 organizaciones, aunque la cifra real podría ser muy superior, ya que la inscripción no es jurídicamente obligatoria. Arroja una cuadrilla de veinte «cabilderos» por eurodiputado. Ocho mil de los registrados «promueven sus propios intereses o los intereses colectivos de sus miembros». 3.500 «no tienen intereses comerciales» y 670 «fomentan los intereses de sus clientes».
Su labor se desarrolla en los tres principales órganos comunitarios susceptibles: la Comisión Europea, el Consejo Europeo y el Parlamento Europeo.
En la Comisión Europea, se estima que en Bruselas se congregan más de 2.500 lobbies profesionales, con un «ejército» de cabildeo que puede llegar a más de 20.000 personas; su presencia se destaca a partir de 1992 con la entrada en vigencia del Tratado de Maastricht. El Consejo Europeo lidera la iniciativa comunicacional de Brusela, es el que requiere de un trabajo mucho más delicado, atinado del cabildeo profesional, dada su Alta Representación y la definición de la agenda que ocurre en su seno.
El Parlamento europeo con su sede principal en Estrasburgo asienta todo el arco político europeo -y sus asistentes, oficinas, burócratas y la sombra lobista.
La categoría «empresas y asociaciones comerciales» es la que más lobistas tiene, más de cinco mil. También figuran «Entidades, oficinas o redes establecidas por terceros países». Qatar y Marruecos -los dos países en el ojo de la sospecha de corrupción que mantiene en jaque a Bruselas- tienen representantes en los pasillos de la Eurocámara.

¿La UE, una Comunidad de intereses, para quién?
Los ejes centrales del diseño de las instituciones que gobiernan la zona euro son:
- el papel reservado al Banco Central Europeo, cuyo cometido básico ha sido contener la inflación, relegando a la consecución de este objetivo el crecimiento y el empleo, y proveer de recursos a los bancos, obligando a los estados a depender de los mercados para cubrir sus necesidades financieras;
- la aplicación de un tipo de cambio único en un espacio económico formado por economías con muy desiguales capacidades competitivas y la imposibilidad, en ese contexto, de que las más débiles ajustaran su posición cambiaria para corregir eventuales pérdidas de competitividad;
- la permisividad dispensada a las economías con superávits por cuenta corriente, al mismo tiempo que se penalizaba a las economías deficitarias, obligadas a ajustar precios y salarios para enjugar los déficits.

Según el grupo de investigación Corporate Europe Observatory1, un entramado
burocrático-industrial conformado por empresas transnacionales, ya sea de forma individual o mediante grupos de presión son poderosos actores políticos, con gran peso en la toma de decisiones de la Unión Europea.
De ahí que el grueso del rescate con fondos públicos, al igual que sucedió tras el crack de 2008, privilegie a las mayores compañías europeas. En aquel entonces fueron los bancos los que recibieron miles de millones para sostener sus negocios, ahora son las grandes corporaciones de los principales sectores productivos. En resumen todo ello se arropa con un velo de retórica verde, violeta y digital, con la que se pretende legitimar un proyecto que multiplica los daños sociales y económicos de la población para garantizar los beneficios de las transnacionales europeas.
La vida en Bruselas es testigo de la multiplicación de los conflictos de intereses, tanto de los eurodiputados como de los comisarios.
Pongamos algún ejemplo, en el recambio de Comisarios del 1 de noviembre de 2014, Jean-Claude Juncker, el nuevo presidente de la Comisión Europea anunció los 27 nombres de su equipo, nombrando como comisario de Acción por el Clima y la Energía a Miguel Arias Cañete, quien fuera presidente de dos empresas petroleras (Petrologis Canarias y Ducor) vinculadas con miembros de su familia; como comisario encargado de la Unión de los Mercados de Capitales designó a Jonathan Hill, un ex lobista al servicio de la industria; como comisario de Asuntos Económicos y Financieros, a Pierre Moscovici, ex vicepresidente del Círculo de la Industria, organización patronal; como comisario de Investigación, a Carlos Moedas, que trabajó para la multinacional energética Suez en Francia y el banco de inversión Goldman Sachs en Reino Unido y como ejecutivo en la consultora inmobiliaria española Aguirre-Newman.
El poder del lobby de las Big Tech in crescendo.
Las cifras de las grandes tecnológicas digitales en Bruselas en 2021 ya eran impactantes: más de 97 millones de euros gastados. La reciente actualización de 2023 revela que la industria tecnológica ha aumentado su gasto en sólo dos años en un 16,5%: hasta 113 millones de euros. Sólo los 10 principales grupos digitales –incluidos Meta, Google, Apple, Microsoft y Amazon– son responsables de más de un tercio del gasto general en lobby del sector, con un presupuesto de lobby de 40 millones de euros. Las grandes tecnológicas lideran la presión en Bruselas en términos de gasto, por delante de las 10 mayores empresas del sector automovilístico y financiero.
El intento de la UE de controlar a las grandes tecnologías, proporciona el ejemplo perfecto de cómo el inmenso presupuesto de las empresas les proporciona un acceso privilegiado: funcionarios de alto nivel de la Comisión celebraron 271 reuniones, el 75% de ellas con lobistas de la industria. Google y Facebook lideraron el grupo.
Shoshana Zuboff 2 en su obra “The Age of Surveillance Capitalism: The Fight for a Human Future at the New Frontier Of Power , argumenta que los capitalistas de la vigilancia tienen muchas estrategias para protegerse de la ley. El lobby, la captura política y otros métodos económicos que asociamos con la cartelización empresarial. El lobby –junto con el establecimiento de relaciones con políticos electos, una puerta giratoria constante y una campaña para lograr influencia cultural y académica– ha actuado como el baluarte que permitió que floreciera un modelo de negocio, basado en la violación de la privacidad de las personas y el dominio injusto del mercado. sin ser desafiado
La estrategia de las Big Tech se basa en el apoyo público a nuevas reglas, pero solo para reglas suaves, moldeadas por ellas mismas. Después se combina con intentos de replantear la regulación como una amenaza, no para sus propios beneficios sino para las PYME y los consumidores, y se acaba por avivar los temores geopolíticos al advertir que la regulación hará que Europa se quede atrás de EEUU y China.
El informe “Corporate Capture in Europe” de la entidad protransparencia Alianza para la Transparencia del Lobby y la Regulación Ética (ALTER-EU) detalla la captura corporativa de la legislación europea por parte de las grandes compañías, comprende 8 ocho estudios sobre: El sector bancario; La política comercial y el caso del TTIP; La Industria del Gas; Política fiscal en los Países Bajos; La industria farmacéutica; Políticas de protección de datos y privacidad; La industria armamentística; El Dieselgate y la industria automovilística alemana.
En 2018, Vicky Cann, del Corporate Europe Observatory, resume las conclusiones en su informe:” “Accounting for influence” (Contabilidad de la influencia) que muestra cómo las cuatro grandes firmas auditoras mundiales están integradas en la formulación de políticas de la UE en la elaboración de la legislación contable y tributaria europea que afecta a la evasión fiscal. Explica los agujeros legales que facilitan la contabilidad creativa de las grandes compañías para eludir el pago de impuestos y la prosperidad de los paraísos fiscales dentro de la propia UE (Luxemburgo, Holanda, Irlanda).
Puertas giratorias aceitadas
La excomisaria Neelie Kroes actuó a favor de Uber desde su puesto y acabó incorporándose a la cúpula de la firma, como reveló una investigación de Le Monde. El expresidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso fue contratado por Goldman Sachs, el banco que no había sancionado pese a que ayudó al gobierno
conservador griego a ocultar la deuda y el déficit público real, lo que desencadenó la crisis de la eurozona y un coste astronómico para los ciudadanos y la UE.
Adam Farkas, fue director ejecutivo de la Autoridad Bancaria Europea desde 2011 hasta que abandonó en 2019 su puesto para dirigir la Association for Financial Markets in Europe (AFME), el lobby de la gran banca internacional.
El último traslado de un alto funcionario antimonopolio de la Comisión Europea a un bufete privado ha provocado una investigación de la Defensora del Pueblo de la UE, Emily O’Reilly que declaró: “La impresión es que la Comisión ha permitido que uno de sus altos funcionarios trabaje para una empresa no comunitaria que espera obtener grandes beneficios de su conocimiento interno», En un comunicado de prensa del 8 de mayo, el bufete de abogados Paul Weiss anunció la contratación de Henrik Morch, director de la sección antimonopolio de la Comisión Europea con 30 años de carrera.
Corrupción y escándalos
El ‘Qatargate‘, punta del iceberg de la inmensa influencia de los lobbies, las grandes empresas, las potencias extranjeras y los grupos sectoriales en la UE. La exvicepresidenta del Parlamento Europeo Eva Kaili no sólo blanqueaba la imagen de Qatar, sino que también era la principal promotora de las criptomonedas y una diputada clave en la legislación sobre ciberseguridad. En 2017, se reveló la operación de corrupción para lavar la imagen del régimen autoritario de Azerbaiyán en Europa con el desembolso de 2.500 millones de euros.
La investigación del periódico The Guardian y el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), conocida como los Uber Files de julio 2022 sacudió las instituciones europeas. Emily O’Reilly, Defensora del Pueblo en el Parlamento Europeo, denunció las prácticas de ‘lobby’ llevadas a cabo por Uber en Bruselas. «Es necesario un cambio de cultura en la cúpula de la Unión Europea. Abordar de manera laxa los grupos de presión puede socavar gravemente la integridad de cualquier servicio público», dijo tras la filtración masiva de miles de documentos y correos por parte de un ex alto cargo de la compañía de transporte.
1 Balanyá, Belén (2002): “Europa S.A: la influencia de las multinacionales en la construcción de la UE”. Ed. Icaria
2 Zubbof, S. (2020), “La Era Del Capitalismo De La Vigilancia”, Ed. Paidós








