Claroscuros de la reforma del subisidio de desempleo: perjudicará a los parados de mayor duración y trabajadores a tiempo parcial

0

El cambio fundamental de la reforma, (que el Gobierno tenía comprometida con Bruselas, ya que era necesaria para el desembolso del siguiente tramo de los fondos europeos) pactada por el Ministerio de Trabajo y los sindicatos para la «simplificación y mejora» del nivel asistencial, es la posible compatibilidad de la prestación contributiva por desempleo con un empleo a jornada completa.

En principio, podría hacerse compatible si se percibe un salario de, como máximo el 225% del IPREM, es decir, 1350 euros.

No obstante, el texto tiene letra pequeña; la compatibilidad se limita a un máximo de 80% del IPREM (480 euros en los niveles actuales) en los dos primeros meses. A partir de entonces se reduce de manera sustancial, un recorte que penaliza a los parados de muy larga duración y a los que acepten trabajos a tiempo parcial.

El borrador del texto tiene cambios importantes con respecto a lo que se publicitó y presentó en diciembre y que fue tumbado por el Congreso. La nueva versión del Gobierno renuncia al recorte de la cotización por jubilación que paga el SEPE por los beneficiarios del subsidio para mayores de 52 años de la que son beneficiarios casi 500.000 trabajadores. Además, añade la novedad de la compatibilidad de las prestaciones con un trabajo a tiempo completo.

La fórmula para hacerlo es la misma que la de los subsidios: la prestación se transforma en un «complemento de apoyo al empleo» que se irá recortando según el tiempo que el beneficiario de prestación lleve ‘consumido’. El texto establece que se aplicará a las prestaciones contributivas por desempleo reconocidas un año después de su entrada en vigor (un plazo que se ha ido retrasando del 1 de abril al 1 de julio de 2025) cuando superen los 12 meses y empiecen un trabajo por tiempo completo o parcial, con la salvedad de los que hubieran empezado a cobrar el paro antes de esa fecha pero alcancen o superen los 12 meses en ese momento, pueden compatibilizar un trabajo a tiempo completo (no a tiempo parcial) con su prestación.

El límite del año reduce drásticamante los beneficiarios al 50% de los que perciben la prestación contributiva. Según los datos actuales ofrecidos por el SEPE, unas 430.000 personas tiene un periodo de cobro reconocido de más de 12 meses. De ellos, 198.000 llegan a 24 meses. El 80% de los beneficiarios no llegará a agotarlo, según ha dicho la propia Ministra.

El modelo hace que la cuantía del complemento se reduzca según el tiempo que el desempleado lleve cobrando el paro. Así, entre el décimo tercero y décimo quinto mes el complemento alcanzará el 80% del IPREM, lo mismo que corresponde hoy para un subsidio, 480 euros según el nivel actual del indicador, pero a partir de ahí el porcentaje irá recortándose hasta el 30%, o sea, 180 euros.

A los trabajadores a tiempo parcial se les aplicará reducciones aún más acusadas. Y aquí llega otro cambio poco halagüeño: actualmente no se puede compatibilizar un empleo a tiempo completo con paro, sí se puede simultanear con una jornada parcial. Esto implica «restar del importe de la prestación la parte proporcional al tiempo trabajado». El nuevo sistema establece un tope no indexado a ese importe, sino al IPREM, porcentaje que además se reduce con el tiempo, algo que no ocurre actualmente.

Recordemos que la prestación contributiva se reduce del 80% al 60% de la base reguladora a partir del sexto mes, pero desde entonces se mantiene sin variación hasta que se agota. Por tanto, las personas que tengan un puesto de trabajo a tiempo parcial y lleven un año cobrando el paro no ven reducido el importe de la parte de la prestación; ahora, los que quieran recurrir a este sistema, un año después de la entrada en vigor de la norma sufrirán un empeoramiento en sus ingresos, con una ayuda mucho menor que la de los parados con un trabajo a tiempo completo. El espíritu de la medida, como ocurre con el diseño de los subsidios, es que este complemento no se utilicen como un apoyo a puestos a media jornada, sino como un acicate a la empleabilidad pero en la práctica esto supone un empeoramiento del ingreso de los trabajadores.

Tal y como está planteado, cuanto más tiempo lleve una persona cobrando la prestación, menor será el ingreso. Un parado que empiece a trabajar en el décimo tercer mes recibirá un complemento mucho más elevado que uno que lo haga en el mes veinte, lo que perjudicará a los parados de mayor duración.

El mismo problema ocurre con los subsidios, con el nuevo sistema un parado que logre un empleo a tiempo completo nada más empezar a cobrar el subsidio del 90% del IPREM (570 euros a niveles actuales), lo verá transformado en un complemento equivalente al 80% del IPREM (480 euros). Pero si lleva más de cinco trimestres en paro percibiendo el subsidio, que en su caso equivale al 80% del IPREM, percibirá como complemento solo un 20%, lo que equivale a 120 euros. La reducción es mucho mayor si tiene un contrato a tiempo parcial.

Hay otro elemento dudoso, pues quien acceda al subsidio «después de haber agotado una prestación por desempleo de más de doce meses», verá que el cálculo de la cuantía del complemento de apoyo al empleo se iniciará en el quinto trimestre de percepción de dicha prestación, en lugar del primer trimestre por lo que el complemento será el más bajo para los parados de más larga duración.

No parece muy lógico, ni social, si la intención es la de poner énfasis en los parados que han superado el año en paro, penalizarles en sus ingresos.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.