Por Karina Castelao
En Estados Unidos a las mujeres que escriben apasionadas cartas de amor a los asesinos encarcelados se las conoce como ‘killer groupis’.
El fenómeno «killer groupie» ha visto recientemente un repunte con la serie de Netflix basada en la historia de Jeffrey Dahmer, asesino convicto y agresor sexual que entre 1978 y 1991 asesinó y desmembró a diecisiete hombres y adolescentes. Este curioso fenómeno fan, llamado ‘hibristofilia’, o «sindrome de Bonnie and Clyde», es una parafilia que consiste en «enamorarse» o sentir atracción sexual hacia criminales que han cometido actos atroces, y tiene como característica que los individuos que son sujeto de enamoramiento de quienes lo padecen, son siempre guapos. Hay muchas teorías que intentan explicar esta conducta en algunas mujeres, desde la atracción por estos personajes debido a su «valentía» a la hora de subvertir las normas, hasta el deseo de ser las artífices de su redención, pasando por las ganas de notoriedad. Sea como fuere, es un fenómeno universal y España no es ajena a ello.
Hace unos años se produjo un gran revuelo cuando trascendió que Miguel Carcaño recibía cartas de amor y regalos en la cárcel. Pero será que Marta del Castillo era una preciosa chiquilla de buena familia que ningún medio empatizó con Carcaño y esta noticia, en vez de activar el fenómeno «killer groupie» trajo oleadas de indignación. Y es que el aspecto de la víctima y del victimario tiene mucho que ver en el tratamiento de estos hechos por parte de los medios y en la percepción de los mismos por parte de la opinión pública. Es lo que en psicología se conoce como «efecto halo».
Daniel Sancho es guapo, hijo de un actor guapo, Rodolfo Sancho y nieto de un famosísimo actor también guapo, Sancho Gracia.
La historia de Daniel Sancho y Edwin Arrieta parece sacada de un guion de película de sobremesa de Antena3: Joven cocinero hijo de un conocido actor español, asesina y descuartiza a un cirujano colombiano con el que mantenía una relación clandestina ante las amenazas de éste último de sacarla a la luz. Con todos estos ingredientes, es de suponer que tanto la prensa amarilla como la prensa seria se hiciera eco de la noticia y la narrara con todo lujo de detalles, abriendo telediarios y acaparando portadas de la prensa rosa.
Pero, curiosamente, y en contra de lo que podría ocurrir con un crimen de estas características, el tratamiento de estos hechos por parte de la prensa rezuma una cierta tolerancia ante el crimen de Sancho y un cierto reproche hacia las presuntas acciones de Arrieta. Y es que Daniel Sancho es un joven bien parecido, atlético, rubio y español, y Edwin Arrieta es un hombre de 44 años, nada agraciado físicamente, latinoamericano y, para colmo, abiertamente gay.
Llamamos «efecto halo» a la percepción prejuiciosa que se tiene sobre una persona basada solamente en una primera impresión. Si alguien es atractivo le atribuimos una serie de características positivas sin haber comprobado si las tiene o no, como por ejemplo ser inteligente, seductor o agradable. Por el contrario, si alguien nos parece poco atractivo podemos pensar que será una persona poco amigable o aburrida. O si nos parece guapo no somos capaces de imaginar que sea mala persona y sin embargo si es feo buscamos razones para descartar su bondad.
En el caso de Daniel Sancho, su aspecto físico, unido al hecho de ser hijo y nieto actores españoles muy queridos por el público, han causado que los medios y la opinión pública busquen excusas al asesinato y descuartizamiento de un ser humano, mientras que el aspecto físico de su víctima, Edwin Arrieta, su nacionalidad y orientación sexual lo hayan convertido en el malo de esta historia.
La revista Semana, junto con Lecturas, llevaban el pasado miércoles en sus portadas la “truncada vida de Daniel Sancho” y de su familia, como si la de Arrieta no hubiera visto “truncada” la suya. El nada sospechoso de amarillista diario 20 minutos hablaba hace unos días de “la dura despedida de Daniel Sancho a sus amigos: ‘Por favor, no me olvidéis’”. Europa Press contaba que el portavoz de la familia había comunicado lo mal que lo estaba pasando Daniel Sancho tras su detención, quien ha sufrido un bajón «emocional y psicológico» desde que llegó a prisión. Sus amigos, como también recogía la agencia, defendían en un comunicado que el asesino confeso es una ‘persona amable, cariñosa y generosa’ «
La revista Semana recoge también en un artículo de “investigación” las condiciones carcelarias en las que se encuentra Sancho y cuyo titular es: “Así es Koh Samui, la cárcel en la que está Daniel Sancho, con ‘celdas precarias’ y ‘comida maloliente’” y en el que también habla de la cárcel tailandesa como un lugar “donde reinan la precariedad y una estricta rutina diaria para los reos”.
Hay incluso una palabra para definir el tipo de relación que mantenía Sancho con Arrieta que descarta rotundamente que fuera gay, como explica La razón: “Asumiendo Sancho que no era homosexual, se ha determinado que lo que compartían Arrieta y él era una práctica sexual que se conoce como «yachting» o «gay-for-pay» y que se refiere a las personas heterosexuales que reciben dinero de personas homosexuales por tener relaciones sexuales”.
Sin embargo el tratamiento mediático de Edwin Arrieta es totalmente distinto. En el programa de Telecinco ‘Así es la vida’ se han dado a conocer algunas opiniones de pacientes del cirujano colombiano. El magazine recogía “testimonios” del tipo: «Que nadie se opere con este médico, que no caiga nadie más», mientras mostraba el mal resultado de su operación a manos del cirujano colombiano. Otro testimonio en redes difundido por el programa decía que Edwin Arrieta tenía tanto a su familia como a él amenazados. «Acá un resumen de las afectadas de Arrieta”. “Arrieta, deja de amenazar, se te viene dura la cosa». Incluso el periódico Mundo Deportivo dice que “Estas versiones de pacientes del cirujano colombiano desmienten lo que sostiene el entorno de Edwin, quien desde el primer momento lo definían como una persona ejemplar. Ahora, con el paso de los días, se está demostrando cómo es realmente la víctima de Daniel Sancho”.
Pero quizá el medio que haya llegado más lejos sea ABC. Tras comenzar sus crónicas sobre el caso con titulares como “Noche complicada de Daniel Sancho en la cárcel de Tailandia: el cocinero español ha tenido que pedir medicación para el estrés y permanece en la unidad hospitalaria”, ha consultado al catedrático de Criminología de la Universidad de Valencia, Vicente Garrido Genovés, quien ha analizado el caso “basándose en el comportamiento del agresor y en los datos que ya se conocen sobre el crimen”, llegando a afirmar, según recoge el periódico, que tras el análisis criminológico de la mente de Daniel Sancho «El asesinato era su única vía de escape».
Y en esta linea tambien ABC publica un artículo el pasado fin de semana en el que Salvador Sostres, en un alarde de homofobia y racismo sin precedentes, justifica el asesinato de Arrieta por parte de Sancho afirmando, literalmente, que el crimen era su única alternativa y dibujándolo como una suerte de defensa propia: “Dani ha sido víctima de lo que mi abuela llamaba cuando podíamos hablar en libertad, “la mala leche del maricón, que es retorcida, perversa, desesperante y puede lleverte a la enajenación” “Dani Sancho se vio superado por el secuestro mental de un gay retorcido y mañoso que le amenazó con publicar las fotos de ambos haciendo guarradas si le abandonaba”. Sus alternativas eran todas malas: o cedía al chantaje, o veía su vida destrozada por la publicidad del homosexualismo, o lo mataba” “Mató, sí, pero para escapar de la cárcel mental en la que su acosador le había encerrado”. Por decirlo en román paladino, para Sostres, Edwin Arrieta tuvo lo que se merecía y Sancho no tuvo más remedio que dárselo.
Ignoro que encaje legal podrían tener estas afirmaciones para ser consideradas apología de delito, habida cuenta de que el Código Penal establece que “La apología existe cuando, ante una concurrencia de personas o por cualquier medio de difusión, se expongan ideas o doctrinas que ensalcen el crimen o enaltezcan a su autor y que, por su naturaleza y circunstancias, puedan constituir una incitación directa a cometer delito«. Y en mi opinión, considerar que la única alternativa viable de una persona es el asesinato, lo es. En cualquier caso, lo que yo no dudaría si fuera la familia de Arrieta sería en ponerle una querella criminal por injurias y calumnias al autor de ese infame artículo, y una demanda por vulnerar el derecho al honor de arrieta al libelo que lo publica. Porque ABC es tan responsable como Sostres de la difusión de este discurso de odio.
En fin, que el caso de Daniel Sancho está adquiriendo tintes almodovarianos, con gays adinerados, jóvenes guapos, sexo y desmembramientos. Y para que a semejante cóctel no le falte ni un solo ingrediente, también cuenta con su dosis de “hibristofilia” gracias al recientemente creado club de fans que, bajo el hastag de #freedanielsancho piden a Mediaset que lo rescate para entrar en el próximo Gran Hermano VIP. Sería un gran aporte al palmarés criminal del reality que, tras la participación de un maltratador y de un violador, entrara en la casa de Guadalix de la Sierra un guapo asesino.








