Más allá de los temblores

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Hace doscientos años, luego de proclamada en julio la formal independencia del Perú; se vivía en nuestra capital y otras ciudades, un clima de incertidumbre y expectativa. Se sabía poco de lo que estaba ocurriendo, y se imaginaba mucho respecto a lo que habría de suceder.

Hoy, Mutatis Mutandis, se podría decir que acontece una circunstancia similar. Como ayer, el ciudadano de a pie tiene una información episódica y superficial de los hechos que acontecen; pero vive en sobresalto porque no atina a percibir lo que se está cocinando en la trastienda.

Ahora la cosa luce menos clara que antes porque de todos modos, los criollos de antaño eran conscientes que a la sombra de los virreyes, o en la nueva República, podrían vivir sin mayores apremios si se daban maña para apoderarse de los resortes de la estructura gubernamental que asomaba. Después de todo, eran los ilustrados de la época.

Hoy sus descendientes miran las cosas de otro modo porque saben que no tendrán mayor espacio de acomodo. Se les acaba el tiempo, y los vientos de fronda que soplan desde los andes, invaden también zonas rurales y urbanas en toda la extensión del continente. Si pierden, entonces, no tendrán más alternativa que marchar hacia el norte para sumarse, en el Estado de la Florida, a los fugados de otros escenarios de América Latina.

Independientemente de sus deseos, serán nuevos migrantes en busca de fortuna, sólo que ella les será esquiva. Llegarán tarde a ubicarse en plazas ya ocupadas. Y la competencia será difícil porque la ociosidad de la que hacen gala, no tiene límite; como no lo tiene, tampoco, el afán de Poder que los agobia.

En el incierto escenario nacional, que se inicia con temblores este enero, podremos señalar algunos hitos que constituyen algo así como retos inevitables para los peruanos de nuestro tiempo. La Pandemia, es uno de ellos.

Oficialmente vivimos ya la denominada Tercera Ola de la Covid 19 y ella crece y amenaza por doquier. No se puede negar, sin embargo, que se ha avanzado bastante en el camino por enfrentar esta amenaza y que ahora existe casi un 80% de la población debidamente protegida. En contrario subsiste sin embargo una campaña perversa que se solaza sugiriendo a los peruanos que eludan la vacuna.

Quienes enarbolan esa rústica bandera no son iletrados, ni ignorantes. Son simplemente aviesos impulsores de una ofensiva mediática que busca pescar a rio revuelto, explotando prejuicios y temores en la gente. A ellos, sólo cabe decirles que si están vivos, es porque los vacunaron de chicos contra la TBC, la fiebre amarilla, el dengue, el sarampión y la viruela o la Polio. Si no los hubiesen vacunado, estarían simplemente muertos, o lisiados

Que esa campaña esté orquestada por dirigentes de Fuerza Popular, que creen que las vacunas equivalen a agua destilada, o por “Con mis hijos,  no te metas” que hacen marchas Pro Muerte; no debiera sorprender Lo que si llama la atención, es que la sigan gentes “de izquierda” que hoy son Congresistas. Vacunados ya, proclaman a viva voz su rechazo al Anti Covid, al que consideran la expresión de una voluntad satánica.

El segundo elemento a considerar -no desligado del primero- es la nueva estrategia del fascismo. Sobre todo, su agresividad. Actúa, como si se le fuera la vida y se les acabara el mundo. Y proclama su voluntad de “vacar” a Pedro Castillo ya, ahorita mismo porque -como lo dice- “no puede permanecer un instante más en el Gobierno del país”.

Le encuentran todo, desde ministros ineficientes hasta planes terroristas; desde acciones dolosas, hasta citas clandestinas; desde supuestas coimas, hasta operaciones fraudulentas. No hay delito que no se le haya adjudicado, ni crimen del que se le considere exento.

Ya ha sido condenado persécula seculorum, sometido a un proceso secreto, condenado por Jueces anónimos y en un Tribunal sin Rostro; como ocurrió tantas veces en la década dantesca. Ahora sólo faltan los sicarios, que ejecuten la sentencia.

Y el tercer elemento, qué duda cabe, es la profunda crisis que devora las entrañas de la sociedad peruana. Crisis económica, política y social, que agobia a la inmensa mayoría de peruanos, algunos de los cuales no saben que están pagando la factura por los negocios de la Mafia, desde Hurtado Miller hasta Boloña Behr y sus sucesores.

Pero el 2022 no será sólo un campo minado. También será un escenario de avance de los pueblos. Y Nuestra América –la de Martí y la de Mariátegui- afirmará su destino.

El lunes 10 de enero se instalará en Managua una nueva etapa en la administración Sandinista. Y el 27 asumirá el gobierno Xiomara Castro, en la renovada Honduras. En junio, Colombia sepultará al Neoliberalismo. Y en octubre, hará lo propio el gigante brasileño.

América, volverá a ser América y Vargas Llosa, lamentando sus derrotas, dirá, finalmente, que perdió la batalla. En tanto, Lima, más allá de los temblores, seguirá impávida.

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