Miserias de las condiciones laborales de las enfermeras

0

Enviado desde el perfil de twitter @grZDT

La Enfermería en España, al igual que el conjunto de la Sanidad Pública, lleva décadas sufriendo recortes y una marcada precariedad laboral. Es importante conocer que es una profesión feminizada. Según datos del INE en 2020, de las más de 320.000 enfermeras colegiadas en España, son mujeres más de 270.000, esto es, más de un 80%. Esto, como muchas otras cosas, puede explicarse por los estereotipos sexistas y roles de género bien arraigados en nuestra cultura, donde la mujer ha sido y es la encargada de las tareas de cuidado tanto en el ámbito público como privado. Algo que, como vemos, prevalece hoy en día, lo cual puede explicar las malas condiciones laborales que arrastra la profesión desde hace décadas, dado el maltrato institucional que históricamente sufren las mujeres.

Una constante lucha de las enfermeras es contra la idea falaz de estar bajo las órdenes de un médico. Profesionales diferentes que realizan tareas diferentes, ambas igual de importantes para el paciente. La enfermería es una disciplina que cuenta con una gran independencia y una larga lista de competencias y tareas propias, las cuales vienen dadas por la preparación y los estudios que se nos requiere, y somos tan dependientes de las otras profesiones sanitarias, como estas lo son de las enfermeras. Es lo que conocemos como equipo multidisciplinar, y es la base de una atención de calidad para nuestros pacientes.

Como la mayoría de carreras universitarias, Enfermería es un grado de cuatro años. Muchas estudiamos luego máster y, más tarde, doctorado. No deja de ser preocupante que, para la administración, aún seamos DUEs y ATS, nomenclaturas que debieron desaparecer en 2009 y 1977, respectivamente. Teniendo esto en cuenta, además de la exigencia y responsabilidad de nuestro trabajo, es incomprensible que sigamos perteneciendo al grupo A2 en lugar de A1, como otros grados. Esto supone una merma económica notable en nuestro salario.

Obviando la situación de pandemia, el empleo escasea. Y no porque no haga falta. Ocurre que, al no estar legislado el número máximo de pacientes que puede atender una enfermera de forma segura según servicio o tipo de paciente, resulta que las CCAA intentan apañarse con lo mínimo, resultando en ratios a veces inabarcables, algo peligroso tanto para los pacientes como para las trabajadoras, que soportamos una carga de trabajo inmensa.

En cuanto a nuestra contratación, que funciona a través de bolsas de empleo público, debe saberse que estas son poco transparentes y muy injustas. La duración de los contratos ofertados es muchas veces de semanas o días, incluso de horas. Si por cualquier razón decidimos renunciar estos contratos basura, seremos sancionadas un tiempo determinado -según comunidad autónoma- sin ser contratados. También lo seremos, en menor medida, si no contestamos la llamada de la bolsa.

Tampoco conocemos en qué unidad o servicio trabajaríamos, pues no te lo comunican no solo hasta que aceptes el contrato, sino hasta que no te persones en el hospital. No importa tu preparación, formación o adecuación al puesto, lo cual compromete en gran medida la atención sanitaria prestada. Esto lo vivimos durante años. Si tenemos suerte de encadenar contratos, lo que no tendremos son vacaciones pues, al ser contratos diferentes, nunca nos las conceden. Podemos pasar años sin vacaciones.

Ya trabajando, muchas enfermeras ni siquiera conocemos nuestros turnos de trabajo con la suficiente antelación. Hablamos de que, por ejemplo, muchos hemos conocido nuestros turnos para las fiestas navideñas con una semana o menos de antelación. Así es imposible hacer planes, sobre todo para aquellos que trabajemos lejos de casa. La conciliación se vuelve imposible.

También es necesario hablar de salario. Porque, aunque no pasemos hambre (dependiendo, claro, de tus circunstancias de vida y materiales), consideramos que ser mileuristas no se corresponde con la formación, exigencia y responsabilidad que requiere nuestro trabajo y el coste de la vida en este país, algo aplicable a otros muchos empleos. Además, en cada comunidad el salario es distinto y con grandes diferencias en algunos casos, lo cual es incomprensible tratándose del mismo trabajo.

Otro aspecto importante son las especialidades. Tristemente, tenemos que definirlas al mundo como «el MIR de enfermería». Solo contamos con seis reguladas, y ni siquiera todas tienen bolsas de empleo específicas. Nos «obligan» con ello a permanecer como enfermeras generalistas para trabajar en cualquier servicio. ¿Qué pensarían si un nefrólogo les operara la rodilla? Resulta inconcebible. Sin embargo, aceptamos que una enfermera atienda un día en la UCI y al día siguiente en la planta de oncología. Y esto es inaceptable.

Hay que hablar también de supervisión y gestión. Las enfermeras somos consideradas simples números por nuestros superiores. Dará igual la conciliación, tu formación o preferencias mientras el puesto esté cubierto, sufriendo muchas veces tratos vejatorios. Recibimos por WhatsApp mensajes obligándonos a hacer turnos con pocas horas o días de antelación. Sufriendo cambios de turno ya no sin permiso, sino sin siquiera notificártelo. Obviamente, podemos negarnos a ello, pero hay quien lo desconoce o no se atreve a hacerlo por miedo a generar mal ambiente o que el hospital o tus superiores nos hagan la vida imposible.

Cuando acudes a sindicatos a exigir soluciones, te responden, por ejemplo, que manifestarse no es una solución. O que no es el momento. ¿Es que hay momentos en los que no es legítimo luchar por tus derechos? Parece que, como todo, detrás de ello hay intereses políticos y económicos, al igual que ocurre con los colegios oficiales, a los que estamos obligados por ley a pagar una cuota y en los que, en muchos casos, llevan décadas presidiendo las mismas personas. Una pequeña búsqueda en internet basta para ver cómo altos cargos de estos organismos desvían fondos para otros intereses. ¿Quién se supone que debe entonces velar por nosotras?

Podríamos también hablar del sistema de carrera profesional, donde se nos retribuye por nuestro tiempo de trabajo y compromiso con la administración. Un sistema injusto, pues solamente el personal fijo puede solicitarla y, desde hace muy poco, también los interinos. ¿Qué ocurre con las enfermeras con más de cinco años de experiencia en contratos temporales? No tienen acceso a ella. Por no hablar de la burocracia y tiempo necesarios para su resolución, con condicionantes absurdos como la invalidez del tiempo trabajado en otras CCAA.

En el mismo sentido, el sistema oposiciones tiene también un funcionamiento muy deficiente, pues transcurren años tanto para la resolución de una convocatoria, como entre convocatorias. Ahora, a finales de 2021, se está resolviendo la OPE 2017 en muchas CCAA. Tampoco podemos prejubilarnos. Creo que no es adecuado que una persona con 65 años te cuide. Muchas, con los años, vamos a sufrir problemas tanto físicos, consecuencia del cansancio acumulado, como mentales, por el estrés inherente al trabajo y por el maltrato laboral sufrido desde la administración. ¿Creen que estaremos en plenas condiciones de cuidar con 65 años? Por ello, consideramos una grave falta de respeto que, mientras se despide a miles de sanitarios, se plantee siquiera la contratación de personal jubilado o el aumento de la edad de jubilación.

Probablemente falten muchos aspectos por comentar, pero estas son las principales miserias que viene sufriendo la profesión desde hace décadas y que, lejos de arreglarse, van cada día a peor, ya lo que hay que sumar el desmantelamiento general que sufre la sanidad pública en servicios, profesionales e infraestructuras. Y esto solamente en la enfermería asistencial, pues las enfermeras también podemos ser gestoras, docentes e investigadoras, algo que tampoco se conoce.

Por todo esto, espero que salgas a la calle a luchar con nosotros cuando llegue el momento, que ojalá sea pronto. Recuperemos nuestra Sanidad Pública.

Mi más sincera gratitud si habéis leído hasta aquí. Y no olvidéis que no somos héroes: somos trabajadores.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.