Mujeres acusan al Opus Dei de hacerlas trabajar gratis como empleadas domésticas durante años

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Un grupo de 43 mujeres acusa al Opus Dei en Argentina de haberlas hecho trabajar durante años como empleadas domésticas sin recibir a cambio la menor remuneración y bajo el engaño de ofrecerles una educación que jamás recibieron, tras ser escogidas de entre familias pobres a las que prometían encargarse de sus estudios. La agrupación de afectadas envió una carta al Papa en la que exigen que el Opus Dei reconozca el error y cese este tipo de prácticas. Denuncias similares no son nuevas para esta agrupación católica, pero en este caso son un nutrido grupo de mujeres las que se unen para atreverse a hacer una reclamación conjunta y bajo la representación de un mismo abogado.

En un extenso e interesante artículo publicado esta semana por los periodistas Nicolás Cassese y Paula Bistagnino en el diario argentino La Nación, pueden leerse los impactantes testimonios de estas mujeres, a las que el periódico ha entrevistado. Según las declaraciones de las afectadas, fueron reclutadas por el Opus Dei cuando eran adolescentes (en algunos casos niñas de 12 o 13 años) y todas eran seleccionadas de entre familias de origen muy humilde. A las familias -según narran los testimonios- se les proponía encargarse de la educación de las niñas, a la que de otro modo hubiera sido improbable el acceso puesto que carecían de recursos y era habitual que formasen parte de núcleos familiares con un elevado número de hijos.

En las revelaciones publicadas en La Nación, las protagonistas cuentan que la educación prometida consistió en asistir a escuelas de tareas domésticas propiedad de la organización religiosa, donde se les enseñó a limpiar, cocinar, planchar y demás tareas de la casa. Según estos relatos, la escolarización fue parcial o inexistente en algunos casos, y posteriormente las mujeres fueron dedicadas a empleadas de limpieza, cocina y servicio para los miembros de la Obra y sus invitados en los centros que el Opus Dei tiene en todo el país y alrededor del mundo. Por esas actividades ninguna de ella cobró jamás un céntimo. Las afectadas hoy tienen entre 40 y 60 años. Los sucesos tuvieron lugar entre 1980 y los años 2000.

Las denunciantes afirman que todas fueron numerarias auxiliares (una de los escalafones en los que se subdividen los miembros de la organización), pero abandonaron el Opus Dei desilusionadas. Las personas entrevistadas aseguraron haber sido engañadas y afirman que cuando lograron salir fue muy complicado debido a la presión psicológica a la que las sometían, la falta de educación y el aislamiento social a las que las obligaban con respecto a su familia y amigos, y que además se encontraron sin dinero y sin moral para enfrentarse a ello.

“Siento que me usaron, que me engañaron y que no me dieron lo que me corresponde, -declara en el diario argentino una de ellas, Gladys Rodríguez- que es lo que corresponde a cualquier persona que trabaja. Yo venía de una familia muy pobre, no tenía las herramientas para enfrentarlos y decirles que no está bien trabajar gratis. Ellos te mienten con el cuento de la vocación y la familia”. Otra de las declarantes, Nidia Ojeda, menciona un recuerdo desgarrador: la mandaron a Asunción, Paraguay, a los 13 años; una vez recibió una carta de un novio que había tenido en su pueblo y la directora del centro donde vivía se la hizo romper y le explico que “ellos eran su familia”.

La primera de las mencionadas, natural de Corrientes, explica que le gustaban las mujeres y que cuando lo confesó su directora espiritual le recomendó incrementar el uso del cilicio y la disciplina, dos métodos de mortificación corporal, para expulsar los “malos pensamientos”. Alicia Torancio, otra entrevistada, tenía 16 años cuando fue reclutada y convencida de abandonar a su familia humilde de campo; pocos años después trabajaba en una cocina para 70 personas pertenecientes al Opus Dei. La presión del trabajo la llevó a la depresión y a un intento de suicidio, pero no abandonó porque le explicaron que “ese sufrimiento era su cruz”.

El grupo de mujeres se reunió a principios de año y logró que un abogado aceptase la representación, tras varios intentos en los que otros despachos y oficinas de abogados rechazasen el caso. Las pruebas que pueden aportar son escasas debido a que no existen datos documentales. Ninguna tuvo un sueldo. Tampoco se encuentran registros de residencia legal. Al contactar con los responsables del Opus en Argentina, el abogado no obtuvo respuesta. Tras ello solicitó audiencia con el nuncio apostólico quien le recomendó escribir la carta al Papa. Mientras se produce alguna respuesta, el grupo aún no ha presentado una demanda judicial.

Como contestación, la oficina de comunicación de la agrupación religiosa emitió una nota en la que afirma su disposición a escuchar los casos y a aceptar las responsabilidades, pero especifica que “aunque haya habido algunas experiencias personales negativas, siempre se obró conforme a la legislación vigente y con el propósito genuino de promover el desarrollo humano y social de las personas”.

El Opus Dei es una institución dentro de la Iglesia Católica fundada por el sacerdote español y hoy santo Josemaría Escrivá de Balaguer en 1928, constituida como prelatura gracias a Juan Pablo II en 1982. La organización está en 68 países, entre los que suma unos 90.000 miembros, estructurados en forma de pirámide desde los rangos superiores hasta las bases inferiores. Desde las posiciones superiores a las más bajas todos ellos obtienen una profesión o dedicación de la cual aportan a la organización salarios, bienes, trabajo o vínculos.

Las mujeres componen una estructura similar en la rama femenina, a la que además se agrega la categoría de numerarias auxiliares, que son las que llevan adelante el servicio doméstico de los centros y las residencias que el Opus posee. La vocación en el caso de las mujeres no puede cambiar, toda la vida de una auxiliar se desarrolla en tareas de cocina o limpieza. Los centros de formación de estas empleadas domésticas vocacionales son los llamados Institutos de Capacitación Integral en Estudios Domésticos (Icied), que tiene sus equivalentes en todos los países en los que funciona la Obra.

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