Colectivos propalestinos acusados de ser filoterroristas

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El cinismo de algunos medios de comunicación occidentales y, en el caso que nos ocupa, españoles, no tiene límites. Hace unos días, un diario que no destaca precisamente por su imparcialidad, Ok Diario, publicaba una noticia bajo un titular escabroso: “Grupos filoterroristas palestinos penetran en Madrid bajo la órbita de Podemos e IU”.

En resumen, lo que nos viene a decir es que en España hay colectivos de solidaridad con Palestina, concretamente Samidoun (Red de Solidaridad con Presos y Presas Palestinas) y Alkarama (Movimiento de Mujeres Palestinas) que tienen relación, en muchos casos de militancia, con el FPLP (Frente Palestino de Liberación Popular), un partido político considerado como organización terrorista por la Unión Europea, Estados Unidos, Canadá e Israel.

En el artículo se acusa a Mohamed Khatib, coordinador de Samidoun en España, de apoyar la lucha armada en defensa de los intereses de Palestina y en contra de la ocupación; y a Jaldía Abu Bakra, miembro y representante de Alkarama, por afirmar que en Palestina no hay un conflicto sino una ocupación colonial. Todo ello enlazado con el hecho de que Jaldía fue candidata al Senado por Izquierda Unida en 2015, y su coincidencia con dos eurodiputados de Unidas Podemos, Manu Pineda y Sira Rego, en una concentración el pasado verano contra Israel ante el Ministerio de Asuntos Exteriores.

Vayamos por partes: el FPLP es un partido político fundado por George Habash en 1967, el más importante e influyente de la izquierda palestina, que tiene entre sus preceptos la defensa de un estado palestino secular y marxista, el derecho al retorno de cada persona refugiada (lo cual supone la negación de la legitimidad del Estado de Israel) y el panarabismo (movimiento a favor de la unión de todos los pueblos árabes). El FPLP no tomó parte de los Acuerdos de Oslo por estar en contra de los mismos y fue impulsor a finales de los 60 y primeros de los 70 de varios secuestros de aeronaves procedentes de territorio europeo y americano, con el objeto de hacer al mundo unallamada de atención sobre Palestina y la ocupación sionista. Por estos secuestros y por el hecho de defeder un sólo Estado Palestino, desde el Río hasta el Mar como se suele decir, el FPLP fue declarado como organización terrorista por la UE, EEUU, Canadá e Israel. Tienen el “honor” de compartir este estatus también Hamás y la Yihad Islámica Palestina.

En cuanto al asunto de la lucha armada, la Carta de Naciones Unidas consagra el legítimo derecho a resistir y defenderse, incluso con la lucha armada. Por tanto, no es ninguna atrocidad proclamar públicamente el derecho del pueblo palestino a defenderse, ya sea mediante la lucha armada o mediante acciones pacíficas. No viene mal en este punto recordar que no hay equivalencia moral ni legal entre la violencia del colonizador y la resistencia de los colonizados.

Por otro lado, la afirmación de Jaldía Abu Bakra de que en Palestina no hay un conflicto sino una ocupación, es evidente de que a Israel y a sus aliados occidentales les interesa que empleemos cierta terminología que al final queda en la mente de las personas para allanar el terreno ideológico a la potencia ocupante: conflicto en lugar de ocupación, asentamiento en lugar de colonia, éxodo en lugar de expulsión,….por citar algunos ejemplos. En el caso que nos ocupa, un conflicto suele entenderse en un contexto en el que las partes enfrentadas están hasta cierto punto equiparadas en cuanto a medios disponibles (bélicos, tecnológicos, mediáticos, o de cualquier otra índole). Evidentemente no es el caso de Palestina e Israel, la cuarta potencia mundial en exportación de armas y uno de los ejércitos más potentes del mundo, frente a Palestina, un estado ocupado civil, militar y económicamente, saqueado y despojado de recursos como el agua y la tierra, y asediado constantemente por Israel. Simplemente pensemos en Gaza para hacernos una idea, bloqueada por tierra, mar y aire desde hace casi 15 años, la mayor cárcel al aire abierto del mundo.

Afirmar que estos colectivos a los que pertenecen J. Abu Bakra y M. Khatib, Alkarama y Samidoun, son grupos filoterroristas palestinos, es una acusación bastante grave. Afirmar que estos colectivos, que defienden los derechos humanos de un pueblo oprimido, son simpatizantes del terrorismo, es una acusación bastante grave. Ya estamos acostumbradas a que el capital y sus medios más defensores utilicen una doble vara de medir cuando de cuestiones de derechos humanos se trata. Pero no podemos dejarlo pasar por alto. No debemos.

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