Solidaridad venezolana ante la trágica situación en Manaos

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Manaos, capital del estado brasileño de Amazonas, con 2,2 millones de habitantes, vive un verdadero estado de emergencia humanitaria por la pandemia de Covid-19 y la forma en que se está gestionando.

Con más de mil muertos solo la semana pasada y 226.000 infectados, que se sepa, el sistema de salud se ha visto desbordado. Actualmente los hospitales ya no admiten más ingresos y devuelven a las personas a sus casas. El hospital «28 de agosto», el más importante de Amazonas, dejó de admitir a pacientes el viernes por la tarde. Solo la pasada semana el número de fallecidos en sus casas aumentó un 130%. Y nadie va a recoger los cadáveres porque, con un promedio de 8 entierros a la hora, las funerarias están desbordadas.

Una particularidad especialmente sangrante de esta crisis es la escasez de oxígeno. El suministro de oxígeno a los hospitales está privatizado en manos de la multinacional White Martins. Que hace días ha dejado de abastecer a los centros médicos, porque no tienen existencias suficientes. Sin embargo, cada día cientos de desesperados ciudadanos hacen cola en la puerta de la fábrica para conseguir, al mejor postor, una bombona de oxígeno y poder llevarla a sus familiares enfermos al hospital.

La situación más tensa se vive en la maternidad Ana Braga, donde 61 bebés prematuros podrían morir si se acaba el oxígeno en las incubadoras. El gobierno se plantea trasladarlos a otros estados, como ya ha hecho con 30 pacientes, pero es un viaje de 1.900 kilómetros como mínimo, que conlleva gran riesgo.

Y frente a esta despiadada lógica capitalista, Venezuela ha vuelto a dar ejemplo de solidaridad internacional. El ministro de Relaciones Exteriores, Jorge Arreza, dijo que «siguiendo instrucciones de Maduro» conversó con el gobernador de Amazonas, Wilson Lima, del partido de Bolsonaro, por cierto, para poner a su disposición inmediatamente el oxígeno necesario. «Solidaridad latinoamericana por encima de todo», escribió en Twitter.

Y efectivamente, el lunes 18, un convoy de camiones cargados de oxígeno hospitalario procedente de Venezuela ingresó a territorio brasileño, tras atravesar el cruce fronterizo entre ambas naciones. El gobernador del estado venezolano de Bolívar, Justo Noguera Pietri, realizó la entrega del oxígeno en la frontera, con la presencia del senador por el estado brasileño de Roraima, Telmario Motta. Éste último resaltó el significado del gesto solidario. El convoy consta de seis camiones cisternas con capacidad de 136.000 litros, equivalentes a 14.000 cilindros individuales.

https://twitter.com/jaarreaza/status/1351712490565095424

Cabe recordar el destacado papel que el gobierno brasileño, del fascista Jair Bolsonaro, jugó en el intento de desestabilización de Venezuela, durante la maniobra para forzar las fronteras colombianas y brasileñas del país, con la supuesta caravana de ayuda humanitaria y el concierto internacional Venezuela Aid Live en febrero de 2019. En concreto, en la frontera brasileña, donde se identificaron mercenarios israelíes, se llegó a dar un enfrentamiento armado con las Fuerzas Armadas Bolivarianas de Venezuela.

Y a todo esto, Bolsonaro, con más de 210 mil muertes por Covid acumuladas en el país y sin plan de vacunación a la vista, sigue negándose a limitar la actividad económica. «Ese ‘lockdown’, ese aislamiento, causa mucha más muerte por depresión, por suicidio, por falta de empleo que la pandemia en sí (…) no hay porqué tener todo ese trauma sólo preocupado con la Covid”, dijo en una entrevista. Insistiendo su mantra: todo podría resolverse fácilmente tomando cloroquina y otros medicamentos, algo que, a estás alturas, todo el mundo sabe que no funciona.

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