El reto de escribir este artículo

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El artículo que me dispongo a escribir es un reto. No porque no haya tema que tratar o porque me falte conocimiento sobre el mismo, es que la ruindad y bajeza del acto que me propongo relatar me provoca tal indignación que me va a ser muy difícil encontrar las palabras justas para que puedan aparecer en un escrito de prensa sin degradarlo y al mismo tiempo transmitir la verdadera dimensión de lo que me pasa por la cabeza. Pero voy a intentar responder a este desafío.

Permítanme que vuelva sobre el tema de la distopía neoliberal que vivimos en la Comunidad de Madrid. Todos tenemos en la cabeza a la histriónica e incapaz mujer que sin haber hecho en su vida otra cosa que llevar una cuenta troll de Twitter en tiempos de Esperanza Aguirre se convirtió en cabeza de lista del Partido Popular en la Comunidad.

Pero son muchas las voces autorizadas que afirman, y yo también lo creo, que no es más que un pelele en manos de gente con mayor capacidad de percepción de la realidad, y sobre todo, con unos intereses muy marcados, que no coinciden, precisamente, con los del madrileño de a pie. Y en este artículo voy a hablar del que muchos creemos que es de facto el presidente de nuestra comunidad y el cerebro detrás de la privatización y saqueo del que somos objeto desde hace más de dos décadas: el actual Consejero de Hacienda y Función Pública Javier Fernandez-Lasquetty y Blanc.

Lasquetty es uno de esos personajes que, por así decirlo, no engrandecen, precisamente, a la raza humana. Como su títere Ayuso, ha prosperado en el partido a base de arrimarse al sol que más calentaba en cada caso, y pregona el liberalismo económico a ultranza. ¡Faltaría más!

Como es más lúcido que Ayuso, sí tuvo un levísimo pero innegable tiempo de trabajo fuera de la política, en la empresa demoscópica Sigma Dos. Es de esperar, pero esto entra en el terreno de mi opinión, no de los hechos, que allí debió aprender pautas que le serían útiles en la política y en el manejo de la gente. Porque a pesar de pregonar una mano dura en lo social y un liberalismo económico rayanos en el pinochetismo, lo cierto es que desde 1993 ha cobrado regularmente un salario público por desmantelar los servicios de la administración desde varios puestos, y siempre se ha mostrado muy cercano a tantos cargos del partido imputados y condenados que es muy difícil creer que no supiera nada de sus tejemanejes. Por no guardarme nada especificaré que hay una excepción a lo dicho: en 2014 pasó a ser profesor de una de esas universidades que los gurús neoliberales controlan por el mundo para enseñar a moverse en el límite de la estafa y la legalidad, y que ninguna institución académica tiene en cuenta, pero que a ellos les llenan de orgullo. En concreto, la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala, muy ligada a la fundación FAES, de la que Lasquetty es miembro destacado, donde pasó varios años hasta que Pablo Casado lo recuperó.

Pero lo importante aquí es que de 2010 a 2013, durante las presidencias de los imputados Aguirre e Ignacio González, fue Consejero de Sanidad. En este puesto intentó privatizar varios hospitales, hasta que la justicia le obligó a salir del cargo por la puerta de atrás. Además redujo hasta un 7.7% el presupuesto sanitario.

Lasquetty siempre metiéndose allí donde sus amos le mandan. Y escogiendo bien a estos en el partido.

Por supuesto, el sector sanitario reaccionó, organizándose en iniciativas como la denominada Marea Blanca. En este colectivo y sus protestas destacó una anestesista del hospital 12 de Octubre, la actual diputada por Más Madrid Mónica García Gómez.

Ya saben que Más Madrid no es santo de mi devoción, tiene buena parte de la culpa de que la izquierda madrileña esté completamente descoordinada. Pero con sus conocimientos y en situación de pandemia, Mónica García ha sido de las pocas voces que han hecho una oposición digna en el parlamento autonómico. Sus intervenciones están grabadas y ha puesto contra las cuerdas al partido condenado en firme y a sus aliados parlamentarios varias veces preguntándoles por la falta de medios en la sanidad madrileña y el destino del dinero saqueado a la misma.

Bien, resulta que en el pleno de la Asamblea de Madrid del pasado día 15 de octubre, Lasquetty y Mónica García volvieron a encontrarse. La sanitaria le recordó a este gángster de baja estofa su recorrido por la sanidad de la región. Estalló un rifirrafe en el que García acabó apuntando con el dedo a una persona indeterminada. Ya conocen una de las tácticas de la derecha en los últimos tiempos: soltar mentiras y acusaciones falsas hasta provocar una reacción de ira o protesta y luego victimizarse con cualquier excusa. Es lo que ocurrió: Lasquetty se puso a lloriquear porque decía que García le estaba amenazando simulando una pistola. Como, pese a lo que nos quieren vender, la derecha sigue teniendo el dominio y casi el monopolio de los medios de comunicación, no tardaron miles de voceros en repetir esa infamia. Aquí tienen tres ejemplos: 1, 2, y 3. Mención especial merece el festival de pucheros y lloriqueos del Partido Popular madrileño en el espacio digital de Javier Negre, ese periodista tan ejemplar que es conocido coloquialmente como el Condenas.

Lo cierto era que Mónica García, según todos los indicios, estaba reproduciendo el gesto de otro diputado del PP, el portavoz Francisco Serrano. Este momento no quedó grabado en video, pero se ve en las imágenes que hay del pleno que la presidencia de la cámara le llama la atención por ese gesto. García, pues, repitió el ademán mientras le preguntaba qué hacía. Por cierto, también da que pensar que haya miles de titulares recogiendo los lloriqueos de Lasquetty, pero ninguna grabación del hecho en su totalidad.

Y claro, que un indeseable del calibre de Lasquetty lance este tipo de infamias contra una sanitaria abnegada, a este villano de Madrid le subleva. Me revuelve las tripas pensar que para mucha gente que se informa por los canales mayoritarios, García no va a ser la entregada sanitaria y tenaz diputada que es, sino una especie de terrorista barata. Además, Lasquetty es reincidente en este juego: ya apareció en 2014 en una campaña de Amnistía Internacional, nada menos, por haber acusado en falso y provocado la detención de un miembro de la Marea Blanca por intento de atentado.

En fin, fantasías neoliberales de ayer y hoy con la banda de gangsters y criminales que nos han dejado con la sanidad pública bajo mínimos cuando más falta hacía. Creo que he salido airoso del reto de escribir bien este artículo. Personalmente, Twitter me ha dado momentos maravillosos, pero también he conocido por él a los dos especímenes más ruines y bajos que he tratado: el economista Juan Ramón Rallo, al que he dicho por la red alguna lindeza, y este ser, que no tiene cuenta, pero que aparece con frecuencia por el entramado twittero con sus tropelías. Sólo me resta elevar mi petición a quien pueda evitarlo de que este juego de Lasquetty no quede impune. Que si la justicia no actúa contra los calumniadores, al menos en los medios se vean los hechos.

El gesto de la diputada de Más Madrid Mónica García.

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