Un gobierno contra la infamia

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El pasado día 7 de enero del año 2020 entrará en los anales de la historia democrática de España como uno de los días señalados y cuyo valor trascendental solo veremos con el paso del tiempo. Pero muchos son los problemas que acechan al joven gobierno de Pedro y Pablo, una crisis en el horizonte, resolver el conflicto catalán, devolver los derechos perdidos a la  de gente. Estos están ya en la agenda pero hay un peligro aún mayor, y se refrendó el mismo día 7 con la intervención de las tres derechas: No saben perder.

Nos enfrentamos a un ataque constante contra las bases del juego democrático, día tras día veremos nuevas incursiones en el terreno de lo privado, revelaciones falsas que serán primera plana durante días, acusaciones graves de delitos, la posibilidad infundada de acabar con la unidad nacional, el relato caótico de toda ley, proyecto o enmienda que se le ocurra proponer al gobierno de coalición y un largo etcétera.

Resulta irrisorio ver cómo los parlamentarios de Vox hablan de Podemos, Ortega Smith deja escapar cada vez que tiene ocasión aquello de los comunistas de las cartillas de racionamiento, irrisorio dado que la memoria de nuestro pueblo puede aseverar que la última vez que hubo en España cartillas de racionamiento fue en el periodo de dictadura militar de Franco. Justamente sus antecesores e ideólogos. Esa forma de proyectar sobre la ciudadanía lo que no son sino ideas preconcebidas, mentiras, dialéctica del odio y del miedo les ha funcionado muy bien y la única manera de contrarrestar el marco desde el que parten no es sino responder con políticas de justicia social, aunque para ello haga falta un poco de tiempo. El mismo Ortega Smith ante la pregunta de qué pensaba de las nuevas ministras decía que no les conocía pero que seguro que eran muy malos. Una crítica en la línea de flotación de los descerebrados de España.

Recordamos los momentos de nuestra historia donde casi toda la prensa y televisión esperaban los famosos 100 días para criticar al gobierno recién constituido. Un favor democrático que trata de lograr la asimilación de los datos económicos y sociales de ese período de tiempo para valorar la futura posibilidad de éxito o no. Incluso cuando aún no sabíamos el nombre de todas las ministras y ministros ya escuchamos a la derecha hablando de cesiones a los golpistas, de un gobierno comunista-separatista, de que marido y mujer no pueden estar en un mismo ejecutivo, el horror, el apocalipsis, las doce plagas, la hecatombe, la peste bubónica, el fin de la civilización, la conjura judeo-masónica, en fin, imaginación fatalista.

Por ejemplo vemos a Rafael Hernando, el antiguo perro de presa de Rajoy hacer este comentario: “Cuando Pablo Iglesias dice que no van a olvidarse de dónde vienen a los españoles se les encienden las alarmas. Vienen del chavismo y el comunismo más rancio, y han sido los mercenarios de Irán, Maduro y Evo en España. Estos países les han pagado sus facturas. Un peligro.” No hay más que echar un ojo a las fotografías de Aznar con Fidel Castro o Hugo Chávez para darse cuenta del poco nivel que representan estas acusaciones que por cierto, 14 veces han sido rechazadas en los tribunales españoles. Lo que les sucede a estos señoritos es que ya no se les cede el paso, ya no se les reverencia, ya no se les obedece. Sus principios actuales son los mismos que, por ejemplo, fusilaron a miles de españoles por el simple hecho de pensar diferente y ahora no pueden soportar que personas cualificadas y con educación superior ocupen los puestos destinados a los señoritos de los altos colegios privados, de las grandes universidades privadas, de las grandes familias de banqueros y empresarios que se dividieron el país porque sus ancestros habían ayudado al dictador. Ya no existe el dictador, ni siquiera está donde estaba, pero su dictado sigue escribiendo la peor de las pesadillas para todos los hijos de los obreros. Esos que fusilaron a nuestras familias están dispuestos a volver a hacerlo. Hace pocos días veíamos en Teruel como una militante de Vox le decía a un vecino: “si tenemos que fusilaros, lo haremos.” Pero más que la frase en sí fue la forma extremadamente espontánea de decirlo, de dentro, interiorizada, como si fuese natural, lo que realmente asusta ya que han perdido la posibilidad de razonar, de escrutar todas las posibilidades, de pensar formalmente y en ello va implícita la poca educación, la pérdida del respeto hacia el otro porque es el otro; no se le reconoce como sujeto, como individuo, como persona, es el enemigo, el izquierdoso, el comunista, el secesionista, el independentista, el etarra o el podemita. El enemigo deja de ser persona para transformarse en un ente, en una idea que hay que acallar, en una voz a la que hay que tapar la boca porque ofende al espíritu patrio. Y no se admite la divergencia, el diálogo, la posibilidad de entendimiento. Es una dinámica de guerra, de confrontación, de destrucción de todo lo que no signifique ser otra cosa que uno mismo. Esta uniformidad que, como su nombre indica, viene de una visión de tropa, de ejército, marcial, no puede sobrevivir en ningún sistema democrático porque no respeta al otro.

El hecho de que un gobierno golpista como el de Bolivia quiera citar a Pablo Iglesias, Iñigo Errejón, Juan Carlos Monedero, José Luís Rodríguez Zapatero y Baltasar Garzón para responder de unas supuestas “ayudas” del MAS (incluido un expresidente del gobierno español, nótese la deslealtad), el partido de Evo Morales, habla muy a las claras de hasta dónde están dispuestos a llegar para torpedear desde la infamia toda acción institucional de un gobierno libremente elegido por el pueblo. El mismo Herman Tertsch, de pasado nazi, ha viajado desde su despacho en Bruselas a Bolivia para conjurarse contra su país. Valiente patriota de pandereta y pulserita.

Pero sin duda lo que más les ofende es que el nuevo gobierno ha asumido sus cargos con total normalidad. La misma promesa en todas sus ministras, con la única “coletilla” de acabar diciendo ministras y ministros. Y no nos importan a la gente de izquierdas los comentarios retorcidos de los fascistas de pacotilla que babean ahora mismo en todas las tertulias políticas del país considerando que el perfil técnico de los ministros del PSOE está diseñado para “acorralar” en la acción de gobierno a las ministras y ministros de Unidas Podemos, así como para intentar que la larga sombra de la coleta de Iglesias no se proyecte sobre el cogote recién protegido del presidente del gobierno Pedro Sánchez. No obstante la asunción de este argumentario por parte de la derecha mediática ya dice que la acción institucional de la parte de Unidas Podemos puede ser tan potente que podría eclipsar al mismo presidente del gobierno. Y es que parece que el miedo ha cambiado de bando. Se le teme a un vicepresidente por su capacidad de transformación política. Pues bienvenida sea.

Para acabar una consideración ante el peligro de la calle para la misma ultra derecha que se ha intentado manifestar masivamente con el lema “España Existe” en más de 60 ciudades del país. Tan solo 15 mil personas en toda España. Sí, parece que efectivamente España existe pero no su España discriminadora, misógina, exclusiva, patriarcal, desigual, xenófoba y cristiana. España existe en su consideración multicultural y plurinacional porque les guste o no a los facciosos, España es un país de países y eso es lo que nos hace ser una sociedad con futuro. Porque España existe pero es la España de los derechos y luchas sociales, una España de las mujeres manifestándose por sus derechos, de las pensionistas por su dignidad. Una España que madruga, no como el señor Abascal que fue el último líder político en aparecer en el congreso el día de la investidura, pero que madruga para escribir, para participar, para seguir soñando con la modernización del país. Por poco que le guste al fascismo vamos a seguir soñando con esa justicia poética que se consigue desde el empeño y el esfuerzo de los diferentes, de los ofendidos, de los olvidados, del recuerdo de las personas que dieron su vida por los derechos humanos y por construir una España social. A los facciosos les ha fallado la calle, ya aprenderán que conquistar la calle no es cuestión  de un día sino que requiere de la crítica constructiva, del esfuerzo comunicacional, de escuchar y participar para no fagocitar las luchas sociales, de ser uno más en las dinámicas de la calle. Se creen que con salir con las banderas del pollo y cantar el cara al sol ya lo tienen todo hecho. Se equivocan porque la reacción solo dura mientras dura el cabreo, cuando la ciudadanía vea que las medidas del nuevo gobierno contribuyen a la solución de los problemas reales dejarán de apoyarles.

Y un apunte en relación a la consideración ciudadana a los nuevos partidos que ya son acción de gobierno. Siempre se ha dicho que España solo tenía dos partidos que podían gobernar, PP y PSOE, ahora mismo se suman dos más: Podemos e Izquierda Unida, o Unidas Podemos, como bien quieran ustedes. A partir de ahora ese selecto grupo recibe la visita de las calles del 15M, de las plazas ocupadas, de los indignados, de los pobres del mundo que, de una vez por todas han conquistado, por fin, no ya el palacio de invierno sino el Palacio de la Moncloa. ¿Quién dijo que no se podía? ¡Sí Se Puede!

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