El odio no es feminismo

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Por Lola G. Luna

No somos santas, no somos todas buenas, muchas nos queremos -la Femistad es uno de los tesoros del feminismo- pero hace unos pocos años la deriva trangenerista ha anidado entre muchas mujeres, que estoy segura, son desconocedoras de lo que es el feminismo, sienten odio hacia lo que es el movimiento feminista y al mismo tiempo se sienten feministas. En fin, un caos.

He aquí un caso que he vivido recientemente y que me ha dejado no solo triste, sino que me ha puesto a reflexionar por qué una mujer en una celebración de un espacio de mujeres rompió y tiró a la basura unas hojas donde otras mujeres habían firmado para que en las próximas elecciones del 29 de noviembre, hubiera la posibilidad de una candidatura del partido de Feministas al Congreso, aquí en Barcelona.  

Creo que es de sobra conocido que Irene Montero cuando era ministra de igualdad, sin una formación especialmente feminista que demostró su falta de conocimiento de la historia del movimiento, comenzó a hablar de transfeminismo y enarboló con toda su fuerza la bandera del mismo e hizo que muchas mujeres jóvenes de la Cuarta Ola creyeran a pie juntillas que la teoría queer y Judith Butler eran el feminismo. Este hecho ya lo conté en el artículo: “El feminismo intergeneracional de la cuarta ola y la deriva transgenerista”, 2023 (www.leerconvictoriasau.com). Desde entonces el que se denomina transfeminismo, se siente representado bajo las siglas LGTBQ+, entre las cuales está la T de trans, pero no aparece la F de feminismo. Aquí va mi interpretación de cómo el transgenerismo necesitaba una base social, y en maridaje con la interseccionalidad se convirtió en el movimiento de las diversidades que a veces aparece como transfeminismo. En ese movimiento hay mujeres solidarias con una serie de opresiones que incorporan a sus luchas: la opresión de clase, de origen, de raza, decolonial, etc. y las hay  que se han conformado bajo la teoría queer/trans que odian a las terfas que es como nos denominan a las feministas. Las feministas consideramos que el sujeto o sujeta del feminismo son las mujeres, mientras que el sujeto del movimiento del transgenerismo y/o de las diversidades es un sujeto múltiple. Este grupo de transgeneristas, en el que hay mujeres y hombres, que “se sienten” mujeres, están utilizando la violencia en las manifestaciones del 8M del 25N, rompiendo nuestras pancartas, amenazando y cancelando actos feministas, etc. y de ahí se llega a que en una celebración en un espacio en dónde habitualmente no suele haber tensiones entre las mujeres y las hay de todas las edades, creencias, sentires, y … haya mujeres con opiniones “no contrastadas” -como me ha dicho una buena amiga- en un ataque de odio, o dejémoslo de mala leche, le dé por romper y tirar a la basura un par de pliegos de firmas de mujeres que consideran legítima la acción de que un partido feminista pueda presentar una candidatura para el Congreso de los Diputados en las próximas elecciones. 

Personalmente mi posición es que el movimiento feminista y cualquier otro movimiento social, para vehiculizar sus demandas necesita de un partido que lo haga. El sistema político no es asambleario, es partidista, y hoy por hoy los partidos, todos, de derechas y de izquierdas son androcéntricos y patriarcales, por lo que el movimiento feminista necesita de un partido o de unos partidos que le representen tanto en el Congreso como en el Senado. El sistema electoral es tan masculino, sí de género masculino en el sentido opresor que hace muy difícil siquiera presentar la candidatura, por eso esas firmas rotas y lanzadas a la basura tenían un gran valor porque representaban a mujeres que eran partidarias de que el feminismo esté presente en el Congreso,

 Ha sido una acción tremendamente agresiva que me ha dejado no sólo hecha polvo, sino también muy sorprendida porque también había habido compañeras y amigas de compartir feminismo desde hace cincuenta años que correctamente habían declinado su firma, y tan amigas….

El odio que corre por las redes, creando opiniones de derecha y extrema derecha, también está anidado entre mujeres que se sienten transfeministas, que se sienten feministas, y que son intolerantes, y sobre todo están desinformadas.

Hoy mas que nunca, la historia del feminismo, lo que son sus principios, el significado del patriarcado y sus raíces violentas: prostitución, pornografía, venta de bebés, brecha salarial y el género como opresión, es necesario que se conozca, para que haya mujeres que no se confundan, no odien las acciones feministas de otras mujeres, y respeten, porque el odio no es feminismo.

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