Puede que Reem Alsalem, Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre la violencia contra las mujeres y las niñas, sea una de las personas más odiadas y vilipendiadas por el sionismo. En parte, esto es debido a su posición firme y contundente contra la violencia que están sufriendo las mujeres y niñas palestinas por el estado de Israel, que ha llegado a calificar como femigenocidio. Pero por encima de eso, Alsalem está en la diana de la propaganda sionista por el cuestionamiento que hace del uso sistemático de la violencia sexual como instrumento de guerra por parte de la resistencia palestina, durante y después de la operación “Inundación de Al-Aqsa” el 7 de octubre de 2023 (7O). Ningún otro relator independiente de la ONU se ha manifestado en estos términos. Este texto pretende ser un alegato en defensa de Reem Alsalem y un homenaje a su trabajo incansable por las mujeres y niñas palestinas.
Reem Alasalem es una consultora independiente jordana que durante 17 años fue funcionaria internacional de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. Desde agosto de 2021, es Relatora Especial de las Naciones Unidas sobre la violencia contra las mujeres y las niñas, un nombramiento como experta independiente con el mandato de evaluar la violencia contra las mujeres y niñas, sus causas y sus consecuencias. Como Relatora independiente ha publicado varios informes defendiendo los derechos de las mujeres basados en el sexo así como denunciando la prostitución, la pornografía y el alquiler de mujeres para gestar como formas de violencia contra las mujeres. Como consecuencia, ha sufrido los ataques furiosos de transactivistas y grupos defensores del “trabajo sexual” y la “gestación subrogada”. En sentido contrario, su trabajo en defensa de mujeres y niñas le ha permitido tener un gran prestigio entre el movimiento feminista internacional que en repetidas ocasiones se ha manifestado mostrándole su apoyo.
El periodo como Relatora de Reem Alsalem ha estado marcado también por lo que sin duda es la fase final de la limpieza étnica del pueblo palestino a manos del proyecto colonial sionista desde el 7O. Ya a principios de noviembre de 2023, Alsalem declaraba en su perfil de X: “Las palestinas de Gaza están sufriendo horrores indescriptibles, ya que son víctimas de crímenes de guerra, incluida la limpieza étnica, entre otros.” En febrero de 2024 publicó una carta firmada junto a Francesca Albanese y otros expertos de la ONU, en la que expresaba su preocupación por las denuncias de ejecuciones extrajudiciales de mujeres y niñas palestinas llevadas a cabo por el ejército de Israel, incluso mientras huían u ondeaban trapos blancos, así como por la detención arbitraria de cientos de mujeres y niñas palestinas en Gaza y Cisjordania. El 17 de julio de 2025, en una nueva carta, esta vez firmada en solitario, Alsalem describía la situación en Gaza como un femigenocidio y afirmaba que “la magnitud y la naturaleza de los delitos cometidos contra las mujeres y niñas palestinas por las fuerzas israelíes son tan extremas que los conceptos existentes en los marcos jurídicos y penales ya no pueden describirlos ni reflejarlos adecuadamente.” Todas estas denuncias provocaron airadas protestas de la comunidad sionista por, entre otras cosas, el uso de terminología que consideraban desproporcionada, por la metodología de investigación o por conflicto de intereses.
Pero si hay algo que ha desatado el odio más exacerbado hacia Reem Alsalem por parte del sionismo es su negación de la existencia de evidencia independiente de que el 7O, durante la operación «Inundación de Al Aqsa», los milicianos palestinos cometieran violaciones masivas. Desde esa fecha, la propaganda sionista difundió numerosos bulos para legitimar la agresión brutal que desencadenaron en respuesta a la acción de la resistencia palestina. Algunos fueron rápidamente desmontados, como el de que los milicianos palestinos habían decapitado a varias criaturas y después habrían quemado sus cuerpos. Pero un bulo que ha persistido hasta la actualidad, con consecuencias negativas para el apoyo de la causa palestina por la opinión pública, es el de las violaciones masivas de mujeres israelíes. Un bulo que Heather Brunskell-Evans, doctora en filosofía y sociología y portavoz de la organización feminista FiLiA, ha denominado The Great Rape Hoax (el gran bulo de las violaciones).
¿Y cuál ha sido la posición de Reem Alsalem? En julio de 2025, en uno de los intentos sionistas de revivir el bulo, Alsalem declaró: «Tengo entendido que ni la Comisión [de la ONU] ni ningún otro mecanismo independiente de derechos humanos ha determinado que se haya cometido violencia sexual o de género contra israelíes el 7 de octubre o desde entonces como instrumento sistemático de guerra o como instrumento de genocidio”. Reiteró esta idea posteriormente en una entrevista que la propia Brunskell-Evans le hizo para el podcast Savage Minds publicada el 30 de octubre. En dicha entrevista cuestionó el informe de Naciones Unidas del 14 de febrero de 2024 que recogía las acusaciones sobre violaciones cometidas por los milicianos palestinos, ya que el encargo de este informe no tenía carácter de investigación. De hecho, el propio informe reconoce sus limitaciones por la falta de acceso a ninguna de las supervivientes de la supuesta violencia sexual cometida el 7O así como la falta de pruebas forenses exhaustivas. Así mismo, en la entrevista citó un informe elaborado en junio de 2024 por la Comisión Internacional Independiente de Investigación en el que se afirma claramente que «no ha podido verificar de forma independiente dichas denuncias, debido a la falta de acceso a las víctimas, los testigos y los lugares de los delitos, así como a la obstrucción de sus investigaciones por parte de las autoridades israelíes». Pero la ira sionista se desató cuando, el 14 de noviembre de 2025, Alsalem publicó en sus redes sociales un post con el texto: “Ningún palestino aplaudió la violación en Gaza. Ninguna investigación independiente ha concluido que se produjera una violación el 7 de octubre.” El embajador de Israel ante las Naciones Unidas, Danny Danon, llegó incluso a enviar una carta al Secretario General, António Guterres, pidiéndole “la consideración de un candidato alternativo” para el mandato. Finalmente, en diciembre de 2025, Alsalem publicó una carta informando de que, hasta esa fecha, el estado de Israel no le había concedido permiso para acceder a territorio israelí con el fin de realizar una investigación directa e independiente sobre las alegaciones de las violaciones masivas el 7O que incluya entrevistas personales con las víctimas. La carta resume además toda la información verificada disponible sobre este asunto.

Sin embargo, lo que Reem Alsalem y la Comisión Internacional Independiente de Investigación (en su informe de marzo de 2025 titulado “Más de lo que un humano puede tolerar”) sí han podido documentar es el uso sistemático de la violencia sexual por parte de Israel en los centros de confinamiento donde retienen árbitrariamente a cientos de presas y presos palestinos, muchos de ellos menores de edad. Ya en la carta de febrero de 2024 junto a Francesca Albanese muestran su preocupación sobre violaciones y otras formas de violencia sexual sufridas por las detenidas palestinas. Asimismo, en su carta del 15 de julio de 2025, Alsalem daba la voz de alarma ante las denuncias de violencia sexual, incluida la violación, cometidas por las fuerzas israelíes. Añadido a esto, en dicha carta y en su reciente informe titulado “La violencia contra las madres”, Reem Alsalem ha denunciado el uso de la violencia reproductiva como parte de la campaña de Israel contra la población palestina.
Inexplicablemente, Reem Alsalem no ha recibido el mismo tipo de apoyo del movimiento feminista internacional ante la campaña de acoso por parte de la comunidad sionista que el que le han mostrado ante otros ataques contra su labor. Es cierto que una parte del feminismo apoya explícitamente a Israel, fundamentalmente en el mundo anglosajón (aunque en España tenemos algún aquilatado ejemplo), tachando de antisemitas las denuncias de genocidio. Pero también hay autoras feministas que han destacado que la causa por los derechos de los palestinos de Gaza también es una causa feminista (A Feminism That Cannot Name Gaza Is Not Feminism; Por qué el genocidio en Palestina es una cuestión feminista; Palestine Is a Feminist Struggle; Why Palestine is a feminist issue: a reckoning with Western feminism in a time of genocide). De hecho, la propia Reem Alsalem declaró en agosto de 2024: “Hasta que el mundo, incluidas las feministas y sus organizaciones, se indigne tanto por el asesinato diario y sistemático de las mujeres palestinas en Gaza como lo hace ante la violencia contra las mujeres en cualquier otro lugar, no habrá esperanza, ni para la igualdad ni para la humanidad.”
Como comentaba al inicio, el objetivo de este texto es manifestar mi apoyo a Reem Alsalem ante el acoso y los insultos que sufre regularmente por parte de medios y personas del entorno sionista. Y reconocer el inmenso trabajo que realiza en defensa de los derechos de las mujeres y niñas palestinas. Porque la causa palestina es la causa de la humanidad.








