Ocho años gobernando y… como remate, la chulería chantajista

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Por Pilar Aguilar Carrasco (Presidenta del Partido Feministas al Congreso)

  • – Ocho años gobernando y, en ocho años, no han implementado la educación feminista para la igualdad. 

Dos días al año se colocan carteles en los centros escolares recordando mujeres ilustres o condenando la violencia machista. Y ya.

Lo que sí han implantado en todo el sistema educativo es la religión queer. 

Si una adolescente despavorida, consciente o inconscientemente, ante el panorama que le espera por ser mujer, manifiesta su rechazo al corsé patriarcal femenino, le asegurarán que nació en el cuerpo equivocado y que, en realidad, es un hombre. Esa chica tendrá mucha suerte si una profesora (jugándose el tipo) le dice que, de cuerpo equivocado, nada de nada, que hace bien en rechazar esas imposiciones, esa sumisión al deseo de otros, que el feminismo lleva años luchando contra la opresión de los géneros, que lea libros y artículos o que siga en redes a grupos o personas que sean feministas y en ellos y ellas encontrará respuestas y ánimos.

– Ocho años gobernando y en los centros escolares se puede ser impunemente machista. 

En las salas de profesores se oyen aún comentarios repugnantes sobre el cuerpo o el comportamiento de las alumnas. 

Los alumnos pueden cuestionar o incluso negar impunemente la violencia masculina. Según datos del Fad Juventud, un 22% de los jóvenes no considera el maltrato machista un problema grave y hasta un 23% cree que es un «invento ideológico». Y no hay una educación que les haga replantearse su ignorancia ni su prepotencia. 

– Ocho años gobernando y en ocho años no han hecho campañas consistentes y tenaces contra la violencia patriarcal. De vez en cuando, un «saludo a la bandera» y ya. 

No es, pues, de extrañar que la percepción de la población sobre la gravedad de esta violencia haya disminuido. Antes de estos gobiernos autoproclamados feministas, las encuestas señalaban que los ciudadanos consideraban la violencia contra las mujeres como asunto grave. Ahora, esta violencia se sitúa por debajo del puesto 30 en los barómetros oficiales del CIS (Centro de Investigaciones Sociológicas). Menos de una de cada cien personas sitúa esta violencia entre los tres principales problemas de España. Sin embargo, las macroencuestas oficiales indican que una de cada tres mujeres (30,3%) ha sufrido alguna forma de violencia física, sexual o psicológica por parte de su pareja o expareja a lo largo de su vida. Y según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), cerca de 33.000 mujeres al año necesitan órdenes de protección o medidas cautelares (aunque, como bien sabemos, la mayoría de las violencias no se denuncian). Y en 2026 ya han sido asesinadas casi 60 mujeres.

Entonces ¿es que los ciudadanos son unos machistas entusiastas que piensan que “nos está bien empleado”? NO o solo piensa así una minoría, pero oyen (si es que lo oyen) que ha sido asesinada una mujer, y, al minuto, ya le están hablando de otras cuestiones “mucho más importantes”. No son conscientes porque nadie le hace pararse sobre ello y pensar. Nadie les informa de manera clara y explícita que cada día se denuncian cuatro violaciones (y son muchas más las que no se denuncian) y de que cada tres o cuatro días, hay un feminicidio. Esa información y esa concienciación deberían ser una tarea importante del gobierno. Pues nada, con poner esquelas de pésame ya les basta ¿Harían lo mismo si una organización terrorista cometiera delitos similares?

  • Ocho años proclamándose feministas, pero dejando que el machismo campe a sus anchas. Ni siquiera han tenido la vergüenza de presentar una ley abolicionista. Ahora, al final de la legislatura, sacan la banderita como ya hicieron al final de la anterior. 

Me atraganta la indignación.  

Y no les da vergüenza alegar: “Pues ya veréis como gane la derecha…”.

Este es su slogan electoral dedicado a las feministas: “No te muevas, que es peor”. Desde que gobiernan, la consigna para sus afiliados y afiliadas ha sido: “¡Quietos, paraos!”. Han paralizado las agrupaciones y las asociaciones donde tienen poder e influencia, han bloqueado las críticas, han callado las bocas y adormecido el pensamiento. Han echado el freno a toda movilización ciudadana.

Lo que no puedo entender es que haya gente de a pie que, cada vez que criticamos al gobierno, también intente amedrentarnos con el mismo cuento: “Peores son los otros”. 

Dos preguntas para estos progresistas que nos intimidan: 

  1. Durante estos años ¿cuántas veces y con que intensidad han increpado a los partidos que nos gobiernan advirtiéndoles de que si no atendían nuestras reclamaciones iban a perder votos? ¿O solo nos recriminan a nosotras?
  2. ¿de cuándo acá la resignación ha hecho progresar al mundo? ¿De cuándo acá aceptar el chantaje es compatible con un horizonte de justicia e igualdad?

Y, desde luego, las feministas nunca nos resignaremos.

1 COMENTARIO

  1. De nuevo Pilar Aguilar critica al patriarcado gubernamental que seguramente le entra por un oído y le sale por otro. Y es así porque saben que la reacción contra el feminismo ha ganado por ahora, que los jóvenes no respetan a sus madres feministas, que las invisibilizan….que la educación transgenerista bien engrasada funciona. En fin, estamos cruzando el desierto, pero tenemos razón, tiene razón Aguilar, y el resto de feministas valientes que la siguen en el PFAC

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