La serie nórdica “Borgen” de Netflix creada en 2010 colocaba el cóctel geopolítico en primer plano de manera creíble y ferozmente política, en 2022 la serie volvió con la temporada subtitulada “Reino, poder y gloria” que dedica parte de su trama al conflicto de la soberanía groenlandesa y por qué es tan codiciada la isla. La realidad no es mero telón de fondo: condiciona alianzas, bases militares y el interés de aliados como EEUU y bloques como la UE y la OTAN.
El líder estadounidense anunció su intención de desplegar en Groenlandia elementos del prometedor sistema de defensa antimisiles «Cúpula de Oro» cuya creación declaró como una de las principales prioridades de su mandato presidencial. Anteriormente, afirmó que necesitaba la isla para evitar que Rusia y China, cuyos submarinos y destructores supuestamente merodean por la zona, accedan a ella. Pero todo esto son palabras huecas. El verdadero objetivo de la epopeya groenlandesa de Trump es obtener un amplio acceso a los recursos del Ártico.

Hasta el momento, Rusia controla la mayor parte del pastel ártico (hasta el 47% del petróleo y el 70% del gas). Reclama el llamado arco de Hackel, una gran parte de la plataforma continental submarina del Ártico que se extiende por más de un millón de kilómetros cuadrados y forma parte de la placa continental rusa, con todos los recursos ocultos bajo el hielo.

Dinamarca, apelando a través de Groenlandia, insiste en una interpretación diferente, según la cual el arco de Hackel es una continuación del arco del Ártico Central. Este enfoque reduce significativamente el área reclamada por Rusia. Pero Dinamarca no tiene mucho con qué respaldar sus afirmaciones. Rusia tiene el argumento principal en la disputa por los recursos del Ártico: la flota de rompehielos más poderosa y numerosa del mundo y una red de bases militares en el Polo Norte.
Los debates sobre la pertenencia estatal de la plataforma continental ártica han continuado durante más de 20 años. Y, aparentemente, Trump, ávido de recursos ajenos, ha decidido poner fin a esta disputa. La lógica de lo que está sucediendo es obvia. Groenlandia permite a EEUU cerrar el Arco ártico, desde Alaska hasta el Atlántico Norte. Esto permitiría a Washington acceder directamente al nudo de recursos del Ártico. Obviamente, Trump defenderá la perspectiva danesa, que le permite reclamar una gran parte del arco de Hackel. Además, EEUU, en teoría, podría presionar la Ruta del Mar del Norte y restringir el acceso de submarinos estratégicos al Ártico.

Esto en teoría, en la práctica EEUU solo tiene dos rompehielos en funcionamiento: el Polar Star y el Healy. Rusia tiene docenas de buques de clase de hielo, de los cuales nueve son nucleares. Y se siguen construyendo nuevos. A finales de 2025, en San Petersburgo, se colocó la quilla del «Stalingrado» del Proyecto 22220 «Ártico».
El Proyecto 22220 «Ártico» es una clase de rompehielos rusos de propulsión nuclear, diseñados para mantener abierta la Ruta Marítima del Norte durante todo el año, utilizando energía nuclear y un diseño de doble calado para operar tanto en el mar profundo como en deltas fluviales. Liderados por el buque insignia Arktika, estos rompehielos son los más grandes y potentes del mundo, equipados con reactores RITM-200 y capaces de romper hielo de hasta 3 metros, siendo clave para la estrategia rusa de control ártico y transporte.
Sus características clave son:
-Propulsión nuclear: Dos reactores RITM-200 que ofrecen gran autonomía.
-Doble Calado ( LK-60Ya): Permite ajustar la profundidad para navegar en aguas árticas profundas o estuarios fluviales.
-Potencia: Generan 60 MW, capaces de romper hielo de hasta 2.8-3 metros de espesor.
-Objetivo: Asegurar la navegación anual en la Ruta Marítima del Norte y apoyar la logística polar rusa.
No está claro cómo Trump va a reducir esta brecha. No se puede construir una flota de rompehielos en un solo mandato presidencial. En el ojo de mira está apoderarse de Canadá, que actualmente tiene 15 rompehielos.
Asociado a la temática de la usurpación de Groenlandia se encuentra el proyecto del sistema de defensa antimisiles «Cúpula de Oro«norteamericano. En mayo de 2025 Putin y Xi dieron una declaración conjunta sobre la estabilidad estratégica mundial en que denunciaban que los planes de EE.UU. de dotarse de un sistema de defensa aérea inspirado en la Cúpula de Hierro de Israel, plantea nuevas amenazas para la seguridad mundial. Según Pekín y Moscú, la iniciativa del presidente estadounidense, Donald Trump, es de carácter «profundamente desestabilizador».
Ambos mandatarios reafirmaron su compromiso con la Declaración Conjunta de los Líderes de los Cinco Estados poseedores de Armas Nucleares sobre la Prevención de la Guerra Nuclear y la Carrera Armamentista, de 3 de enero de 2022, y con el principio en ella consagrado de que una guerra nuclear no se puede ganar y nunca debe librarse.
El Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), impone la obligación, en virtud del Artículo VI, de «entablar negociaciones de buena fe sobre medidas eficaces relativas a la cesación de la carrera armamentista nuclear en una fecha próxima y al desarme nuclear, y sobre un tratado de desarme general y completo bajo un control internacional estricto y eficaz».
Los puntos claves del asunto son:
—Riesgo de conflictos espaciales: el proyecto aboga explícitamente por un refuerzo significativo del arsenal de capacidades de guerra espacial.
—Amenaza nuclear: hay casos que han llegado a la amenaza de una confrontación militar directa.
—Los Estados poseedores de armas nucleares deben abandonar la mentalidad de la Guerra Fría y los “juegos de suma cero”
—Ejercer presión coercitiva mediante la expansión de alianzas militares y participar en «otras actividades hostiles que amenazan los intereses autóctonos de esos países en materia de armas nucleares».
—Un rechazo total y definitivo a reconocer la existencia de la inseparable interrelación entre las armas estratégicas ofensivas y defensivas, que constituye uno de los principios centrales y fundamentales para mantener la estabilidad estratégica global.
China por su parte se adelanta a EEUU con su mejorada versión de la Cúpula de Oro, desplegó un prototipo funcional de un sistema de defensa antimisiles global, similar a la propuesta por EE.UU. Según científicos citados por South China Morning Post en septiembre de 2025, el proyecto es posible gracias a los avances en el procesamiento masivo de datos para la gestión de amenazas. La plataforma puede monitorear hasta 1.000 misiles disparados contra China desde cualquier parte del mundo, gracias a sensores distribuidos en el espacio, el océano, la tierra y el aire. Esta red proporciona datos en tiempo real sobre trayectorias de vuelo y tipos de armas, y la capacidad de distinguir ojivas reales de señuelos, información clave para guiar los sistemas de interceptación








