Como sabemos, el Feminismo está siendo hostigado desde la derecha y la izquierda política. Lo que demuestra que la ideología de género androcéntrica, que oprime y violenta a las mujeres, está incorporada en todo el espectro político del actual arco parlamentario.
De hecho, hoy en día, cuando alguna propuesta que se presenta como feminista es aceptada, a veces de manera entusiasta, podemos concluir que esa es la mejor demostración de que esa propuesta no es feminista, como tampoco puede serlo quien la formule.
Porque, ¿Cómo puede ser feminista quién dice que la violación, si es de pago, debe regularse? ¿O que el más sistemático y generalizado delito de odio -la pornografía- por constituir en su inmensa mayoría apología de la violencia sexual contra las mujeres, es “libertad de expresión”? ¿O que pretendan que es un ejercicio de altruismo que una mujer pobre y/o vulnerable a miles de km. de quien la explota, y a quien desconoce por completo, alquile su vientre y su vida durante más de 9 meses siendo instrumentalizada como si fuera una mera incubadora y que la compraventa de su bebé no constituyen tráfico de seres humanos?
¿O que ser mujer es lo que un hombre diga qué es serlo? Porque a nuestro Parlamento no le importa lo que digamos las mujeres. Si un varón se declara mujer, no hay más que hablar. Se acepta sin cuestionamiento ni documentación su simple palabra, lo que -de paso- le autoriza a arrasar con cualquier derecho establecido para combatir la desigualdad que experimentan las mujeres, no ese varón autodeclarado, que puede experimentar discriminación por no respetar parte de los estereotipos asignados a su sexo, pero que es distinta y distante de la de ser mujer.
Por eso, a los varones que declaran sentirse mujeres (sin objetivar nunca en qué se basan para semejante afirmación, que no sean los estereotipos de género más sexistas) no pueden ni deben corresponderles los derechos basados en un sexo que nunca tendrán. Y, a pesar de ello, nuestro Parlamento hace ya casi 3 años que ha dejado sin protección constitucional la opresión y discriminación por sexo, al ser sustituida -a mi juicio inconstitucionalmente- por una construcción patriarcal -el género- que se oficializa como sexo registral, cuando la protección constitucional se refiere con claridad al sexo biológico, puesto que es este último, y no el registral, el que constituye el origen y la causa de la desigualdad que soportan las mujeres y al que, por tanto, corresponden en exclusiva las protecciones que permiten desactivarla.
De hecho, la única posición aparentemente feminista que une a nuestros representantes políticos en el Congreso y el Senado es el rechazo de la violencia que ejercen demasiados varones sobre demasiadas mujeres. Y me refiero a que es aparente porque,
- los fondos asignados al Pacto de Estado contra la violencia machista son clamorosamente insuficientes.
- muchos de esos fondos son desviados con impunidad a fines distintos a la prevención y protección de sus víctimas.
- no se audita con rigor y seriedad el destino de esos fondos, a pesar de estar más que documentado su uso fraudulento, como ha hecho, con un enorme y sistemático esfuerzo, por ejemplo -aunque no solo- Ana Mazón.
- a resultas de ello, no se depuran las responsabilidades políticas y penales a quienes hayan permitido su desvío.
- tampoco se realizan campañas institucionales para combatir el negacionismo de la violencia machista, por lo que ese mensaje negacionista misógino está calando -sin barrera institucional alguna- en el conjunto de la sociedad, especialmente entre las generaciones que nos gobernarán en el futuro. Lo que provoca que, mientras seguimos siendo asesinadas, heridas, subordinadas, silenciadas y humilladas, haya hombres maltratadores que se presentan como víctimas a pesar de ser verdugos.
Como ya hemos advertido hasta la saciedad las feministas, si la violencia contra las mujeres es silenciada, negada o no combatida; si ser mujer es una elección y no una condición biológica por la que somos condenadas a la subordinación y a la desigualdad; si ocupan engañosamente el feminismo quienes defienden lo contrario de la agenda feminista, de manera tan conveniente para los varones, que estos les dan voz mientras nos silencian a las feministas… la lucha por la consecución de la igualdad de derechos se aleja sin que nadie, desde las instituciones, esté haciendo nada para frenar esta deriva misógina. Antes al contrario, lo que está ocurriendo es que se está intensificando la desigualdad y la violencia contra nosotras.
Es hora de que las mujeres despertemos. No con el despertar posmoprogre que se limita a abrazar la diversidad, pero solo cuando refuerza o no compromete el sistema patriarcal, o cuando puede suponer un beneficio para los varones: por ejemplo, la interseccionalidad, utilizada como herramienta de división de las mujeres, en lugar de como valiosa herramienta de análisis; la diversidad trans, para despojarnos de derechos y para convertirnos en “la alteridad de la alteridad”; la diversidad “cultural” misógina que en realidad supone no cuestionar la barbarie machista de otras culturas y admitir su importación acrítica a nuestro país…
No, lo que queremos es un despertar que abra los ojos de las mujeres y les haga ver con la necesaria lucidez que deben saber separar el trigo de la paja; para ver que si, hay propuestas de personas que se autodenominan “feministas” que son defendidas por la mayoría de los varones y/o de las instituciones, esas propuestas no son auténticamente feministas. Porque ya lo sabemos: “Si el feminismo no incomoda, no es feminismo”.
También para saber que los varones, con muy pocas y honrosas excepciones, nunca han luchado, ni luchan, ni lucharán, en beneficio de las mujeres. sino todo lo contrario. Que solo la lucha feminista ha conseguido arrancar a los hombres privilegios -no sin dura resistencia por su parte- que implicaban un robo descarado de nuestros derechos… y los que quedan por arrancar hasta conseguir la necesaria y justa igualdad entre los sexos.
Y también para saber ver -y reconocer- que solo el feminismo ha mejorado -y es el único que está en condiciones de mejorar- la vida de las mujeres. Porque únicamente retomar el camino de la igualdad y desactivar la violencia misógina pueden contribuir a que 2026 sea un feliz año.
¡Despertad, mujeres, porque solo #SoloJuntasHacemosHistoria!
Será entonces cuando podremos afirmar, porque será verdad, ¡Muy feliz y feminista año 2026!
Valencia, 31 de diciembre de 2025








