Cinco características del neoimperialismo basadas  en la teoría del imperialismo de Lenin en el siglo XXI [8]

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Cheng Enfu y Lu Baolin (viene de la entrada anterior)

Hegemonía económica y fraude

El imperialismo, representado por Estados Unidos, emplea la hegemonía, la intimidación y el unilateralismo, y se adhiere a un doble rasero en la política diplomática. En un momento dado, Pompeo admitió públicamente y expresó orgullo por las acciones fraudulentas de su país. “Yo era el director de la CIA”, dijo. “Mentimos, engañamos, robamos. Era como si tuviéramos cursos de formación completos… te recuerda la gloria del experimento estadounidense”. En la era posterior a la Guerra Fría, Estados Unidos domina el mundo, libre de cualquier control y equilibrio poderosos. Se basa en sus principales ventajas de fuerza militar, hegemonía del dólar estadounidense, propaganda externa y ciencia y tecnología para llevar a cabo intimidaciones en todo el mundo y cometer fraudes tanto en el país como en el extranjero.

En marzo de 2018, Estados Unidos publicó un documento titulado Hallazgos de la investigación sobre los actos, políticas y prácticas de China relacionados con la transferencia de tecnología, la propiedad intelectual y la innovación en virtud de la Sección 301 de la Ley de Comercio de 1974 , en el que se acusa a China de “obligar a las empresas estadounidenses a transferir tecnología” e “invadir ilegalmente las redes informáticas comerciales estadounidenses para robar derechos de propiedad intelectual e información empresarial sensible”. El propósito de este documento era crear un pretexto para iniciar una guerra comercial; sus acusaciones no son más que rumores y no corresponden a los hechos. ¿Cuál es la fuente del progreso tecnológico de China? Proviene de los esfuerzos de empresarios talentosos que se benefician de enormes inversiones gubernamentales en ciencia básica. Como dijo el ex secretario del Tesoro de Estados Unidos Lawrence Summers, “proviene de un sistema educativo que privilegia la excelencia, concentrándose en la ciencia y la tecnología. De ahí proviene su liderazgo, no de la adquisición de una participación en alguna empresa estadounidense”. Al provocar su conflicto económico y comercial con China, Estados Unidos ha tenido una intención obvia: chantajear y reprimir a China en una base general, comenzando con la guerra comercial y expandiéndose gradualmente a las áreas de ciencia y tecnología, finanzas, alimentos, recursos, etc. Las autoridades estadounidenses buscan debilitar las fortalezas de China en comercio, finanzas, industria y tecnología, tratando de asegurarse de que China no represente un desafío a la posición hegemónica global de Estados Unidos.

Con su lema de “Estados Unidos primero”, la administración Trump promovió la hegemonía estadounidense e impuso sanciones económicas a otras economías. Sus políticas económicas y comerciales apuntaban principalmente a China, pero también a aliados tradicionales como la Unión Europea, Japón, India y Corea del Sur. Una y otra vez, Washington ha practicado la extorsión y la contención económica. Nunca se olvidará que ya a mediados de los años 1980 Estados Unidos obligó a Japón a firmar el Acuerdo del Plaza y lo indujo a implementar una política monetaria de bajos intereses que atrajo grandes cantidades de capital extranjero al país. El resultado fue que un aumento de la demanda a corto plazo de yenes japoneses hizo que la moneda del país se apreciara marcadamente frente al dólar estadounidense. La afluencia de capital extranjero y la política monetaria de bajos tipos de interés provocaron un aumento vertiginoso de los precios de los activos japoneses. A pesar de la prosperidad a corto plazo, el resultado final implicó grandes pérdidas para Japón. Los altos precios de los activos significaron que el capital extranjero pronto se retiró y cobró, mientras que la economía japonesa sufrió enormes reveses y soportó “veinte años perdidos”.

Hegemonía política y fraude

Estados Unidos siempre se ha presentado como representante de los países que abogan por la democracia, la libertad y la igualdad. Utilizando medios políticos y diplomáticos, no escatima esfuerzos para imponer su sistema político a otros países, especialmente a los Estados en desarrollo que identifica como “dictaduras”. El ex presidente estadounidense George W. Bush identificó a Irán, Irak y Corea del Norte como un “eje del mal”. Estados Unidos ejerce presión sobre los gobernantes de esos países, aplicando un doble rasero en cuestiones de derechos humanos. Mediante su propaganda, demoniza a esos Estados como “antidemocráticos” y “autocráticos”, al tiempo que subvenciona a organizaciones no gubernamentales y medios de comunicación, además de incitar a los disidentes y a la oposición a organizar “revoluciones de colores” destinadas a derrocar a los gobiernos legítimos.

Actuando a instancias de sus círculos militares y grupos monopolistas de la energía, Estados Unidos ha sido una fuerza consistentemente destructiva en Oriente Medio y América Latina. Washington incluyó a Siria entre los seis países “malvados” y Estados Unidos calificó de ilegal al gobierno sirio dirigido por Bashar al-Assad. Sin embargo, el senador estadounidense John McCain reveló el verdadero propósito detrás de estas acciones. “El fin del régimen de Assad”, afirmó McCain, “cortaría la conexión vital de Hezbolá con Irán, eliminaría una amenaza de larga data para Israel, reforzaría la soberanía e independencia del Líbano e infligiría una derrota estratégica al régimen iraní. Sería un éxito geopolítico de primer orden”. En América Latina, Estados Unidos ha continuado su bloqueo contra Cuba a pesar de veinte resoluciones aprobadas abrumadoramente en la Asamblea General de la ONU. Mientras tanto, Estados Unidos está llevando a cabo un bloqueo económico contra Venezuela, lo que resultó en el deterioro económico del país en los últimos años. El ex vicepresidente estadounidense Mike Pence, dejando de lado las elecciones venezolanas y el apoyo popular al gobierno, sin tener en cuenta la verdad (incluso dejando de lado la guerra de asedio económico de Estados Unidos contra Venezuela en violación del derecho internacional), dijo: “Las bandas viciosas del gobierno de Maduro han paralizado la economía… El verdadero costo de los crímenes del régimen de Maduro no se puede evaluar en números… Dos millones de personas han huido como resultado de la dictadura y la represión política que ha provocado privaciones y creado condiciones cercanas a la hambruna. Estados Unidos seguirá ayudando al pueblo venezolano a recuperar su libertad. El pueblo será libre”.

Estados Unidos está aplicando ahora a China el tipo de políticas de la Guerra Fría que solía emplear contra la Unión Soviética. El director de planificación de políticas del Departamento de Estado, Kiron Skinner, describe las tensas relaciones de Estados Unidos con China como “una lucha con una civilización y una ideología realmente diferentes”.  La clase dominante estadounidense sabe muy bien que el sistema socialista es superior al sistema capitalista. Una vez que los grandes países socialistas como la ex Unión Soviética y China se vuelven ricos y fuertes mediante la competencia pacífica, es inevitable que se enfrenten a los objetivos hegemónicos de Estados Unidos, que no busca nada menos que un mundo unipolar. Cualquier intento de promover reformas amplias en el anticuado orden económico y político imperial se considera una amenaza a la hegemonía estadounidense. En consecuencia, Estados Unidos ha adoptado la doble estrategia de “contacto y contención”, compromiso y agresión, que intenta presentar como “evolución pacífica”.

En realidad, la llamada política democrática en Estados Unidos no es más que una ilusión. En primer lugar, el proceso electoral en Estados Unidos se ha convertido cada vez más en una lucha política entre los dos partidos de la burguesía monopolista. A medida que los candidatos de las diferentes facciones de la burguesía monopolista han hecho campaña para las elecciones, han recurrido a rumores, ataques personales y calumnias contra sus oponentes, dejando de lado la cuestión real. En segundo lugar, la llamada política democrática en Estados Unidos no implica más que una democracia formal y de procedimiento. El sistema de votación formal se ha reducido a la política monetaria, la política familiar y la política oligárquica, es decir, a un “despotismo del capital monopolista” esencialmente antidemocrático, o una democracia para unos pocos.

Hegemonía cultural y fraude

El ex asesor de seguridad nacional de Estados Unidos, Brzezinski, cree que “el fortalecimiento de la cultura estadounidense como el ‘modelo’ de las culturas del mundo es una estrategia que Estados Unidos debe implementar para mantener la hegemonía”. La hegemonía cultural estadounidense se manifiesta principalmente a través de su control de los medios de comunicación y la educación, y a través de la función propagandística, tanto en el país como en el extranjero, de su literatura y arte, su academia de artes liberales y sus valores. Estados Unidos exporta películas, música y literatura a todo el mundo. Controla casi el 75 %de los programas de televisión del mundo y posee poderosas compañías de cine y televisión como WarnerMedia, Universal Pictures, Paramount Pictures y Columbia Pictures, que cada año producen docenas de películas de alto presupuesto que implican inversiones de cientos de millones de dólares. La investigación y los informes realizados por los principales medios de comunicación estadounidenses dominan efectivamente la formación de la opinión pública mundial. Estados Unidos también controla las revistas autorizadas que moldean el discurso en el área de la academia de artes liberales, y es Estados Unidos quien determina los estándares de la educación de élite. El QS World University Rankings 2020 es un buen ejemplo. Los primeros puestos de estos rankings están ocupados por universidades estadounidenses, y esta situación proporciona una poderosa herramienta para difundir engañosos “valores universales” occidentales, visiones constitucionales occidentales y conceptos económicos neoliberales en todo el mundo. Las opiniones básicas del establishment de las artes liberales estadounidenses se han apoderado firmemente de las élites y las masas en el país y en el extranjero. 69 Por ejemplo, Estados Unidos ensalza ejemplos vulgares de kitsch literario y artístico como obras distinguidas de la cultura, merecedoras de premios Oscar o Nobel.

La economía neoclásica (y su contraparte en forma de neoliberalismo) es responsable de una serie de crisis económicas y de una mayor polarización entre ricos y pobres. Sin embargo, se la presenta como una teoría científica que promueve el desarrollo, aumenta el bienestar popular y es merecedora del Premio Sveriges Riksbank en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel. En Estados Unidos, las obras que no se ajustan a los cánones literarios, artísticos y de artes liberales del capital monopolista son difíciles de difundir a través de medios de comunicación autorizados, mientras que los escritores y artistas de verdadera distinción son excluidos, suprimidos o defraudados. Estados Unidos también ocupa una posición absolutamente dominante en el campo global del ciberespacio. De los trece servidores raíz del Sistema de Nombres de Dominio, nueve están bajo el control directo de corporaciones, universidades o departamentos gubernamentales estadounidenses, mientras que otro está controlado directamente por una organización estadounidense sin fines de lucro. Mediante estos servidores raíz del Sistema de Nombres de Dominio, Estados Unidos puede robar fácilmente inteligencia global, llevar a cabo monitoreo de redes y lanzar ciberataques. El programa de vigilancia PRISM, revelado por Edward Snowden, muestra que Estados Unidos tiene un control total sobre el hardware y el software de las redes a nivel mundial y es perfectamente capaz de vigilar al mundo entero y atacar a cualquier otro país. Por último, Estados Unidos controla la alianza de inteligencia conocida como los Cinco Ojos (Estados Unidos, Reino Unido, Canadá, Australia y Nueva Zelanda), a través de la cual lleva a cabo actividades de vigilancia a gran escala y ejerce una hegemonía cibernética a nivel nacional e internacional.

La hegemonía cultural de Estados Unidos, su control sobre la academia de artes liberales y el uso fraudulento que se hace de estas ventajas también se reflejan en las posiciones que adopta Estados Unidos sobre cuestiones de ideología y valores. Estas posiciones son siempre hostiles al socialismo y al comunismo y restringen el desarrollo de los países socialistas. Antes, Estados Unidos dedicaba la mayor parte de sus esfuerzos a desprestigiar a la Unión Soviética, pero ahora el objetivo principal es China. A principios de mayo de 1990, Nixon declaró con franqueza: “Mientras reconstruimos la relación con China, es muy importante que sigamos presionándolos para que abandonen el socialismo, porque utilizaremos esta relación para suavizar las políticas de China. Debemos ceñirnos a este punto clave”.  egún datos de una encuesta del Pew Research Center de Estados Unidos —una organización seguramente influida por la hegemonía cultural y el fraude de Estados Unidos— el 74 %de los graduados universitarios chinos adoran la cultura estadounidense. Es un hecho que la mayoría de los académicos chinos de artes liberales que han estudiado en Estados Unidos están a favor de sus teorías académicas institucionales básicas. En distintos grados, adoran, adulan y temen a Estados Unidos, lo que afecta gravemente la confianza de los ciudadanos chinos en la cultura marxista, en la cultura socialista y en la rica cultura tradicional de China, y es necesario eliminarlo lo antes posible.

Hegemonía militar y fraude

Desde la desintegración de la Unión Soviética, Estados Unidos se ha vuelto cada vez más presuntuoso y ha tendido a recurrir a la fuerza militar o a amenazas para tratar cuestiones de relaciones internacionales. En 1999, las fuerzas de la OTAN dirigidas por Estados Unidos bombardearon la República Federal de Yugoslavia, invocando la fórmula de que “los derechos humanos están por encima de la soberanía”. En 2003, a pesar de la fuerte oposición de otros países, Estados Unidos invadió el Estado soberano de Irak. La guerra en Irak no fue autorizada por el Consejo de Seguridad de la ONU y Washington no tenía ninguna base legal para su intervención militar. Estados Unidos afirmó falsamente que Irak poseía armas químicas de destrucción masiva. Sin embargo, después de ocupar Irak, Estados Unidos no encontró ninguna prueba de que Irak pudiera producir armas químicas de destrucción masiva. El verdadero propósito de Estados Unidos al inventar esta mentira era controlar los recursos petrolíferos de Irak por medios militares.

Estados Unidos ha insistido en que sus propios intereses deben tener prioridad y que sus ventajas militares no deben ser cuestionadas. Aunque su poder económico ha disminuido en términos relativos, Estados Unidos sigue ampliando su arsenal y aumentando sustancialmente su gasto en defensa. Desde la Guerra Fría, Estados Unidos ha seguido creando diversas amenazas y presiones militares en Europa, Oriente Medio y la región de Asia y el Pacífico. Para consolidar su estatus hegemónico, Estados Unidos ha defendido y promovido la expansión de la OTAN hacia el este, con el objetivo de incluir a todos los países de Europa central y oriental en la esfera de influencia de la OTAN y, de ese modo, restringir el espacio estratégico de Rusia. En Oriente Medio, Estados Unidos pretende subvertir los regímenes legítimos de países como Siria e Irán por medios militares y apoyar «revoluciones de colores» en la región. En Asia, en los últimos tiempos, Washington ha aumentado las tensiones en la península de Corea y también ha aplicado su «estrategia del Indo-Pacífico» destinada a contener a China. La «estrategia india» de Estados Unidos está sirviendo para revelar la identidad de sus aliados y socios militares. Entre los aliados de Estados Unidos se encuentran Japón, Corea del Sur, Australia, Filipinas y Tailandia, y entre sus supuestos “socios” se encuentran Singapur, Taiwán (China), Nueva Zelanda, Mongolia; varios países del sur de Asia como India, Sri Lanka, Maldivas y Nepal; y varios países del sudeste asiático como Vietnam, Indonesia y Malasia. Estados Unidos propone además fortalecer su cooperación con Brunei, Laos y Camboya. Además, trabajará junto con aliados tradicionales como Gran Bretaña, Francia y Canadá para proteger la llamada libertad y apertura del Indopacífico.

Con el aumento de la fuerza nacional de China, varios académicos estadounidenses se han apresurado a invocar la trampa de Tucídides, afirmando que es difícil que las relaciones chino-estadounidenses escapen a esta lógica. Pero la verdad, como ha señalado el presidente chino Xi Jinping, es que actualmente no existe una trampa de Tucídides. Sin embargo, podría crearse una si Estados Unidos y sus aliados cometen errores de cálculo estratégicos reiterados que involucren a grandes potencias. Se puede afirmar que la hegemonía militar y el fraude de Estados Unidos son la causa fundamental de la inestabilidad generalizada, las constantes guerras locales, el aumento de las amenazas de guerra y las crisis de refugiados en todo el mundo.

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