Los sindicatos LAB y SAT han reclamado con urgencia al Gobierno de Navarra una cobertura social real y efectiva para los jornaleros y las jornaleras que trabajan en las campañas de temporada en Navarra y que, ante las malas condiciones climáticas, se han quedado sin trabajo, sin salario y con pérdidas económicas. El comunicado conjunto subraya que la lluvia y el frío de la primavera pasada, que ya supusieron el segundo año consecutivo de campaña agraria “mala”, están derivando en una situación de extrema precariedad.
Los sindicatos insisten en que quienes trabajan en la recogida de espárrago u otras tareas estacionales —procedentes en muchos casos de Andalucía (especialmente Jaén y Sevilla) y desplazados al campo navarro— regresan a su tierra sin contrato, sin salario, sin vivienda digna y con pérdidas calculadas “importantes”. En su nota, LAB y SAT denuncian que “única y exclusivamente se habla de excepciones y ayudas económicas ante este tipo de situaciones”, sin contemplar “medidas que respondan a las pérdidas que sufren los jornaleros y jornaleras”. El sector —apuntan— es el eslabón más débil de la cadena agroalimentaria.
Desde LAB, además, se recuerda que su actividad en Navarra va más allá de estas campañas: en el mes de enero de 2024, la organización convocó una manifestación de trabajadores del campo en Pamplona bajo el lema «No somos máquinas», exigiendo que el nuevo convenio agropecuario navarro estableciera descansos semanales, jornada continua y un salario digno. Tales movilizaciones evidencian que la denuncia de precariedad estructural en el campo navarro no es puntual.
En su comunicado conjunto, LAB y SAT también exigen al Ejecutivo foral un control exhaustivo y efectivo de las condiciones de trabajo en el campo navarro, vinculado al Convenio Colectivo Agropecuario de Navarra. Asimismo, demandan un plan que garantice el acceso a vivienda de alquiler asequible para los trabajadores del campo —muchos de ellos desplazados— y la puesta en marcha de una cobertura social que contemple medidas y prestaciones de protección ante campañas negativas o fallidas, independientemente del lugar de residencia.
El Gobierno de Navarra, por su parte, aún no ha ofrecido una respuesta pública detallada a estas demandas específicas. Desde el sindicato LAB se advierte de que la combinación de variabilidad climática (lluvia, frío) y modelos de contratación estacionales —a menudo verbales o a destajo— crea una “realidad preocupante, alarmante y precaria”.
Para periodistas, movimientos sociales y actores agrarios, la pregunta llega de forma clara: ¿se considerará este año como otro ciclo más de temporalidad y traslado sin derechos para miles de jornaleros y jornaleras en el sector agropecuario navarro o se activarán mecanismos de protección estructural que garanticen trabajo digno, vivienda y seguridad social? Mientras tanto, quienes trabajan la tierra quizá sigan siendo los invisibles de la campaña.








