Los propietarios de la empresa acerera Corrugados Getafe han anunciado que a partir de esta semana iniciarán un proceso de desmantelamiento de su fábrica en Getafe tras más de 75 años, y pondrá en marcha un proceso de Expediente de Regulación de Empleo (ERE) para 152 trabajadores.
El propietario de Corrugados Getafe es desde hace cinco años es CL Grupo Industrial, más conocido como Cristian Lay, cuyo dueño es Ricardo Leal, y cuyo CEO es el hijo de este. Este grupo cerró 2024 con una facturación superior a los 1.800 millones de euros, lo que supondrá un crecimiento del 3% respecto al año anterior. Asimismo, estima un EBITDA de 105 millones de euros, un 60% más que en 2023, además de planear invertir en diferentes empresas necesitadas de financiación, lo que no ha sido óbice para proceder a los despidos en masa de los trabajadores.
En un comunicado este mismo 7 de mayo, se informa de inicio de los trámites para la «extinción de la actividad» en su planta por tres motivos fundamentales: la presión vecinal, el endurecimiento legal y las políticas arancelarias de EE.UU. Los propietarios hablan de un aumento de la «presión vecinal» en los últimos años dado al crecimiento demográfico de Getafe, que ha acercado las viviendas a apenas unos cientos de metros de la fábrica (en los años 60, cuando nació Corrugados, no había viviendas cercanas), aunque no se refiere directamente a las protestas vecinales, por lo que desconocemos qué presión es la que motiva el cierre. Además, desde Corrugados Getafe también hacen referencia al «endurecimiento legal» que, desde el año pasado impide a la acerera operar por la noche».
Este cambio normativo supone un obstáculo insalvable para la continuidad de la actividad», añaden, explicando que el horario nocturno es el más conveniente para este sector, ya que es el periodo en el que «los precios y los peajes de conexión a la electricidad permiten que la fundición resulte económicamente viable».
Por último, la empresa asegura que «la estrategia arancelaria impulsada por el actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump», ha provocado «un cambio en los flujos del acero», ya que la producción asiática llegará antes a Europa que a América, por lo que «genera una competencia que compromete aún más la viabilidad de la planta de Getafe.
Se iniciarán las conversaciones para negociar un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) para sus 152 trabajadores.
Frente a los motivos alegados por la empresa, que más que a la viabilidad de la misma responden a la rentabilidad para sus dueños, el Comité de Empresa ha confirmado también el miércoles pasado, que justo antes del puente de mayo, se comunicó a los trabajadores el inicio del proceso para cerrar su fábrica en la localidad activar un Expediente de Regulación de Empleo entre los trabajadores.
«No por esperado, deja de ser profundamente doloroso escuchar las palabras ‘se ha tomado la decisión de cerrar Getafe. 78 años de historia que en breve pretende ser demolida y dejar esos terrenos como si la vida de miles y miles de trabajadores y trabajadoras nunca hubiera pasado por ellos», añaden.
En el comunicado, los trabajadores se preguntan sobre «qué transición justa» van a tener en la plantilla de Corrugados Getafe «qué, de un día para otro, ve como tiene fecha de caducidad en un mes sin ningún tipo de alternativa laboral viable».








