El caso francés.
La declaración de este 5 de marzo del presidente francés, Emmanuel Macron, ofreciéndose en la pasarela internacional con la idea de extender el paraguas nuclear de su país a otros aliados continentales que se sumasen, viene a significar que lanza un guante a Alemania y Polonia por el liderazgo de una Europa post conflicto ucraniano.
Vyacheslav Volodin, presidente de la Duma Estatal, la Cámara baja del Parlamento ruso, en redes escribió que Macron parecía verse a sí mismo como Napoleón en 1812: “Para mantener su poder personal, a Macron no se le ocurre nada mejor que desencadenar una tercera guerra mundial. Sus iniciativas se están volviendo peligrosas para los ciudadanos de Francia” y añadió: “Antes de hacer tales declaraciones, sería correcto que Macron recordara cómo terminó para Napoleón y sus soldados” refiriéndose a la retirada de sus ejércitos.
Macron ya había dado pistas de su complejo napoleónico en 2021 con motivo del bicentenario en los Inválidos de París donde asumió el rol bonapartista, Macron se refirió al “recorrido del niño de Ajaccio convertido en amo de Europa demuestra claramente que un hombre puede cambiar el curso de la historia”, y prosiguió: “Nos gusta Napoleón porque su vida tiene el sabor de lo posible, porque es una invitación a arriesgarse, a confiar en la imaginación, a ser plenamente uno mismo”.
Un país como el galo, con una mitología muy arraigada de culto a los hombres jóvenes y con éxito, Macron (47 años) juega a ser Napoleón IV. Las ínfulas[1] de salvador supremo a Macron lo han llevado a considerarse a sí mismo como por encima de los simples mortales, como “un presidente jupiteriano”, en octubre de 2016 en una entrevista con la revista Challenges al trazar su portarretrato presidencial comentó: «François Hollande no cree en el “presidente jupiteriano”. Considera que el presidente se ha convertido en un transmisor como cualquier otro en el ámbito político-mediático. Por mi parte, no creo en el presidente “normal”. Los franceses no esperan esto. Por el contrario, tal concepto los desestabiliza y los hace sentir inseguros»
La respuesta rusa no se hizo esperar
“Es de lamentar que haya todavía gente (en alusión a Macron) que quiera volver a los tiempos de Napoleón, olvidando como acabó todo”, comentó Putin, de acuerdo con un fragmento de los noticiarios nocturnos de la televisión pública, poco después de que el ministro de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, en rueda de prensa, trazó un paralelismo entre el mandatario francés y Napoleón y Hitler, que acabaron derrotados al invadir la tierra rusa.
Para Lavrov, la iniciativa de Macron es una amenaza para Rusia porque el mandatario francés dice que es necesario recurrir a las armas nucleares y prepararse para usarlas contra Rusia. Esto, lógicamente, es una amenaza. Agregó: “Y en cuanto a las francamente estúpidas acusaciones de que Rusia prepara una guerra contra Francia y Europa, nuestro presidente ya ha dicho en varias ocasiones que esas inculpaciones no son sino sandeces”
Lavrov desgrano el panorama: “Rusia cree que la iniciativa de paz, que están diseñando Macron y el primer ministro británico, Keir Starmer, sólo pretende emplazar sus tropas en Ucrania bajo el pretexto de garantizar que se cumpla el alto el fuego en el aire y mar, así como durante la moratoria de ataques a instalaciones energéticas”
Y avisó: “No podemos permitirlo. Eso equivaldría a una participación ya no híbrida, sino abierta, no disimulada y oficial de países de la OTAN en la guerra contra Rusia”. Y advirtió que: “en este asunto no cabe ninguna concesión, pues soldados franceses, británicos o de otros países europeos serán vistos como tropas de la OTAN en Ucrania y, desde luego, no nos quedaremos cruzados de brazos.”
El jefe de la diplomacia rusa dijo que no se sorprende de que en algunos países de Europa, que también son miembros de la OTAN, están convencidos de que Macron, con tal de recomponer su imagen en el país que gobierna, puede llegar a proponer medidas absolutamente insensatas.
Por la noche, el ministerio ruso de Relaciones Exteriores, mediante un documento publicado en su página web, fija la posición oficial de Rusia y acusó a Macron de pronunciar un discurso extremadamente agresivo, que no se corresponde con los postulados tradicionales de la diplomacia francesa, en el cual –sostiene– practica chantaje nuclear y exhibe sus ambiciones de convertirse en patrón nuclear de Europa al ofrecer su arsenal atómico casi como si pudiera sustituir el escudo estadunidense.
Recuerda que Francia tiene un total de 56 portadores de armas nucleares, en tanto Estados Unidos cuenta con 898. La potencia conjunta del componente nuclear del ejército francés es de 67,2 megatones frente a los 1.814 megatones estadounidenses. Y remata: “Huelga decir que esto no conducirá a robustecer la seguridad ni de la propia Francia ni la de sus aliados.”
Reitera que para Rusia es inadmisible la presencia de tropas de paz extranjeras en Ucrania y ello provocaría inevitablemente una escalada de sumo peligrosa, la cual no quedaría sin respuesta.
“La propuesta de Macron quita definitivamente las máscaras y muestra quién lidera el partido de la guerra; quien, en realidad, aboga contra el alto el fuego y apuesta por continuar el conflicto ucranio, por su subsiguiente escalada”, concluye la cancillería rusa.
Lo que tapa Macron en su país
Con su discurso de una supremacía nuclear ofrecida a otros países europeos, encubre el escenario económico de Francia. La posición de invertir dinero en apoyo de acciones militares en Ucrania ignora todas las restricciones presupuestarias que han llevado a un fuerte aumento del tipo de interés de los bonos gubernamentales a 10 años. La amenaza no son sólo las dificultades encontradas por el gobierno para reducir el déficit presupuestario sino que además una de las principales agencias de calificación, Standard & Poor’s (S&P), decidió rebajar la perspectiva de la nota francesa (AA-), cambiándola de “estable” a “negativa”.
S&P informó que las finanzas públicas están «bajo presión» y que hay un «apoyo político limitado a las reformas» pese a la adopción del presupuesto 2025. La agencia destacó el «apoyo político desigual a la consolidación fiscal» y el carácter «temporal» de las medidas destinadas a reducir el déficit. «La estrategia fiscal más allá de 2025 sigue siendo incierta», comentó también S&P, «pronosticando que el crecimiento del PIB caerá por debajo del 1% este año”.
En realidad, es bastante raro que una agencia opte por rebajar la calificación directamente sin pasar por una perspectiva negativa. También es bastante raro que decida bajar una calificación menos de un año después de una rebaja. De hecho, la primavera pasada, S&P ya había rebajado la calificación de Francia de AA a AA-.
La decisión de la agencia era por tanto el peor escenario para el gobierno, que esperaba que la adopción del presupuesto y su promesa a Bruselas de reducir el déficit público por debajo del 3% del PIB en 2029 fueran suficientes para inspirar condescendencia en la agencia de calificación.
[1] Cinta de lana blanca con dos tiras caídas a los lados con que se ceñían la cabeza los sacerdotes griegos y romanos.








