¿A qué mani vas el 8M? ¿A la feminista o a la otra?

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Por Sonia Mauriz Pereira

Los medios ya han normalizado publicar dos recorridos en lugares como Madrid e incluso la ministra se reparte entre ellas con absoluta tranquilidad. La anterior ministra y amigas se hacían el selfie para el insta en una. (Lo mismo es pero la actual se hace fotos en diferentes espacios)

En otras localidades el llamado “Bloque abolicionista” se integra en la manifestación tradicional. (En sitios como Vigo o Barcelona las reconocerás porque son a las que se intenta agredir) 

Como el 8M se ha institucionalizado como un evento al que ir como parte de una imagen, de un look de izquierdas más que de una decisión política de participación en una demanda de emancipación de la mujer, mucha gente de a pie se acerca a la que más publicidad tenga. De hecho podemos ver un vídeo de la Comisión 8M poniendo carteles en paradas de bus. Sí, en espacios publicitarios de pago y nada baratos, como siempre en esa comisión una se pregunta ¿Quién paga la fiesta? Porque el feminismo no tiene un duro eso seguro.

En mi experiencia dentro del bloque abolicionista de A Coruña la gente se nos unía sin ningún problema y coreaba los mismos eslóganes que nosotras sin sentirse ofendido nadie. “Manolo, hazte la cena tú solo”, “Ser mujer no es un sentimiento”, alguna mención cariñosa a la Conferencia Episcopal, “Ninguna mujer nace para puta”, “Polla violadora a la licuadora”, “No a los vientres de alquiler”, ”De vuelta a casa quiero vivir no ser valiente”, ”Ni una menos”, “No estamos todas, faltan las asesinadas”… y tampoco parecía haber drama por juntar las manos representando al útero. Había algún bloque que parecía una fiesta de descubrimiento de género antes de anunciar la sorpresa, todo en rosa y azul, pero no parecen tener reivindicaciones o puede que sí pero no sea el sitio.

Entonces ante el 8M a qué mani ir. (Ojalá también pudieras hacer huelga pero los sindicatos ante el éxito de 2018 no la volvieron a convocar no vayamos a molestar demasiado). Primero que estaré yo loca pero las manifestaciones son para reivindicar. Así que necesitamos reivindicaciones. Parece que la abolicionista exige ir a la raíz de la opresión, el control sexual patriarcal que impone el género como herramienta socializadora, como domesticación. Aboliendo el género la mujer sería libre de decidir y de escapar del control sexual, de la violencia machista y sus formas de explotación como prostitución, pornografía , maltrato o ser ganado reproductivo para clases acomodadas. Parece bastante feminista este bloque si entendemos feminismo como lo que es, la lucha por la emancipación de la mujer.

¿Reivindicaciones del “ otro lado”? Dicen que quieren el fin del patriarcado , es decir de la dialéctica social opresor / oprimida. Pero ¿cómo? Tendrá un origen, una raíz. Pero no pueden hablar de control sexual porque parece ser que no existe y al margen del contexto cada mujer puede decidir. Al mismo tiempo hablan de clase y etnia como elementos que influyen pero debe ser a modo estético porque no parecen tenerlos en cuenta como elementos de coacción.

Al margen de sexo, etnia y clase (parece ser) las mujeres tienen libertad (pero existe el patriarcado) de decidir entre el menú de la opresión. Como si en pleno gobierno fascista reconoces el fascismo pero al mismo tiempo reivindicas que acudir a la Plaza de Oriente o negar la homosexualidad son elecciones libres.

Además, otro tipo de libertad curiosa es que aunque la estructura social patriarcal exista y se nos eduque en un género que marque tu rol social, tú (un individuo) puedes transgredirlo al gusto. Como oprimida no luches por tu emancipación y la del resto de las mujeres, toma una acción individual y adquiere los modos e imagen del privilegiado. No pierdas el tiempo en la lucha obrera, vístete y compórtate como Tamara Falcó.

No parece ni tener lógica, ni haber una reivindicación. Quizá por ello no les veo demandar acciones pero si les veo gritar en contra. Como jubilados en una obra, todo crítica pero los ladrillos los ponen otros. Si no tenemos reivindicaciones ¿Qué hacemos? Con algo habrá que rellenar el espacio y el tiempo. Pues como cualquier espectáculo de variedades, música y baile. Así tenemos las batucadas (qué risa aquí él corrector quiso poner barricadas. Ojalá corrector, ojalá) y el twerking. Es cosa de tiempo poner carrozas y acudir disfrazadas.

Entonces ¿A dónde ir? Pues depende.

¿Crees que la socialización que se te inculcó, la femenina, es tu identidad?

¿Crees que  se puede adquirir por simple voluntad?

¿Entiendes que si hay un contexto de opresión es porque hay individuos que carecen de libertad y otros que ejercen opresión?

¿Que estos papeles no son intercambiables como guiones teatrales?

¿Te parece que la violencia puede ser sexo? 

¿El sexo sin deseo te parece consentimiento?

¿Entenderías regular la violencia sexual?

¿Puedes mirar a otro lado si tratan a mujeres pobres como ganado reproductivo?

¿Te parece que dentro de la socialización femenina de sacrificio por los demás podría existir una subrogación altruista sin chantaje emocional?

¿Consideras que la lucha contra la violencia machista es una prioridad del ministerio “cajón de sastre“ de Igualdad?

¿Te preguntas qué fue de los recursos del Pacto de Estado en los últimos años?

¿Quieres bailar?

¿Quieres gritar con rabia por las que no están?

¿Quieres, como mi corrector, barricadas o batucadas?

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