El discurso del Vicepresidente norteamericano J.D. Vance en la 61ª Conferencia de Seguridad de Múnich ha escocido las costuras de la Comisión Europea. El discurso causó consternación, donde el aforo esperaba claridad de la administración estadounidense sobre cómo alcanzar un acuerdo de paz en Ucrania, sus opiniones sobre la Federación Rusa y si las tropas estadounidenses serán retiradas de Europa.
Vance por el contrario evitó un debate detallado sobre defensa y seguridad (el tema de la Conferencia de Seguridad), en cambio sorprendió a la audiencia con su diatriba sobre el modo en que se gobierna Europa. Criticó duramente la política del establishment europeo, apuntando a las élites políticas, instó al Continente a frenar la inmigración y comparó a los líderes de la UE con comisarios soviéticos (….).
Vance fue claro desde el principio, “La amenaza que más me preocupa con respecto a Europa no es Rusia, ni China, ni ningún otro actor externo. Lo que me preocupa es la amenaza que viene desde dentro”, dijo el vicepresidente. “El retroceso de Europa respecto de algunos de sus valores más fundamentales, valores que comparte con EEUU” alegó el vicepresidente
Y no se quedó ahí, añadió “Desestimar a las personas, desestimar sus preocupaciones… cerrar los medios de comunicación, cerrar las elecciones… no protege nada. Es la forma más segura de destruir la democracia… Si se presenta con miedo a sus propios votantes, no hay nada que EEUU pueda hacer por ustedes”.
El vicepresidente también instó a los países europeos a asumir una mayor responsabilidad en su propia defensa. Subrayó que EEUU espera que sus aliados europeos incrementen su gasto militar y contribuyan de manera más significativa a la seguridad regional. “Espero que los europeos reconozcan que su privilegio de aprovecharse de los Estados Unidos ha llegado a su fin”, declaró Vance, enfatizando la necesidad de una colaboración más equilibrada en el ámbito de la defensa. Esta postura refleja una continuidad en la política exterior estadounidense de instar a sus aliados a compartir equitativamente las cargas de seguridad.
Acusó a los gobiernos europeos y a los que llamó “comisarios” de la Unión Europea de estar más interesados en sofocar la libertad de expresión que en brindar seguridad a sus ciudadanos. Dijo que «no hay lugar para cortafuegos«, en referencia a la postura de los principales partidos políticos alemanes de rechazar la cooperación con el partido de extrema derecha AfD.
«Cuando vemos que los tribunales europeos cancelan elecciones y que altos funcionarios amenazan con cancelar otras, deberíamos preguntarnos si nos estamos exigiendo un estándar adecuadamente alto«, dijo Vance en referencia a la anulación de las elecciones presidenciales en Rumanía que fueron anuladas en diciembre después de que documentos desclasificados sugirieran que habían sido objeto de interferencia estatal rusa. Vance al respecto dijo: «Si su democracia puede ser destruida con unos meros US$100.000 de publicidad digital de un país extranjero, entonces, para empezar es que no era muy fuerte».
Adoptando una visión absolutista de la libertad de expresión[1], Vance dijo: “Creo profundamente que no hay seguridad si tienes miedo de las voces, las opiniones y la conciencia que guían a tu propio pueblo”.
Declinó reunirse con el vigente canciller federal de Alemania, Olaf Scholz (“De todas formas, no le queda mucho para ser canciller«, filtraron fuentes del equipo de Vance a Politico). Ello supone un serio revés diplomático al líder del país anfitrión en un momento de crecientes tensiones transatlánticas (EEUU – UE) por el posible acuerdo de paz con Ucrania. Semejante acto de hostilidad es un desafío humillante, ignorar a Scholz es una demostración de la inutilidad de los políticos europeos, “que les muestra su verdadero lugar en el sistema emergente”, nadie negocia con políticos incapaces.
La alta representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, la rusófoba Kaja Kallas, el 13 de enero al término de una reunión de ministros de Defensa en Bruselas, aseguró que el inicio de un acuerdo bilateral (EEUU-Rusia) alcanzado a espaldas de Ucrania y Europa no podría aplicarse; el día anterior Pete Hegseth, secretario de Defensa estadounidense, situaba a cada actor en su debido lugar en el escenario, afirmaba con realismo crítico que la paz en Ucrania requeriría una «evaluación realista del campo de batalla». Cuando las negociaciones directas entre Washington y Moscú para el fin del conflicto militar han comenzado oficialmente dejando totalmente de lado a los europeos, J.D. Vance podría haber hablado de Ucrania. En su lugar, pronunció un discurso esencialmente identitario y político, confirmando implícitamente una línea que se está perfilando cada vez más claramente: la UE no tiene cabida en las discusiones sobre el futuro de Ucran
[1] El absolutismo de la libertad de expresión, es un principio que fue planteado por primera vez por el filósofo Alexander Meiklejohn (1872-1964). conocido como un defensor de las libertades de la Primera Enmienda a la Constitución de EEUU. Sostenía que, para que una nación se considere autónoma, el pueblo debe poder expresarse libremente sobre asuntos relacionados con el autogobierno sin que el Estado imponga ninguna limitación a la expresión, al flujo libre de información e ideas








