Los recursos de China contra los aranceles de Trump

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“Para mí, la palabra más bonita del diccionario es arancel, y es mi palabra favorita” 
Donald Trump en el Economic Chicago Club.

Comienza la segunda guerra comercial de Trump contra China con su arma favorita, el ariete de los aranceles que socava los principios de la Organización Mundial de Comercio (OMC), y China los afronta mucho mejor preparada, depende mucho menos del comercio para crecer que en el pasado.

El 1 defebrero, la administración Trump declaró una emergencia nacional en virtud de la IEEPA (Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional). Trump la utilizó como base legal para emitir órdenes ejecutivas que imponen aranceles comerciales a China y a socios del Tratado de Libre Comercio MEC: México y Canadá. Estas medidas pretenden hacer que estos países “rindan cuentas de sus promesas de detener la inmigración ilegal y detener el flujo de fentanilo venenoso y otras drogas a nuestro país” reafirmó Trump. EEUU caracteriza bizarramente los déficits comerciales bilaterales de EEUU con sus socios comerciales incluida la UE como un “si” del país norteamericano, si un país tiene un superávit comercial con EEUU se opone la agenda de “Estados Unidos primero”.

El Memorándum sobre política comercial “America First” de Trump, emitido el día de su toma de posesión, ordenó al Departamento de Comercio, al Tesoro de Estados Unidos y a la Oficina del Representante Comercial que investigaran las causas de los “grandes y persistentes déficits comerciales anuales en bienes de Estados Unidos, así como las implicaciones y riesgos económicos y de seguridad nacional resultantes de tales déficits, y recomendarán medidas apropiadas, como un arancel suplementario global u otras políticas, para remediar tales déficits”

En su primera presidencia (2017-2021), Trump ya mantuvo una relación tensa con Pekín al imponer varias tandas de tarifas por valor de unos 370.000 millones de dólares anuales, a lo que China respondió con gravámenes a las exportaciones estadounidenses. En esta segunda presidencia los aranceles estadounidenses a las importaciones chinas se aplicaron como estaba previsto el 4 de febrero. Los aranceles estadounidenses a China se suman a los aranceles existentes, que actualmente ascienden en promedio al 14,5%, lo que eleva el arancel total efectivo a aproximadamente el 25%. Las facturas de los paquetes pequeños enviados desde China por empresas de transporte como DHL ahora incluyen los cargos por los aranceles correspondientes.

En 2023, las exportaciones chinas representaron solo el 20,7% de su PIB, la mitad del nivel de mediados de la década de 2000. Las exportaciones a Estados Unidos representaron solo el 14,7% (524.000 millones de dólares) de las exportaciones totales en 2024, por debajo del pico del 19,3% alcanzado en 2018. Por lo tanto, el mercado estadounidense es más pequeño que el de la ASEAN (16,2%), aproximadamente a la par con la UE (14,4%) y no mucho más grande que los mercados combinados de 3 países de los BRICs (Brasil, Rusia e India) más México (11,1%).

El superávit comercial de China con el resto del mundo alcanzó un récord de casi 1 billón de dólares en 2024, según los datos oficiales ofrecidos justo una semana antes de que Donald Trump asumiese el cargo con la promesa de imponer aranceles punitivos al mayor rival económico de Estados Unidos.

Gracias al impulso político del PCCh con el presidente Xi Jinping al frente de la política económica de invertir en “nuevas fuerzas productivas” o industrias de vanguardia, China también ha sido un productor líder de productos de energía verde, como paneles solares y baterías para vehículos eléctricos. También ha crecido en pocos años hasta convertirse en una potencia automovilística mundial, superando a Japón como el mayor exportador de automóviles del mundo.

En términos más generales, China ha diversificado sus mercados de exportación más allá de los EEUU y sus aliados tradicionales. Según los datos DOTS (Estadísticas de la Dirección del Comercio del FMI) que refleja Griffith Asia Institute (centro de investigación del estudio y la interacción con las naciones de Asia y el Pacífico) las exportaciones chinas a los países de la Franja y la Ruta superaron las exportaciones a los países del G7 y la UE por primera vez en 2023. China se ha convertido en un socio comercial clave para la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático)[1] convirtiéndose en el mayor socio comercial de la ASEAN en 2009, y el comercio entre las dos economías se cuadriplicó en 2022.

Parte del cambio en las exportaciones de China hacia las economías emergentes fue una consecuencia de los aranceles de Trump. Los exportadores chinos han estado desviando algunas exportaciones chinas a través de «puentes económicos» como México y Vietnam, que vieron un aumento en las exportaciones a los EE. UU. Como resultado, la contribución del valor agregado de China al consumo estadounidense se ha mantenido estable: China sigue siendo el segundo mayor exportador a los EEUU después de México. Las exportaciones de China a los EE. UU. Todavía constituyen alrededor del 2,5% del PIB, suficiente para dañar la economía de China si los aranceles la eliminaran, pero no lo suficiente para detenerla.

“Cualquiera que pudiera [mover las cadenas de suministro] ya lo ha hecho”, dijo Cameron Johnson, socio de la consultora Tidalwave Solutions. Las empresas chinas ya habían diversificado su comercio en los últimos años. La participación directa del país en las importaciones estadounidenses cayó ocho puntos porcentuales entre 2017 y 2023, según un informe de Rhodium Group del año pasado. Una parte de la producción china se ha trasladado a terceros países, desde donde se exporta a Estados Unidos. La proporción de importaciones estadounidenses procedentes de Vietnam y México, por ejemplo, aumentó sustancialmente durante el mismo período. Lynn Song, economista jefe para China en ING, dijo que el arancel tendría un efecto limitado porque “muchas de las exportaciones sensibles a los precios a Estados Unidos ya han sido redirigidas como resultado de la primera guerra comercial”.

En los últimos años, Pekín ha desarrollado un arsenal de instrumentos de política defensiva más allá de los aranceles, entre ellos:

a) La lista de entidades no confiables, el Ministerio de Comercio incluyó las siguientes empresas: Inter-Coastal Electronics, System Studies & Simulation, IronMountain Solutions, Applied Technologies Group, Axient, Anduril Industries y Maritime Tactical Systems, últimamente añadió PVH Corp, la empresa matriz de marcas como Calvin Klein y Tommy Hilfiger, la firma estadounidense de biotecnología Illumina, Pacific Rim Defense, AEVEX Aerospace, LKD Aerospace y Summit Technologies Inc. De acuerdo con el Ministerio de Comercio, tienen prohibido participar en actividades de importación o exportación relacionadas con China y realizar nuevas inversiones dentro de China

b) La Ley de Relaciones Exteriores para defenderse de las “sanciones hegemónicas de Occidente”, con ella el país se reservará el derecho de “tomar, según sea necesario, medidas para contrarrestar actos que pongan en peligro su soberanía, su seguridad nacional e intereses de desarrollo en violación del derecho internacional o las normas fundamentales que rigen las relaciones internacionales”.  La ley trata de «legalizar la diplomacia asertiva de la China actual y las doctrinas del PCCh en cuanto a su política exterior, basada en la no interferencia en los asuntos internos de otros países».

c) La ley de control de las exportaciones para el fortalecimiento del control de las exportaciones de artículos de doble uso a los EEUU, luego de que Washington comunicara nuevas restricciones económicas contra el gigante asiático para frenar su capacidad de desarrollar microchips avanzados. Esta ley puede ser de particular importancia en cualquier disputa comercial con Estados Unidos. Como China importa mucho menos de Estados Unidos que viceversa, es más vulnerable en una disputa que involucre únicamente el comercio. Sin embargo, limitar las exportaciones de insumos críticos para las cadenas de suministro estadounidenses, como tierras raras o autopartes y chips, sería perjudicial para Estados Unidos. Además, a pesar de la reducción del comercio y la inversión entre ambos, empresas estadounidenses como Tesla y Apple aún tienen grandes intereses económicos en China, que podrían verse afectados si las tensiones aumentaran.

A diferencia de la respuesta a los aranceles de Trump, China aún no ha utilizado su tipo de cambio como mecanismo para defenderse de los aranceles. En 2018, el RMB se depreció alrededor del 10% frente al dólar estadounidense, pero esta vez el RMB se fortaleció un poco frente al dólar después del anuncio de Trump del arancel del 10%. En contraste, el dólar se fortaleció frente a la mayoría de las demás monedas desde el anuncio de los aranceles. China todavía puede volver a utilizar el tipo de cambio, pero sus preferencias han cambiado desde 2018. El presidente Xi Jinping ha pedido una moneda fuerte, y la estabilidad del RMB evitaría el aumento de las tensiones comerciales con otros socios comerciales importantes de China. Además, una depreciación socavaría aún más los objetivos de China de promover la demanda interna, en particular la demanda de consumo, por lo que esta vez no será el arma de primer recurso.

Las medidas internas chinas

China también ha estado preparando medidas internas. Desde el otoño pasado, ha implementado gradualmente un paquete de estímulo interno para contrarrestar la desaceleración del crecimiento a raíz de una crisis inmobiliaria y una demanda interna mediocre posterior a la COVID-19. Durante la Conferencia Central de Trabajo Económico celebrada los días 11 y 12 de diciembre de 2024, China señaló planes para intensificar un paquete para contrarrestar el lastre del crecimiento, incluida la elevación de su ratio de déficit fiscal al 4%, superando su límite informal de déficit del 3%. En diciembre, la NDRC dijo que Beijing había asignado completamente todos los ingresos de 136.680 millones de dólares en bonos especiales del tesoro a ultra largo plazo en 2024, y que alrededor del 70% de los ingresos financiaría «dos proyectos importantes» y el resto se destinaría a las nuevas iniciativas En enero 2025, Yuan Da, subsecretario general de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma (NDRC) anunció que se aumentará drásticamente la financiación de los bonos del Tesoro a ultra largo plazo en 2025 para estimular la inversión empresarial y las iniciativas de impulso al consumo.

Las autoridades económicas chinas se han comprometido a impulsar «vigorosamente» el consumo este año, lo que aumenta las expectativas de que se adopten más medidas políticas para estimular la demanda y combatir los riesgos deflacionarios. También ampliará el alcance de otro programa que se centra en apoyar sectores estratégicos clave, dijo Zhao Chenxin, vicepresidente del planificador estatal, en conferencia de prensa.

China acarreó un superávit comercial global récord de casi 1 billón de dólares el año pasado, ya que el país dependió de la demanda externa para compensar una economía interna débil y una profunda desaceleración del sector inmobiliario. “La ironía de la primera guerra comercial”, dijo Song de ING, fue que reforzó la búsqueda de China de “autosuficiencia tecnológica”

Medidas de respuesta

En un comunicado, el Ministerio de Comercio chino ha anunciado que llevará el caso ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), argumentando que las acciones de Washington amenazan la estabilidad de las cadenas de suministro globales y deterioran la cooperación económica entre ambas potencias

La Comisión Aduanera del Ejecutivo chino indicó que se aplicarán un arancel del 15 % a productos  de carbón y gas natural licuado, así como del 10 % a los de petróleo crudo, maquinaria agrícola, automóviles de gran cilindrada y camionetas de origen estadounidense. Beijing también anunció la imposición de controles a la exportación de recursos críticos de minerales claves como el wolframio, telurio, rutenio y molibdeno en la producción de semiconductores y baterías, las empresas que deseen comerciar con estos materiales deberán obtener una licencia específica, siguiendo la estrategia de restricciones iniciada en 2023, cuando Pekín limitó las ventas de germanio, galio y grafito en respuesta a las sanciones tecnológicas de la Administración Biden. Además se lanzó una investigación por presunta violación de la Ley Antimonopolio contra el gigante tecnológico estadounidense Google.

Los aranceles impuestos por Pekín afectan a importaciones estadounidenses valoradas en unos 20.000 millones de dólares, una cifra significativamente inferior a los 450.000 millones de bienes chinos sujetos a las tarifas de Washington. No obstante, la selección de sectores clave en la respuesta china sugiere una estrategia calculada para presionar a la Administración Trump sin cerrar del todo la puerta a una posible negociación. La medida “no fue una respuesta de escalada”, dijo Chris Beddor, subdirector de investigación sobre China en Gavekal. “Está claro que buscan negociar y llegar a un acuerdo”.

Tampoco se libran las empresas cotizadas en Wall Street más expuestas por su relación con China, un mercado que supone el 2% de los ingresos de todas las compañías representadas en el índice S&P 500 estadounidense. Entre las más penalizadas, según estimaciones del banco de inversión estadounidense, está Monolithic Power Systems, que diseña circuitos de energía para sistemas de computación en la nube y automoción y que obtiene el 68% de sus ventas en China y Taiwán. Tampoco esquivan la volatilidad la propietaria de casinos Las Vegas Sands y Qualcomm, con más del 60% de sus ingresos en el mercado chino. Tras ellos se coloca Nvidia, que genera en China y Taiwán el 39% de su facturación, y buena parte de la plana mayor de los fabricantes de chips y semiconductores: Intel, Applied Materials, NXP Semiconductors, Micron Technology, Broadcom o ON Semiconductor.

El amigo americano

En la Gobernanza global el regreso de Trump al poder sugiere un retroceso continuo respecto del multilateralismo, en un marcado contraste con la participación activa de China en las instituciones globales, mientras Estados Unidos se retira, China asciende en las instituciones multilaterales.

La percepción de EEUU como un país aliado “confiable” con que se presenta la retórica imperial se esfuma cuando Trump deja en claro que territorios ajenos considera prioritarios, el reiterado menosprecio por la soberanía de Canadá, las amenazas de anexionar el Canal de Panamá, las presiones a Dinamarca para que renuncie a Groenlandia y las exigencias a los miembros de la OTAN para que incrementen el gasto militar, sumado todo  a la suspensión abrupta de los programas mundiales de ayuda estadounidense, la salida de la OMS y del Acuerdo Climático de París suman el combo.

En este contexto la respuesta cáustica de la Presidenta mexicana Claudia Sheinbaum al vecino del norte: “Así que votaron para construir un muro… bueno, mis compatriotas estadounidenses, incluso si no entienden mucho de geografía, ya que para ustedes EEUU es su país y no un continente, es importante que antes de colocar los primeros ladrillos, descubran que hay, fuera de ese muro: 7 mil millones de personas”.


[1] ASEAN: conformada por diez países es una zona de libre comercio entre Estados-nación, representa el  tercer mercado más grande del mundo, con unos 650 millones de habitantes, por delante de la UE, y la quinta economía mundial en términos de riqueza, con un PIB de casi 4 billones de dólares (sólo por detrás de EEUU, China, Japón y Alemania).

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