Juan López Páez
El jefe de la OTAN pide a los ciudadanos europeos que «hagan sacrificios» para aumentar el gasto en defensa. En su primera aparición pública en el Carnegie Europe de Bruselas desde que asumió como Secretario general de la OTAN, Rutte fue claro acerca de la necesidad de un aumento en los presupuestos militares luego de los informes de que la OTAN establecerá un nuevo objetivo de gasto del 3% del PIB para 2030.
La promesa actual de la Alianza —cumplida por todos los miembros excepto ocho— es gastar al menos el 2% del PIB en defensa. “Es hora de adoptar una mentalidad de guerra”, afirmó Rutte. “Y de potenciar nuestra producción y gasto en defensa”. El holandés instó a la Alianza a «cambiar a una mentalidad de guerra«.
El nuevo Comisario de Defensa de la UE, Andrius Kubilius, a principios de este mes expuso que se deberían destinar unos 100.000 millones de euros a la defensa en el próximo presupuesto a largo plazo de la UE, frente a los 10.000 millones del presupuesto actual. También dijo que los gastos militares deberían quedar excluidos de los límites de la UE a las deudas y los déficits nacionales.
Más dinero

La financiación de la defensa será una de las principales prioridades de la próxima presidencia polaca del Consejo de la UE en 2025. El ministro de Finanzas de Polonia, Andrzej Jan Domański, opinó que hay dos opciones sobre la mesa para la financiación conjunta de la UE: en primer lugar, los países de la UE podrían emitir deuda común, aunque eso requeriría una decisión unánime difícil de alcanzar. Una segunda opción sería crear un vehículo de propósito especial que los países podrían respaldar de forma voluntaria.
Sin embargo, los países frugales como Alemania son muy cautelosos ante tales ideas, y es poco probable que la UE haga propuestas audaces antes de las elecciones alemanas de febrero. Otra forma de conseguir dinero es recurrir al sector privado. Rutte está a favor de alentar a los bancos y los fondos de pensiones a invertir en empresas de defensa y también de reescribir las reglas sobre los acuerdos militares para que los contratos sean más fáciles de completar
Andrius Kubilius (dos veces ex primer ministro de Lituania, y halcón respecto a la cuestión rusa junto a la estonia Kaja Kallas, la Alta representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad de la UE) propone desde su flamante puesto de comisario de Defensa y Espacio de la UE que al próximo presupuesto de siete años de la UE se le deberían asignar unos 100.000 millones de euros a la defensa en el próximo presupuesto a largo plazo de la UE, frente a los 10.000 millones del presupuesto actual. También dijo que los gastos militares deberían quedar excluidos de los límites de la UE a las deudas y los déficits nacionales.
Su trabajo en la nueva Comisaría de Defensa y Espacio de la UE, creada exprofeso es integrar mejor la fragmentada industria de defensa del bloque, aumentar el gasto militar, enviar más armas a Ucrania y mejorar la coordinación en materia de defensa con la OTAN y los Estados Unidos.
La Comisión Europea estima que el gasto de defensa de la UE deberá aumentar, Ursula von der Leyen ha hablado de aumentar el gasto de defensa de Europa en 500.000 millones de euros adicionales durante la próxima década. El nuevo dinero podría provenir de un aumento del presupuesto del bloque, de la emisión de deuda común o de la flexibilización de las normas para instituciones como el Banco Europeo de Inversiones para facilitar la inversión en fabricantes de armas, o de alguna combinación de esas ideas.
Kubilius sugiere que la UE debe revisar sus reglas fiscales en lo que respecta al gasto de defensa. Actualmente, el bloque limita a los países miembros a tener déficit presupuestarios de no más del 3% del PIB y una deuda pública de no más del 60% del PIB.
Se supone que la nueva iniciativa de la UE, el Programa de la Industria Europea de Defensa (EDIP), de 1.500 millones de euros, contribuirá a lograr ese objetivo. Sin embargo, los países miembros de la UE están discutiendo sobre el grado de acceso que deberían tener las empresas no pertenecientes a la UE a ese dinero.
Algunos países, encabezados por Francia, quieren que el fondo tenga una estricta cláusula de “comprar acciones europeas”, mientras que otros, entre ellos Polonia, los Países Bajos y Alemania, están abiertos a criterios de elegibilidad más flexibles.
Todo es parte de un programa de preparación para la guerra. Kubilius también es partidario de la flexibilidad. “Necesitamos desarrollar nuestra propia industria… y eso no es proteccionismo”, argumentó. Sin embargo, admitió que muchos sistemas de armas clave, como las capacidades de ataque preciso de largo alcance, “simplemente no se producen” en el bloque. “Sin duda, tendremos que comprar armas de EEUU o de otros socios”, dijo, y agregó: “Cuando decimos que compramos armas europeas, eso no significa que no vayamos a buscar algún tipo de armas que simplemente no producimos o producimos en cantidades demasiado pequeñas”.
Rutte, el ex primer ministro holandés, que se enorgullecía de llamarse frugal, insistió en que los países deben gastar más en sus primeras declaraciones como jefe de la OTAN el 1 de octubre de este año, poniendo el gasto de defensa en un lugar destacado de la lista de prioridades.
Ahora en la reunión de Bruselas, Rutte expuso a los asistentes la reasignación de dinero destinado a otros programas de la UE, “En promedio, los países europeos gastan fácilmente hasta una cuarta parte de su renta nacional en pensiones, salud y sistemas de seguridad social; necesitamos una pequeña fracción de ese dinero para fortalecer nuestra defensa y preservar nuestro modo de vida. Dar prioridad a la defensa requiere liderazgo político. Puede ser difícil y arriesgado a corto plazo, pero es absolutamente esencial a largo plazo».
«No olvidemos que en Europa somos el 10% de la población mundial y destinamos el 50% del gasto mundial a la seguridad social. En ese sentido, creo que tenemos cierto margen de maniobra«, añadió. Y aseveró: “La defensa no está en la misma categoría que las drogas ilícitas y la pornografía. Invertir en defensa es invertir en seguridad. Es una obligación«.








