Cómo China supera la trampa de la renta de las economías del Atlántico Norte

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Juan López Páez, Área China CEFMA

La«trampa de la renta» en las economías del Atlántico Norte consiste en un período de inflación de los precios de los activos [1], una rápida desaceleración, estancamiento, desindustrialización y polarización social, así fue el caso del estancamiento de Japón en los años 90 y en Occidente antes de la crisis financiera de 2007-2008 y la crisis que siguió en la eurozona

El modelo chino intenta deliberadamente evitar el camino de la financiarización excesiva que afectó a Occidente, basando fundamentalmente su estrategia de la economía real [2] y la soberanía tecnológica.

Control de la inflación de activos: las burbujas financieras.

A diferencia del Atlántico Norte, donde la desregulación financiera aumentó los precios de activos (vivienda y bolsa), el gobierno chino mantiene las riendas de su sistema financiero. El Estado interviene drásticamente su sector inmobiliario para desinflar el apalancamiento[3] de los grandes desarrolladores, limitando el flujo de capital especulativo hacia la vivienda para redirigirlo a sectores productivos. Mediante la separación de flujos mantiene estrictos controles de capital que aíslan su mercado interno de la volatilidad financiera global y evitan que la liquidez cree burbujas improductivas.

La doctrina de las nuevas fuerzas productivas de calidad

Las NQPF (新的优质生产力), nuevas fuerzas productivas de calidad en China representan un nuevo modelo de crecimiento para la economía y la sociedad del país, centrado en la rápida innovación científica y tecnológica y la modernización de las industrias tradicionales para combatir el estancamiento y desaceleración rápida, la innovación tecnológica como el motor de crecimiento

1.Actualización tecnológica (Upgrade)

La estrategia se enfoca en liderar la cuarta revolución industrial, dominando sectores de alto valor añadido como los vehículos eléctricos, las energías renovables (paneles solares) y la inteligencia artificial.

2. Inversión masiva en I+D: En lugar de depender de estímulos macroeconómicos tradicionales, el capital se asigna de forma dirigida a la innovación científica y la soberanía de la cadena de suministro (como la producción de semiconductores y el procesamiento de tierras raras).

3. Resistencia absoluta a la desindustrialización

Mientras que las economías del Atlántico Norte tercerizaron sus manufacturas hacia Asia (perdiendo tejido industrial y empleos de clase media), China defiende su industria manufacturera como el núcleo de su seguridad nacional.

-Ecosistemas de manufactura integrados: Mantiene clústeres industriales masivos a lo largo de todas las etapas de producción, lo que abarata costos y retiene el capital dentro del país.

-Subsidios cruzados: El Estado absorbe pérdidas temporales u «sobrecapacidad» industrial con tal de mantener el liderazgo productivo global y asegurar que el empleo fabril no desaparezca.

4. La agenda de la Prosperidad Común (共同富裕) para mitigar la polaridad social

El estancamiento salarial en Occidente ensanchó la brecha de desigualdad, la respuesta política de Beijing se concentró en

–La Reducción de la brecha de ingresos: Se aplican incrementos regulados al salario mínimo, mayores regulaciones de seguridad social obligatoria para empresas privadas y un combate frontal a la pobreza extrema en las zonas rurales del interior.

–Subordinación de los magnates tecnológicos: El PCCh impone regulaciones rigurosas sobre los monopolios de plataformas digitales para garantizar que el sector privado co-cree valor alineado con los objetivos del bienestar social, evitando que la élite corporativa dicte las políticas del Estado

¿Cómo es el Sector rentista en China?

El rentismo en el contexto chino se manifiesta principalmente a través de tres canales:

1. Rentismo Local: El Monopolio de la Tierra y el Modelo Inmobiliario

En China, la propiedad privada de la tierra no existe; toda la tierra es propiedad del Estado. Los gobiernos locales compran terrenos agrícolas a precios bajos y venden los «derechos de uso» a desarrolladores inmobiliarios a precios de mercado muy inflados. Su impacto: Esta plusvalía o «renta de la tierra» llegó a financiar entre el 30% y el 40% de los presupuestos de los gobiernos locales. Esto alimentó un ecosistema rentista donde la riqueza no se generaba por innovación o productividad, sino por la especulación inmobiliaria y la revalorización de activos.

2. Capitalismo de Estado y los SOEs

Los SOEs (monopolios estatales) controlan los llamados «sectores estratégicos» (energía, telecomunicaciones, banca, minería). Su impacto al operar en mercados altamente protegidos y con barreras de entrada para el sector privado, estas empresas extraen rentas monopolísticas. Los bancos estatales (como el ICBC o el Banco de China) capturan los masivos ahorros de la población a bajas tasas de interés y los canalizan hacia estos SOEs o proyectos estatales, generando un traspaso de riqueza desde los hogares hacia el sector público.

3. El Surgimiento de la «Clase Rentista» urbana

Las primeras generaciones que se beneficiaron de la privatización de la vivienda en los años 90 y del auge de las Zonas Económicas Especiales (ZEE) acumularon múltiples propiedades. Su impacto consolidó un sector de ciudadanos urbanos con ingresos pasivos muy altos derivados del alquiler, ampliando notablemente la brecha de desigualdad con respecto a las zonas rurales y los trabajadores migrantes.

Combatiendo el peligro existencial de la «Trampa de la Renta» para el crecimiento a largo plazo.

Los teóricos económicos marxistas dentro del PCCh argumentan que permitir un rentismo descontrolado conduce inevitablemente a la desindustrialización, la inflación de activos y el estancamiento económico (similar al estancamiento de Japón en los años 90. Para desmantelar este sector, Pekín ha implementado medidas drásticas:

-Las casas son para vivir, no para especular

Esta directriz destruyó deliberadamente el apalancamiento financiero de los grandes gigantes inmobiliarios rentistas (como Evergrande y Country Garden), pinchando la burbuja inmobiliaria.

Prosperidad Común (Common Prosperity): Una campaña diseñada para redistribuir la riqueza, regulando las ganancias excesivas de los sectores tecnológico y financiero, incentivando que el capital migre de la «especulación rentista» hacia la «economía real» (manufactura avanzada, semiconductores y vehículos eléctricos).

 Aunque la renta disponible per cápita en China sigue subiendo a niveles nominales en torno al 5.2% interanual, el gobierno busca que este ingreso provenga del empleo productivo y salarios del sector privado de alta tecnología, y no de rentas financieras o inmobiliarias.

El salto cuantitativo: el éxito de «Hecho en China 2025»

En 2015 frente a la parálisis inmobiliaria nacional, la estrategia de supervivencia económica de China se volcó por completo a la innovación científica y la soberanía de la cadena de suministro. El instrumento para esta transformación fue la campaña «Hecho en China 2025», lanzada durante el XIII Plan Quinquenal (2015).

 Dicha campaña tenía todas las características de las campañas chinas: propaganda para señalar las áreas de interés a los funcionarios de toda la jerarquía, objetivos numéricos vagos para aspectos como el gasto en I+D y la producción local de tecnologías críticas, y movilización politizada de recursos para una rápida transformación.

Se produjo un cambio de paradigma: el capital estatal no se limitó a las SOEs tradicionales; el gobierno adquirió participaciones minoritarias en empresas nominalmente privadas para disciplinar el mercado hacia la soberanía técnica. Supuso un salto cualitativo y cuantitativo en los esfuerzos del país por desarrollar tecnología avanzada. En términos cuantitativos, el flujo de recursos fue asombroso: la estructura de los “fondos de orientación gubernamentales” que proporcionaban capital inicial y buscaban asociaciones con la financiación privada hace que sea difícil medir el capital total invertido, pero las investigaciones detalladas sobre los fondos de orientación y las iniciativas relacionadas concluyen en general que el capital destinado a los sectores objetivo, incluidos los vehículos eléctricos, las baterías, los semiconductores y otros, fue superior a 1,5 billones de dólares en los primeros seis años de la campaña. La diferencia cualitativa es que la campaña desplegó capital mucho más allá de las empresas estatales tradicionales, y los fondos gubernamentales adquirieron participaciones minoritarias en empresas nominalmente privadas de esos sectores.

En el año 2025.el superávit comercial de 1,2 billones de dólares es el resultado de décadas de inversión en cadenas de suministro y capacidad de fabricación. Por supuesto, los superávits comerciales en China no son nada nuevo. China se convirtió en la “fábrica del mundo” gracias a las reformas económicas del país y al trabajo de una mano de obra altamente cualificada, disciplinada y con un alto nivel de formación.

 A medida que se eliminaron las barreras al comercio y a la inversión con la creación de zonas francas en la década de 1980, el establecimiento de zonas de desarrollo en todo el territorio en la década de 1990 y la entrada del país en la Organización Mundial del Comercio en el 2001, las empresas globales acudieron en masa a China en busca de acceso a su gran mercado interno y del aprovechamiento de las eficiencias de producción a una escala inimaginable en otros lugares.

 A mediados de la década del 2000, China ya era el mayor exportador del planeta y el mayor receptor de inversión extranjera directa (IED) del mundo en desarrollo. La combinación de un gran mercado interno y la apertura a la IED, lo que significaba que las empresas locales chinas suministraban y competían con marcas globales, dio lugar a mercados de productos extraordinariamente competitivos con una producción localizada y una especialización extrema.

A mediados de enero de 2026, las autoridades aduaneras de China confirmaron que el país cerró el año 2025 con un superávit comercial récord de 1,19 billones de dólares registrando un salto aproximado del 20% en comparación con el año previo.

El modelo chino demuestra empíricamente que, a diferencia de las economías del Atlántico Norte, un país puede sufrir una contracción en las cuentas de los hogares y una deflación inmobiliaria sin colapsar en la desindustrialización. El control estatal del sistema financiero impidió que la crisis inmobiliaria destruyera el aparato productor, utilizando el superávit de la economía real para financiar la transición hacia una sociedad de alta tecnología.

Navegando la tormenta de la guerra aranceles con EEUU

Este hito histórico se alcanzó principalmente gracias a la diversificación de sus exportaciones hacia mercados del Sudeste Asiático, África y América Latina, logrando compensar la fuerte caída de sus envíos hacia los Estados Unidos provocada por la guerra arancelaria.

Las categorías de productos clave se dividen en los siguientes pilares de exportación

-Las «Tres Nuevas» Industrias Verdes

El crecimiento más explosivo de las exportaciones se concentró en la tecnología y la transición energética, cuyas ventas combinadas crecieron un 27% interanual:

Vehículos Eléctricos (VE): Con un despegue en envíos globales cercano al 50% de aumento, liderado por fabricantes como BYD.

Baterías de Litio: Registraron un incremento del 26.2%, abasteciendo las cadenas globales de almacenamiento energético y automoción.

Paneles Solares y Elementos Fotovoltaicos: China consolidó su dominio global suministrando más del 80% de los módulos fotovoltaicos del mundo

 –Alta Tecnología y Automatización Industrial

Las exportaciones de manufactura avanzada aumentaron un 13% interanual gracias a las inversiones del plan Made in China 2025:

Robots industriales y maquinaria de gama alta para fábricas.

Semiconductores y microchips para dispositivos electrónicos.

Equipos de energía eólica (los aerogeneradores crecieron un 48.7%).

–Logística Global y Bienes de fuerte consumo

Industria Automotriz y Naval: Además de los eléctricos, las exportaciones de automóviles convencionales subieron casi un 20%, sumadas a un fuerte crecimiento en el sector de buques de carga y locomotoras.

Electrónica y Conectividad: Computadoras, routers y dispositivos inteligentes mantuvieron una sólida demanda en mercados emergentes de Asia, África y América Latina

China no solo registró su enorme superávit comercial tras años de duro conflicto comercial con EEUU sino también en medio de una deflación paralizante de su mercado inmobiliario nacional y la contracción de las cuentas de los hogares.

En 2025, ante la caída del 20% en las exportaciones hacia Estados Unidos debido a la guerra arancelaria, China reconfiguró de forma masiva su mapa comercial. El gigante asiático logró mitigar este golpe redirigiendo sus mercancías hacia bloques regionales y economías emergentes que  se estructuraron de la siguiente manera:

1. Los nuevos anclajes con grandes bloques regionales

ASEAN (Sudeste Asiático): Se consolidó firmemente como el primer socio comercial de China, registrando un intercambio total de 1,05 billones de dólares (un aumento del 8% interanual). Países como Vietnam (comercio bilateral récord de 290 mil millones de dólares) y Malasia lideraron la recepción de manufacturas y componentes que luego se ensamblan regionalmente.

Unión Europea: Se mantuvo en el segundo puesto global con 828.100 millones de dólares en intercambio. A pesar de ciertas fricciones y barreras a los vehículos eléctricos chinas, países como Alemania (su socio europeo número uno) e Italia incrementaron sustancialmente su demanda de tecnología y bienes de capital.

2. Los Mercados Emergentes (El Mayor Crecimiento)

África: Fue la región con el crecimiento porcentual más explosivo para las fábricas chinas, registrando un aumento del 25,8% en las exportaciones. El continente absorbió masivamente maquinaria, paneles solares y bienes de consumo económicos.

América Latina: Las exportaciones hacia esta región crecieron un 9,3%. México se posicionó como el principal destino latinoamericano (alcanzando un comercio total de 90.100 millones de dólares), sirviendo en muchos casos como puente logístico. Por su parte, Brasil se consolidó como socio estratégico clave (188.000 millones de dólares), especialmente en el intercambio de materias primas.

3. Alianzas Estratégicas y Geopolíticas

Rusia: El comercio bilateral batió récords históricos al alcanzar los 228.100 millones de dólares. Tras las sanciones occidentales a Moscú, China se convirtió en su principal proveedor de automóviles, microchips y maquinaria industrial, pagando casi la totalidad de las transacciones en yuanes y rublos.

Rusia y el Sudeste Asiático reemplazaron los productos norteamericanos

A) Rusia se vio obligada a la sustitución forzada y cambio de divisas tras su desconexión casi total de las cadenas occidentales, sustituyó los bienes estadounidenses y europeos directamente con importaciones chinas de la siguiente manera:

Automoción y Transporte: Marcas de autos norteamericanas y europeas abandonaron el mercado ruso y sus fábricas fueron confiscadas o vendidas. Empresas chinas como Geely, Chery y HGF cubrieron el vacío rápidamente, pasando a controlar más del 60% del mercado automotriz ruso.

Bienes de Consumo y Maquinaria: Teléfonos inteligentes (como Xiaomi y Huawei), electrodomésticos y maquinaria pesada china reemplazaron por completo a las marcas estadounidenses de tecnología.

Independencia del Dólar: Rusia y China eliminaron el uso del dólar para este intercambio, procesando más del 95% de sus transacciones en yuanes y rublos para blindarse de las sanciones financieras de Washington.

B) Sudeste Asiático.El «puente» de la cadena de suministro en el Sudeste Asiático: la ASEAN

Las naciones de la ASEAN (como Vietnam, Malasia y Tailandia) no dejaron de comerciar con EEUU. Al contrario, aprovecharon la guerra arancelaria para absorber la producción que salía de China y esquivar las restricciones de Washington mediante una estrategia conocida como «China Plus One».

Ensamblaje e Intermediación:  muchas empresas chinas envían componentes y materias primas (como celdas solares o piezas electrónicas) a plantas en Vietnam o Malasia. Allí se realiza el ensamblaje final y el producto se exporta hacia EE. UU. con la etiqueta «Made in Vietnam», evitando los aranceles directos.

Inversión en Infraestructura: China financió megaproyectos logísticos en la región (como el canal Pinglu o redes ferroviarias automatizadas) para que el traslado de componentes industriales desde sus fábricas hacia los puertos de la ASEAN sea más rápido y económico que nunca.

Mediante la Integración Digital Avanzada: con la actualización del tratado comercial ACFTA 3.0, firmado oficialmente el 28 de octubre de 2025 durante la XXVIII Cumbre ASEAN-China. El bloque integró sus aduanas, sistemas de pago y logística mediante inteligencia artificial con las redes de Shenzhen y Guangdong.
 

Las implicaciones de la prosperidad común para la política exterior de China y para las posibles sinergias con los países del Sur Global bajo la idea de una «comunidad de destino compartido para la humanidad», representa no solo una estrategia económica para el desarrollo nacional, sino también una guía fundamental de los principios, valores y normas que moldean las acciones y decisiones del PCCh, es decir, una ética.

China, al mantener la propiedad pública sobre los sectores estratégicos del Estado, no está sujeta a la anarquía del mercado internacional que congela a los países en la periferia de la división internacional del trabajo. Mientras que los análisis occidentales asumen que la pérdida de mano de obra barata estanca la economía, el PCChutiliza la planificación centralizada para dirigir las fuerzas productivas, controlando los efectos de la ley del valor.

Académicos chinos, como Cheng Enfu [4], profesor de la Academia China de Ciencias Sociales (CASS), describe cómo las estructuras heredadas de la Revolución (como la propiedad comunal de la tierra rural y la movilización de masas) dotaron al Estado de una resistencia única frente a las presiones del neoliberalismo occidental y Wang Hui [5], profesor de la Universidad Tsinghua en Pekín, analiza cómo China se insertó en la globalización, pero advierte sobre los peligros de que el mercado corrompa el tejido social y la soberanía del Estado.

A diferencia de Occidente, al preservar la hegemonía de las empresas del Estado sobre los nodos productivos estratégicos, China no queda expuesta a la volatilidad del mercado global que condena a las naciones subordinadas al estancamiento dentro de la división internacional del trabajo. Frente a las visiones liberales que auguran una parálisis económica por el encarecimiento de la fuerza de trabajo, el PCCh emplea la conducción macroeconómica planificada para subordinar la dinámica del valor, reconduciendo los excedentes hacia la innovación. De este modo, el país elude el estancamiento y consolida su evolución desde la fase inicial del socialismo hacia una potencia tecnológica soberana, demostrando que la industrialización avanzada no exige asimilar el esquema de acumulación imperialista ni someterse a la globalización desregulada.

 China no se encamina a una trampa, sino a la transición exitosa de la etapa primaria del socialismo hacia una sociedad socialista moderna, próspera y de alta tecnología, demostrando que el desarrollo no requiere replicar el modelo imperialista ni el libre mercado subordinado de Occidente.


[1] Representa el consenso objetivo y real entre compradores y vendedores mediante la ley de la oferta y la demanda

[2] Sector que abarca la producción, distribución y consumo de bienes físicos y servicios tangibles que satisfacen las necesidades diarias de las personas y empresas.

[3] Estrategia financiera que consiste en utilizar mecanismos de endeudamiento o costes fijos con el objetivo de aumentar la rentabilidad potencial de una operación o inversión

[4]  Enfu, Cheng (2024): “La dialéctica económica de China: La aspiración original de la reforma” Ruth Casa Editorial. Madrid

[5] Hui,  Wang (2008): “El nuevo orden de China: Sociedad, política y economía en transición” Editions Bellaterra. Barcelona

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