Aunque el genocidio del pueblo palestino perpetrado por Israel es considerado el más documentado de la historia a través de medios audiovisuales, aun hay miles de cadáveres sin contabilizar atrapados bajo los escombros en Gaza. Israel los está haciendo desaparecer discretamente para encubrir la magnitud del genocidio.
El pasado 5 de agosto, la organización de derechos humanos Euro-Med Human Rights Monitor denunció que el ejercito de Israel, junto con contratistas civiles israelíes, están llevando a cabo una operación coordinada a gran escala para retirar los escombros de los barrios que han destruido en la Franja de Gaza y transportarlos desde las zonas bajo su control militar hasta fuera del enclave. Según sus datos iniciales recopilados sobre el terreno, Euro-Med Monitor estima que se han retirado, triturado o trasladado al menos 10 millones de toneladas de escombros de sus emplazamientos originales en las zonas sometidas al control militar ilegal de Israel, que abarcan aproximadamente el 66 % de la Franja de Gaza.
El informe «Evaluación rápida de los daños y las necesidades en Gaza», publicado conjuntamente por el Banco Mundial, las Naciones Unidas y la Unión Europea en abril de 2026, estimó que hay aproximadamente 68 millones de toneladas de escombros repartidos por toda la Franja de Gaza, según los informes de daños hasta octubre de 2025. Euro-Med Monitor ha registrado que, en las últimas semanas, cerca de 100 camiones israelíes salen de la Franja de Gaza al día cargados de escombros. Estos camiones transportan los escombros a lugares no revelados dentro de Israel y más al sur de la Cisjordania ocupada, sin que exista ningún registro oficial de las cantidades retiradas ni una supervisión independiente, y antes de que las comisiones de investigación internacionales y locales hayan tenido la oportunidad de inspeccionar, examinar y documentar los lugares. Para Euro-Med Monitor, esto supone el riesgo de que se destruyan pruebas cruciales del genocidio y los restos de las víctimas que aún no han sido localizadas bajo los escombros. Así mismo, vulneran el derecho de las familias a conocer la suerte que han corrido sus familiares desaparecidos y a recuperar y enterrar sus restos con dignidad.
El 4 de agosto se celebró en Gaza el mayor funeral colectivo de su historia reciente: 112 personas pertenecientes a dos familias gazatíes completas que fueron asesinadas en un bombardeo israelí en noviembre de 2023. Sus restos habían permanecido bajo los escombros hasta hace pocos meses. Para Euro-Med Monitor, las operaciones de retirada de escombros que está llevando a cabo Israel de forma unilateral en zonas cerradas bajo su control militar impedirá que los equipos forenses puedan examinar, documentar y preservar los lugares, junto con las pruebas y los restos humanos que permitan documentar la magnitud del genocidio del pueblo palestino. Entre los escombros esparcidos por toda la Franja de Gaza se encuentran muchos lugares donde se produjeron asesinatos y atentados con bombas que afectaron a familias enteras, así como lugares en los que se cree que hay fosas comunes o cadáveres enterrados en viviendas, hospitales, refugios e instalaciones civiles destruidas. Según estimaciones de la Defensa Civil de Gaza en julio de 2026, bajo los escombros se encuentran los restos mortales de cerca de 8.500 personas.
Euro-Med Monitor indica además que esta eliminación deliberada de pruebas se produce mientras la Corte Penal Internacional (CPI) sigue investigando delitos en Palestina, junto con otros casos sujetos a jurisdicción universal en los tribunales nacionales. El artículo 70 del Estatuto de Roma considera que «destruir, alterar o interferir en la recopilación de pruebas» son actos delictivos que obstaculizan la misión de justicia de la CPI cuando se cometen de forma deliberada. “El fiscal de la CPI debería investigar estas acciones como una interferencia deliberada en la recopilación de pruebas relacionadas con la investigación en curso sobre la situación en el Estado de Palestina”, exige la organización de derechos humanos.
Estas operaciones de retirada de escombros no forman parte de iniciativas humanitarias organizadas para rescatar a los desaparecidos, reabrir las carreteras o preparar la reconstrucción. Por el contrario, para Euro-Med Monitor “este proceso es inseparable del colonialismo de asentamiento israelí, que consiste en desarraigar a la población palestina, borrar los rastros de su presencia y redefinir el territorio sin ellos. Esto allana el camino para los esfuerzos de Israel por restablecer los asentamientos en Gaza y desplazar a los residentes palestinos, impulsando así una nueva fase de colonización y la continua negación del territorio y del derecho al retorno”.
De hecho, The Guardian ha revelado que el Consejo de Paz de Trump ha adjudicado su primer contrato de obras en Gaza para construir un puesto militar con capacidad para 150 personas, destinado a albergar a tropas marroquíes que formarían parte de la así llamada Fuerza Internacional de Estabilización (ISF). No para reconstruir ni una sola vivienda, hospital o colegio de los que Israel ha reducido a escombros, sino para construir una base militar. Según el diario británico, citando a una fuente del Consejo de Paz, el contrato aún no ha sido formalizado, pero se está trabajando en las últimas fases de su tramitación junto a un grupo de tecnócratas palestinos designados para supervisar Gaza, el Comité Nacional para la Administración de Gaza. «Este contrato será uno de los muchos que resultan esenciales para el futuro de Gaza», afirmó la fuente consultada por The Guardian.
Euro-Med Monitor insta a la comunidad internacional a que presione a Israel para que cese de forma inmediata todas las actividades de retirada y transporte de escombros. No hacerlo tendría como consecuencia el borrado de las pruebas del genocidio cometido, impidiendo que se pueda exigir responsabilidades a los autores y garantizar los derechos de las víctimas a la verdad, la justicia y la reparación. En palabras del activista Daniel Lobato: “Es como si a Alemania se le hubiera otorgado el suficiente tiempo como para pulverizar y erradicar del terreno sus campos de exterminio: Auschwitz, Treblinka, Dachau, Mauthausen… Un inmenso páramo yermo sin escombros, sin posibilidad de arqueología forense o estudios periciales, para que en unos años parezca una leyenda mitológica que los palestinos habitaron ese minúsculo fragmento de Palestina, y que fueron exterminados en él, que no exista un Museo del Holocausto palestino.”








