Isidro Páez, Área de China. CEFMA
La «estabilidad estratégica constructiva» es la nueva fórmula geopolítica introducida por el presidente chino Xi Jinping durante la cumbre bilateral de mayo de 2026 en Beijing con su homólogo estadounidense Donald Trump. Este concepto busca redefinir la arquitectura de las relaciones entre las dos superpotencias frente a las actuales tensiones comerciales, tecnológicas y militares globales.
La referencia en el comunicado oficial de China cita «una relación constructiva entre China y EEUU de estabilidad estratégica» que debería guiar los lazos «durante los próximos tres años y más allá».
Los objetivos estratégicos de China
Según la Cancillería china y los medios oficiales como CGTN, el esquema se sostiene sobre cuatro pilares operativos:
- Cooperación como motor principal: Priorizar los lazos económicos bilaterales frente a las fricciones.
- Competencia con límites moderados: Aceptar la disputa comercial y tecnológica, pero bajo reglas claras y sin buscar la destrucción del rival.
- Diferencias manejables: Crear canales políticos y militares continuos para evitar desatados por error o malas interpretaciones.
- Paz previsible: Garantizar una convivencia pacífica duradera que aleje el fantasma de una confrontación armada directa o de la llamada «Trampa de Tucídides”
El concepto moderno de la Trampa de Tucídides fue desarrollado por el politólogo estadounidense Graham T. Allison, exasesor de Defensa de gobiernos republicanos y demócratas, desde la presidencia de Reagan hasta la de Obama. Su planteo sostiene que cuando una potencia emergente comienza a acercarse al nivel de una dominante, el sistema global entra en una etapa de creciente fragilidad. Tomó como base las reflexiones del historiador ateniense Tucídides, autor de “La Guerra del Peloponeso”, una de las obras clásicas más influyentes sobre los conflictos entre las potencias de Esparta y Atenas. Dicha teoría ganó todavía más notoriedad a partir del “Thucydides Trap Project”, impulsado por la Univ. de Harvard. El estudio analizó 16 episodios históricos ocurridos en los últimos 500 años en los que una potencia emergente desafió a otra dominante.
El término intenta explicar uno de los fenómenos más delicados de la historia internacional: el momento en que un país en ascenso comienza a desafiar el liderazgo de otro que domina el escenario global. Según esta visión, ese proceso suele generar una combinación de temor, desconfianza y tensión estratégica que puede erosionar la estabilidad internacional y abrir la puerta a conflictos de gran escala.
La diplomacia china ha invocado este concepto, pero lo han presentado como una advertencia en lugar de una inevitabilidad. “China considera la Trampa de Tucídides no como un modelo predictivo, como se ha utilizado ocasionalmente en los círculos occidentales, sino como una amenaza que puede y debe evitarse” recalca Xi Jinping.
Desde que asumió el cargo en 2012, Xi Jinping ha presionado para que EEUU trate a China como a un igual y no se oponga a Pekín en su propio terreno, una validación que los funcionarios chinos creen que produciría una coexistencia más estable.
En 2015 Xi Jinping dijo: “No existe en el mundo la llamada “Trampa de Tucídides” ante una audiencia que incluía al ex secretario de Estado Henry Kissinger. En 2026 en su discurso ante Trump en el Gran Salón del Pueblo, Xi Jinping afirmó que el mundo se encontraba en una nueva encrucijada. «¿Podrán China y EEUU superar la ‘Trampa de Tucídides’ y establecer un nuevo paradigma para las relaciones entre las grandes potencias?», preguntó.
Según Ryan Swan, experto del BICC (Centro Internacional de Estudios de Conflictos de en relaciones entre China y EEUU), el uso reiterado de este concepto por parte Xi Jinping forma parte de un esfuerzo diplomático más amplio de Beijing para presentarse como una «gran potencia responsable» que puede coexistir pacíficamente con EEUU.
Analistas internacionales señalan que, mediante esta retórica, Pekín no solo busca rebajar la volatilidad en los mercados y estabilizar su propia economía, sino también delimitar sus fronteras políticas:
- El estatus de potencia igual: Xi Jinping exige a Washington que acepte a China en condiciones de simetría geopolítica absoluta.
- Líneas rojas no negociables. El marco establece que la estabilidad depende del respeto riguroso a la soberanía china, situando la cuestión de Taiwán como el límite fundamental que EEUU no debe cruzar.
- Frenar la presión interna en EEUU. Busca institucionalizar canales de diálogo estables de cara al futuro para blindar la relación de los vaivenes políticos del Congreso estadounidense.
El mensaje subyacente es fundamental. En esencia, esta postura busca fomentar una relación basada en la cooperación, reconociendo que la competencia es inevitable, pero procurando mantenerla en un nivel razonable. En la práctica, esto probablemente signifique continuar la competencia en sectores estratégicos como el tecnológico, al tiempo que se amplía la cooperación en ámbitos menos sensibles.
Sus fundamentos se desglosan en cuatro ejes de estabilidad:
- Positiva: Basada en la cooperación y el beneficio mutuo donde sea posible.
- Benigna: Donde la competencia tenga límites y no derive en juegos de suma cero.
- Normalizada: Manteniendo el control y la gestión de las diferencias.
- Duradera: Con miras a evitar la confrontación abierta a largo plazo
Los anuncios iniciales parecen bastante limitados, los titulares se centran en el acuerdo de China para comprar 200 aviones Boeing y la reanudación de las licencias de importación para plantas procesadoras de carne estadounidenses. Se prevé que habrá más anuncios en los próximos días y semanas, ya que ambas partes han dado indicios de avances significativos.
Entre las posibles áreas a tener en cuenta se incluyen una prórroga a largo plazo de la tregua comercial, posibles reducciones arancelarias, la flexibilización o la eliminación de los controles de exportación de chips/tierras raras, la mejora del acceso al mercado (también mencionada como parte de la apertura de China en las Dos Sesiones y el Plan Quinquenal de China), y otras medidas, como el aumento del flujo turístico de viajes y la lucha contra el fentanilo.
El ministro de Asuntos Exteriores de China, Wang Yi, expuso la nueva visión de las relaciones entre China y EEUU, para ello se deben realizar esfuerzos para fortalecer continuamente la resiliencia de las relaciones a través de intercambios y cooperación y rechazar los juegos de suma cero en los que una parte gana a costa de la otra. Añadió que debe ser una estabilidad constante con diferencias manejables, en lugar de unas relaciones que fluctúen como una montaña rusa y que las dos partes no deben permitir que ocurran conflictos, confrontaciones o incluso una guerra, concluyó Wang Yi.
¿Qué representa esta oferta transaccional?
Especialmente una señal de calma para la economía global y los mercados financieros. A nivel macroeconómico, significa un alivio para las cadenas de suministro globales. Su uso busca:
- Reducir la volatilidad de los mercados: Dar previsibilidad a los inversionistas internacionales, temerosos de una ruptura abrupta de las cadenas de suministro tecnológicas.
- Garantizar la estabilidad interna: Permitir que China maneje su desaceleración económica y su crisis inmobiliaria sin la presión añadida de una crisis geopolítica incontrolable.
- Introduce una nueva dinámica que favorece a las acciones tecnológicas de gran capitalización (Magnificent Seven ) de EEUU con la flexibilización de chips, el Departamento de Comercio de EEUU podría abrir la puerta para que empresas clave como NVIDIA exporten chips de inteligencia artificial adaptados (como el chip H200) a firmas chinas.
- Presencia de CEOs: La inclusión de figuras como Elon Musk y Tim Cook en la comitiva o diálogos de la cumbre inyectó confianza en las cadenas de suministro de hardware y automotrices.
- Representa una victoria de relaciones públicas para Beijing ante el Sur Global. Al proponer este marco, China se posiciona ante el resto del mundo como el actor «maduro, constructivo y pacífico» de la relación, transfiriendo la responsabilidad a Washington si las tensiones vuelven a encenderse.








