Ya se abren las compuertas
Sale del toril el espanto entre paréntesis
La coma de la muerte con su punto final a cuestas
Sale la guerra afilando lapiceros
Salen las bestias quemando libros
Del redil de los incomodos
Sale también el hombre libre
La mujer libre alzando al fin la voz
La ciudadanía atropellada que se atreve
De una vez por todas
A coger las armas de los pies
Surge el gran tambor de las tormentas
Eclosionan las enredaderas desde los fusiles en sangre
Caen los vientos uno a uno
Y comienza la masacre
Homicidas de buena familia
Asesinos de posgrado
Titulados y académicos de la buena muerte
Saludan sobre sus postulados
Y la tierra se defiende
El ser humano se defiende
La dignidad hecha un guiñapo
Pone cara de triste
Se encoge de hombros apunta y dispara
La cara de las religiones se obceca de pústulas negras
El Papa ametralla a los proletarios
Y todos los pobres del mundo se vuelven ateos
Se abren las compuertas
Salen los toros negros de la desidia
Aplauden mientras matan moscas con los cuernos
Surge del cielo el ángel negro
El pórfido eslabón de la última cadena
Que hay que romper
Y todo acaba entre espumarajos verdes
El Apocalipsis es un poema sin rima.








