Julián Gómez-Cambronero Alcolea @CongoActual elcongoenespanol.blogspot.com
Hace unas pocas semanas le pedí al periodista congoleño Kiki Kienge publicar en castellano unas interesantes reflexiones que había hecho sobre el momento que se vive en la República Democrática del Congo (RDC) después de que la Administración Trump se pusiera como objetivo volver a este país. Una de ellas resumía perfectamente lo que está pasando allí: “Nos encontramos en el corazón de una guerra de hegemonía global entre Estados Unidos y China, donde el cobalto, el coltán, el litio, el zinc y el cobre son armas silenciosas”.
Estamos acostumbradas a las luchas a muerte por el petróleo, el gas… y ciertamente son elementos fundamentales para que nuestro mundo y nuestra sociedad no solo funcionen, sino que existan, pero en estos tiempos no lo es menos los llamados “minerales estratégicos” y tierras raras. Con petróleo y sin cobalto o coltán, al menos nuestras sociedades y el sistema socioeconómico en el que vivimos se vienen abajo. Y, aunque vemos a diario las contradicciones y torpezas de Donald Trump, hay que reconocerle -a él o a quienes le rodean- que ha sabido ver muy bien todo esto.
Puede sorprender, pero a mediados de los años veinte de este siglo, EEUU comenzó a retirarse del Congo. Sus empresas vendieron lo que tenían debido a la “inseguridad y la corrupción” del país y, además, en alguno casos fueron empresas chinas las que se quedaron con el pastel, como la mina de cobre de Tenke Fungurume, la octava del mundo y segunda congoleña, que pasó de la norteamericana Freeport-McMoRan -que poseía el 56%- a la china CMOC. Visto con la perspectiva de unos años transcendentales, parece poco menos que un “suicidio nacional” que EEUU dejara tales riquezas a su mayor competidor y enemigo económico y comercial mundial, creando una enorme dependencia de China.
Como digo, la Administración Trump ha sabido ver el error y se ha lanzado decididamente a conseguir todos los minerales congoleños que no controla China, y aquí echamos la mirada de nuevo atrás, porque China controla gran cantidad de esos minerales gracias al “Contrato del siglo” que firmó con el anterior presidente congoleño, el muy poderoso y corrupto Joseph Kabila. La firma de este contrato en 2008 entregaba “alegremente”, como veremos, la explotación de grandes yacimientos de cobre y cobalto a empresas chinas a cambio de la construcción de infraestructuras como carreteras, hospitales, escuelas… Un infatigable luchador contra la corrupción, Jules Alingete, inspector general de finanzas, puso en 2023 en evidencia ese contrato que, en resumidas cuentas, conseguía 76.000 millones de dólares de beneficios para los chinos a cambio de 3.000 millones para el dueño de esas riquezas. Su esfuerzo no fue en vano y consiguió importantes mejoras enmendando lo firmado.
Todo lo demás, incluso aunque esté siendo explotado por consorcios de empresas en las que participa el Estado congoleño o importantísimas multinacionales mineras, está en el punto de mira norteamericano y, especialmente, dos “joyas de la Corona”. Las mayores reservas del mundo de coltán, en la zona minera de Rubaya, y la gigantesca mina de litio de roca dura sin explotar de Manono. Rubaya, como creo haber comentado anteriormente, está en manos de la poderosa milicia apoyada por Ruanda del Movimiento 23 de marzo (M-23) con lo que la Administración Trump -apoyando al ineficaz ejército congoleño- tendría que echarlos de allí o convencer/obligar a Ruanda para que los retire. Gran parte de la mina de Manono ha comenzado a ser explotada por la china Zijin pero hay otra parte de la mina que reclama la australiana AVZ Minerals y que es propiedad de la congoleña Cominiere y del Estado.
EEUU comenzó su relación con la RDC mediando en acuerdos de paz que no han traído la paz, convirtiendo al Congo en su socio estratégico, firmando un acuerdo de colaboración sanitaria -en la línea de otros muchos acuerdos bilaterales semejantes firmados recientemente con países africanos e igual de controvertido- y, lo más reciente, convirtiéndolo en uno de los destinos para sus deportados.
La ventaja principal de este enfrentamiento chino-norteamericano quizá sea que China, pese a realizar sus labores con absoluto desprecio de las personas y el medio ambiente en las zonas mineras que explota, no echa mano, ni directa ni indirectamente, de la violencia, la guerra o los grupos armados. Hasta ahí, a menos en el choque directo, esta disputa no se cobraría miles de vidas congoleñas, arrasaría villas y aldeas y pondría en la carretera a cientos de miles de personas que lo perdían todo. Y eso en el Congo no es lo habitual.
Sin duda en este relato se puede echar de menos a otros grandes actores mundiales: Rusia y la Unión Europea. La primera no tiene presencia económica en territorio congoleño, aunque, como no podía ser de otra manera, lo tiene entre sus objetivos, para empezar, políticos, y mantiene diversos acuerdos para formación militar, intercambio de estudiantes, etc. La UE, por su parte, mantiene un doble juego con la RDC y su gran enemigo Ruanda, buscando poder acceder a sus minerales con apoyos y ayuda económica -también militar, como a Ruanda- y participación en varios proyectos.
En este enfrentamiento entre China y EEUU sobre territorio congoleño, que aunque el foco mediático no esté allí, también tiene repercusión mundial, podría decirse que para el pueblo congoleño quedarán las migajas, pero no las cenizas y, tristemente, eso ya es mucho para un país que está acostumbrado a ver cómo sus riquezas se las llevan otros a cambio de su sangre y de su futuro.









Considero injusto y desacertado, dado el momento geopolítico mundial, introducir a China al mismo nivel que EEUU (occidente anglo) en el foco de los problemas en el entorno geográfico de la RDC. Las empresas chinas son un actor muy reciente en un territorio arrasado históricamente por Bélgica y EEUU (Lumumba siempre en nuestro recuerdo), y ponerlas en la balanza con el imperio asesino me parece un ejercicio deshonesto.
Considero de interés traer un artículo de Rosa Moro de 2025 titulado ¿Qué está pasando en la RDC? : https://africaenmente.blogspot.com/2025/02/que-esta-pasando-en-la-rdc.html