La dura pinza en el cuello de Venezuela

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José Antonio Egido, sociólogo, politólogo y antropólogo, presidente de la Asociación Cultural Volver a Marx.

Venezuela vive hoy su momento más difícil desde el fin de su primera república en 1814 y de la Colombia unida a la que perteneció en 1830. La Revolución bolivariana corre el riesgo de ser destruida por el imperialismo norteamericano. Éste quiere reconstruir una república neocolonial como la creada tras el golpe de Estado que dio en alianza con su agente trotskista Rómulo Betancourt en octubre de 1945 (véase el libro del historiador venezolano Oscar Battaglini Betancourismo…, Caracas, 2008) contra el presidente progresista Medina Angarita. Incluso dicha república fue demasiado a la izquierda para el gusto de cavernarios como Rubio o Miller que dirigen los Estados Unidos (EE.UU.).

Las pinzas que aprietan el cuello de Venezuela son:

La voluntad estadounidense de destruir su empresa nacional de petróleo PDVSA.

La reforma bajo presión de la Ley Orgánica de Hidrocarburos quita a dicha empresa fundamental para el país la comercialización del petróleo. Según un querido amigo profesor de Caracas esta reforma viola el artículo 302 de la Constitución vigente que reserva para el Estado la actividad petrolera. Según el expresidente de PDVSA Rafael Ramírez esta “queda reducida a una mera agencia administradora de contratos, sin ninguna capacidad operativa”. El secretario de energía de Trump Wright, ejecutivo de la poderosa multinacional de fracking Liberty Energy y consejero de la minera canadiense EMX Royalty Corp., indica claramente que PDVSA es un obstáculo para los esfuerzos de la administración Trump. Es decir, quiere regresar a una PDVSA controlada por ellos que perpetúe, como la del adeco Carlos A. Pérez, la dependencia de potencias imperialistas, en palabras del presidente Chávez. Fuentes sobre el terreno confirman que la CIA está controlando los centros de embarque de petróleo venezolano de Paraguaná, Josse en Puerto La Cruz y el Palito en Carabobo. Hace pocos días los EE.UU. anunciaron la prohibición de un carguero con petróleo venezolano que se dirigía a Asia.

El intento de destruir su FANB de carácter patriota.

El objetivo estratégico del jefe del Comando Sur Donovan y del secretario de guerra para la seguridad interna en su visita a Caracas del pasado 18 de febrero es este: destruir la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB). Para transformarla en el típico ejército “gorila” a su servicio.  Como lo fue la fuerza armada venezolana que aplastó las sublevaciones patrióticas, combatió a la guerrilla en los 60, ocupó la universidad central en 1969, ametralló al pueblo en 1989, equipada por el Pentágono para bombardear Cuba o invadir Guyana, que formaba sus oficiales en la Escuela de las Américas  y dio un golpe de Estado contra Chávez en 2002. Fuente sin identificar señala que el personal del Comando Sur se ha instalado en el Complejo Criojénico “José Antonio Anzoátegui” que procesa gas y petróleo proveniente de la Faja Petrolífera del Orinoco.

El intento de derrocar su legítimo gobierno.

El objetivo a medio plazo del secretario de Estado Marco Rubio no es otro que convocar unas elecciones amañadas que pongan en el poder a servidores fieles de los intereses estadounidenses. Es lo que este sujeto llama transición . El senador republicano Ted Cruz predice que es probable que en los 6 próximos meses caiga el gobierno venezolano, es decir, que su gobierno lo derribe.

El intento de aislarla de sus aliados internacionales.

El oficial de inteligencia de la US Navy comandante (r) Jesús Romero declara el 21 de febrero a la opositora venezolana afincada en Panamá Nitu Pérez Osuna que es fundamental para su régimen imperialista cortar a Venezuela de los “países del mal”: Rusia, Irán, China y Cuba.  Así podrán imponer fácilmente su control colonial a una Venezuela aislada como fue la de Gómez y Contreras que se convirtió en el modelo gringo de “neocolonia” y además base de operaciones norteamericanas contra los pueblos progresistas de la region. Para conocer el carácter de marioneta de la Venezuela en manos de Washington denunciado por Chávez, véase el libro de Eloy Lanza El subimperialismo venezolano (Caracas, 1978).

Imponer un relato agresivamente falso, distorsionador y desestabilizador contra Venezuela.

Una nube de mercenarios de las agencias norteamericanas o agentes directos del aparato de propaganda imponen su relato por youtube y otras redes y medios.  Son directamente colaboradores y agentes de la CIA los encargados de la tarea. Uno de los más conspicuos, Casto Ocando, que trabajó según UNIVISION como agente de la Oficina Central de Información y, sin duda, hoy tambien al servicio de la inteligencia estadounidense. Igualmente agente de inteligencia el “analista” subjefe de inteligencia del comando sur Jesús Romero.  El “ex alto oficial de operaciones de la CIA” Rick de la Torre propala su propaganda insidiosa para desestabilizar al gobierno de Caracas. Matones con aire brutal de la CIA o golpistas venezolanos de los órganos de represión como el ex comisario Simonovis son presentados como “depurados analistas”. El corresponsal en EE.UU. del ABC español David Alandete, vinculado a la CIA, propala bulos, amplificados por Jaime Bayly, para tensar el ambiente en Venezuela. El analista venezolano José Ignacio Hernández vinculado al Atlantic Council, financiado por las empresas Lochkeed Martin y Northrop Gruman que fabrican las armas con las que se ha atacado a Venezuela este pasado enero, es invitado por el venezolano, ambos afincados en EEUU Cesar Miguel Rondón, financiado por la USAID , para propalar sus sesudos análisis pro gringos. Inventan noticias falsas, bulos y difunden medias verdades e ideología colonial para sembrar la confusión y la división en las filas patriotas.

La destrucción de la cultura nacional progresista impulsada por Chávez.

La dependencia económica y política del país con respecto a los EEUU le impuso una deformación cultural ya en los años 50 y 60 del siglo XX analizada entonces por brillantes intelectuales venezolanos como Mario Briceño Iragorry, Antonio Pasquali y Ludovico Silva. La imposición imperialista de que Venezuela exclusivamente se abastezca de productos y tecnología norteamericana no solamente altera su libertad para escoger mercados, sino que avivará la vieja deformación consumista y alienada que aún se sentía en los hermosos años Chávez. La cultura nacional crítica y viva construida con el esfuerzo de Chávez y de las masas corre el riesgo de ser barrida.  

Esta pinza se apoya en el despliegue presto a repetir cualquier tipo de agresión contra Venezuela bajo las ordenes de la camarilla Trump/Rubio/Hepster/Miller. La operación Southern Spear (“Lanza del sur”) ha pasado a una etapa más discreta y letal. El títere dominicano Abinader ofrece su base aérea y aeropuerto internacional para que operen a placer aviones de ataque contra Venezuela. Aunque el portaaviones Gerald Ford se ha retirado para proteger a Israel en la guerra que Trump y Netanyahu han lanzado contra Irán, siguen desplegados el destructor de miles guiados USS Truxtun, el buque de abastecimiento USNS Supply y otras naves no identificadas. Las rutas marinas empleadas por Venezuela son vigiladas 24 horas por drones Northrop Gruman MQ-4C Triton y embarcaciones robóticas como los Saildrone Voyager. Vehículos aéreos de combate no tripulados y aeronaves de largo alcance como los General Atomics MQ-9 o los cañoneros Lochkeed Martin AC-130J Gfhostrider pueden golpear en minutos. La reapertura de la embajada gringa en Caracas ofrece una plataforma de subversión contra la soberanía venezolana. Trump ha puesto a su frente a la diplomática Laura Dogu que se esforzó en desestabilizar a los gobiernos de Daniel Ortega en Nicaragua y Xiomara Castro en Honduras. Para recordar quien manda Trump prolonga el 18 de febrero por un año el bloqueo contra Venezuela. Será el marco político para nuevas acciones militaro terroristas cuando Trump y su camarilla necesiten aplastar la resistencia del pueblo venezolano a la humillante perdida de su soberanía.

En el siguiente articulo expondremos el renovado espíritu de resistencia que anida en la mayoría de la sociedad venezolana. Su paciencia histórica frente a la adversidad. Hoy tocaba revisar sus dificultades actuales. Me reafirmo en el título del libro que publiqué en 2019: Venezuela vencerá. La dificultad de la Revolucion Nacional en una colonia petrolera, cuya lectura recomiendo.

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