El «tú la llevas» más vergonzoso de las instituciones vascas

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Mucha gente se ha acercado a preguntarme en los últimos meses “cómo estaba el tema de Bernedo”, es decir, si había alguna novedad en el caso de los udalekus que destapamos en este medio (La pesadilla de un campamento de verano y La pesadilla recurrente de un campamento de verano). La respuesta era que no, que tanto el juzgado número 3 de Vitoria como la Diputación de Álava estaban investigando, y que a nivel político parecía haberse dado por amortizado el tema. Hablando claro, que este asunto es profundamente incómodo para la política vasca en general y no quieren hablar de ello.

Pero la realidad es tozuda, y los transactivistas más todavía, y hace un mes volvía a saltar el escándalo cuando algunas de las madres denunciantes se encontraron en la web de la asociación organizadora de los campamentos el anuncio de la inscripción para este verano 2026. 

¿Cómo es posible?, se preguntaron ellas (y todas las personas que conectamos al menos dos neuronas), ¿cómo es posible que después de las denuncias, del escándalo y de los golpes de pecho de los políticos, esta gente vuelva a anunciar los udalekus como si nada hubiera pasado?. Y desde entonces nos ha tocado contemplar un “tú la llevas” absolutamente vergonzoso. 

Empecemos por la fiscalía. La Fiscal General del País Vasco, Carmen Adán, ha dicho que después de cuatro meses la investigación por parte del juzgado se encuentra aún en una fase incial y que por ello no pueden tomar medidas. Cuatro meses a los que hay que sumar los otros cuatro que la primera denuncia (la de la trabajadora social) se “perdió” misteriosamente en un cajón, tema sobre el que nadie ha dado ninguna explicación ni se han exigido responsabilidades. También insta Carmen Adán a las instituciones a tomar las medidas preventivas y de control pertinentes.

Pasada la pelota convenientemente, el Diputado General de Álava, Ramiro González, pasó a contarnos que la investigación de la diputación también está en curso, pero que ha de darse tiempo a la persona investigadora (porque cuatro meses son un suspiro a nivel cósmico, que debe de ser el reloj por el que se rigen), y que hasta que no esté finalizada tampoco pueden adoptar ninguna medida. Ramiro González también instó a los padres a no apuntar a sus hijos en estos campamentos.

Y, a su vez, el organismo de coordinación creado por el Gobierno Vasco y las tres diputaciones para tratar este asunto también ha dicho que tienen abierto un proceso administrativo y que tome medidas Rita la pollera. 

Pero no se vayan todavía que aún hay más. PNV y PSE-EE habían presentado una reforma legal para elevar el control sobre estos campamentos y actividades organizadas con menores, reforma que ha sido torpedeada, ¡oh sorpresa!, por Bildu, lo que hace muy difícil que se apruebe antes del verano, como al parecer se pretendía.

Y Melgosa, la Consejera de Bienestar, Juventud y Reto Demográfico, ha afeado a Bildu su postura y ya está, circulen, que quien ha de velar por los menores en Euskadi no puede hacer nada más. 

Vamos resumiendo:

Tenemos unos udalekus para menores de edad que se celebraban sin comunicar siquiera la actividad a las instituciones y sin ningún tipo de control, en los que se han producido hechos que pueden ser constitutivos de delitos contra la libertad sexual de niñas y niños, y ante el anuncio de que tienen intención de organizarlos de nuevo este año, nadie, repito, NADIE va a hacer nada por pararlos. (Ponte tú a vender camisetas o refrescos en una esquina a ver cuántos segundos tardan en cerrarte el chiringuito, por lo visto en esos casos las investigaciones son supersónicas). 

Es decir, ante una actividad con menores no regulada y presuntamente delictiva, la única respuesta de las instituciones es que la gente no se apunte a ella. 

Pues les voy a decir una cosa: eso es dejadez de funciones y complicidad. La misma que los sindicatos LAB y Steilas, por ejemplo, que se dedican a boicotear cualquier charla o acto de denuncia de estos hechos. La misma que Berria, Naiz, Gara, EiTB, que se dedican a blanquear a los monitores y publicarles artículos y entrevistas a todas horas. La misma que el Ayuntamiento de Bilbao, que vetó una charla sobre esto en sus espacios. La misma que la UPV-EHU, que se dedica a perseguir y abrir expedientes a los profesores que se han pronunciado contra los udalekus. 

Y además se dedican a llamarnos fascistas a quienes denunciamos, porque han convertido el antifascismo en un esperpento pro pedófilo financiado por los grandes lobbys transgeneristas. 

Este es el panorama en Euskadi (y en gran parte del Estado): inacción, silencio y complicidad. En una sociedad que se ha vanagloriado con justicia de las huelgas y protestas más feroces, en una sociedad ahora convenientemente anestesiada por sus políticos. LOTSA!!!

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