José Antonio Egido, sociólogo, politólogo y antropólogo, presidente de la Asociación Cultural Volver a Marx. Artículo publicado en el n° 117 de El Otro País, febrero-marzo 2026.
(Vistacito sobre el documento de seguridad nacional 2025 que define la política exterior del grupo Trump/Rubio al frente del imperialismo norteamericano)
Ya la primera linea del texto define bien su filosofía y los miedos de sus autores: “garantiza que los Estados Unidos (USA) sigan siendo el país más fuerte, rico, poderoso y exitoso del mundo durante las próximas décadas”. Por un lado, exhiben una ensoñación de grandeza imperial parecida a la de los difuntos IIIer Reich, y los imperios japonés, el austro húngaro y español de los Habsburgo, el otomano de la “Sublime Puerta” … Por el otro, prevén que su grandeza alcanza sólo “las próximas décadas”. No vaticinan los mil años de imperio que llegó a prometer en su euforia Adolf Hitler.
Jerarquizan las regiones del mundo según sus intereses depredadores: “no todas las regiones pueden ser el foco de la estrategia estadounidense”. Por lo tanto hay regiones prioritarias y otras con menos interés para Washington.
Critican las estrategias de su propio país después del “fin de la guerra fría”. Es decir, la desaparición del bloque de paises socialistas de 1989 a 1992. Califican estas estrategias de “vagas perogrulladas”. La dominación de los USA sobre el mundo entero “sólo nos interesa si las actividades de otros paises amenazan nuestros intereses”. Es decir, para ellos “dominar el mundo” significa controlar, contener y aplastar las resistencias de la Humanidad (que llaman “amenazas”) a sus pretensiones de despotismo mundial.
Critican a sus “elites” que sobreestimaron la capacidad de su potencia para financiar simultáneamente, dicen, un “enorme estado de bienestar”, un complejo militar y ayuda exterior masiva. Es decir, ya no pueden financiar ni ayudas sociales ni despliegue militar mundial a causa de su crisis económico-financiera.
Se expresan contradicciones entre las diversas corrientes en que se fracciona la clase dominante y la clase dirigente de su país: se oponen a la “globalización” que “debilitó a la clase media y la base industrial”. Para estos antimarxistas primitivos el vocablo “clase obrera” está excluido. Se quejan de que nos “arrastraron a conflictos” como si todas sus guerras criminales no hayan sido guiadas por su desbocado afán de hegemonía, lucro, lujo y explotación del mundo y por los intereses particulares de tal o cual fracción oligárquica. Por ejemplo, la invasión de Irak en 1991 fue estimulada por los monopolios petroleros incluido el saudí-gringo de Aramco; la de 2003 fue estimulada por el monopolio Halliburton dirigido por el vicepresidente del gobierno Dick Cheney; y la Chase Manhattan Bank y las empresas del complejo militar industrial (Lockheed Martin, Boeing y RTC- antiguo Raytheon) además de las petroleras empujan la agresión actual a Venezuela.
En su espíritu de lucha cainita entre fracciones dicen que “nuestras elites persiguieron un objetivo indeseado e imposible” ¿Cómo si no serían imposibles las locuras de Trump de frenar el impulso económico de China, imponer sus propias condiciones militares a Rusia, destruir el poderío iraní, apoderarse de la isla deshabitada de Groenlandia o anexionarse Canadá y erradicar la voluntad de los pueblos latinoamericanos de construir su unidad política?
Adulación al nuevo Calígula neoyorquino
Escriben que Trump comenzó “una nueva era dorada”. No es dorada. Falso: no pueden derrotar a Rusia en el campo de batalla, ni contener a China, ni destruir los BRICS, ni aniquilar de golpe la Revolucion bolivariana, ni frenar el crecimiento de la izquierda en Colombia y México, ni controlar Brasil ni amedrentar a Irán.
¿Qué según ellos debe querer USA?
Seguir siendo una república “con los derechos otorgados por Dios”. Pero las masas estadounidenses gritan en las calles que no quieren ser gobernados por “un rey”. Y reiteran su adhesión al fanatismo religioso de las sectas inglesas fundadoras en el siglo XVIII de las colonias del que ya se reía Marx en El Capital. Protegerse “de ataques militares y de influencias extranjeras hostiles”. Si un país pasa su vida atacando a todos los pueblos del mundo no puede evitar ser respondido en algún momento.
Un país nacido de la colonización inglesa, la usurpación de sus tierras a los habitantes originarios, el robo de casi la mitad de los territorios mexicanos, las migraciones europeas y la esclavitud africana, rechaza cínicamente “los flujos de población desestabilizadores”.
Desean disponer de las “fuerzas armadas más poderosas, letales y tecnológicamente avanzadas del mundo” para seguir desestabilizándolo mediante todas las maneras que ellos conocen muy bien y lanzar una guerra permanente “con el menor número posible de bajas”.
La “disuasión nuclear mejor del mundo” que les asegure que sus crímenes incluso nucleares serán impunes.
Quieren la “base industrial más robusta del mundo” porque la han perdido parcialmente a manos de China y del conjunto de los BRICS (sobre todo Rusia, Belarús e India). Reiteran que su industria debe seguir vinculada a la guerra, como ha sido siempre en este país belicoso.
Medios de los que disponen
Los medios que los imperialistas creen disponer son: un sistema político ágil (en realidad es un sistema que asegura el poder oligárquico bajo apariencia democrática), la economía más innovadora del mundo, el dólar como moneda internacional, el sector tecnológico más innovador, el ejército más poderoso, una amplia red de alianzas, una geografía envidiable, un soft power-poder blando (la infiltración cultural y la corrupción de los líderes internacionales) y el “patriotismo de su pueblo” (es decir la depravación moral de quienes se sienten superiores a la Humanidad como era el sentimiento de las masas nazis alemanas) y una enorme capacidad de producción de energía.
Estrategia
La política exterior de Trump que lejos de ser pacifica es “no pacifista”. Aunque tienen el descaro de llamar a Trump “el presidente de la paz” capaz de “extinguir quirúrgicamente” los focos de oposición en el mundo. Propugnan la “Paz a través de la fuerza”. “Un mundo en llamas, donde las guerras llegan a nuestras costas, es perjudicial para los intereses estadounidenses”. Con estas palabras muestran temor que les salpique la inestabilidad creciente que siembran con sus políticas criminales. Expresan su incapacidad en enfrentar diversos conflictos militares y políticos a la vez: “Centrarse en todo es no centrarse en nada”. “la fuerza puede permitirnos alcanzar la paz”: sus valores podridos, su voracidad, su demagogia, sus traiciones y engaños ya no engañan a nadie. Por lo tanto, saben que les queda un único recurso: LA FUERZA directa y brutal. No les sirve su cultura, ni sus valores ni la fuerza de atracción de su modelo social. Sólo la fuerza de sus armas. No abandonan su cinismo tradicional cuando proclaman “Predisposición al no intervencionismo”. Ninguna potencia ni imperial ni imperialista ha sido más intervencionista, expansionista, agresora e invasora que ellos. Muy pocas tan mentirosa. “La unidad política fundamental del mundo es y seguirá siendo el Estado-nación”.
¿Será que la CIA bajo su mando ya no acaricia el proyecto de fragmentar la Federación rusa para mejor saquear sus recursos, China Popular e Irán chiita en pequeñas entidades fallidas como consiguieron al provocar la destrucción de las federaciones socialistas de la URSS, Checoslovaquia y Yugoslavia entre 1989 y 1992 que tanto sirvió a sus intereses criminales? Ya veremos.
Temen que surja una oposición antimperialista, es decir contraria a su sistema criminal, entre la población dentro de sus propias fronteras: “la manipulación cínica de nuestro sistema de inmigración para construir bloques de votantes leales a intereses extranjeros dentro de nuestro país”. Ellos, los especialistas en destruir sociedad socialista multinacionales y paises independientes no quieren sufrir en sus carnes sus propias tácticas desestabilizadoras. Dan la clave que explica el actual conflicto entre los USA trumpianos y la UE dirigida paradójicamente por agentes pro gringos como Macron, Merz, Von der Layen, Kallas, Meloni, …: “Estados Unidos no puede permitir que ninguna nación se convierta en tan dominante que podría amenazar nuestros intereses”. Por eso ven complacidos la crisis económica en Alemania tras perder la energía rusa barata, en Francia, …
Su cinismo insuperable: “Ya no toleraremos, ni podemos permitirnos…las prácticas económicas depredadoras”. Sólo tolerarán las que practican ellos con los pueblos del mundo incluyendo sus aliados y lacayos.
Su ideología fanática y primitiva aflora: “el propósito del gobierno estadounidense es garantizar los derechos naturales otorgados por Dios a los ciudadanos estadounidenses”. Su “molok” privado sólo otorga derechos a ellos mismos, los otros humanos son una subespecie intercambiable con los animales. Reiteran que los paises de la OTAN debe contribuir a su financiación comprándoles equipo militar a ellos, no lo dicen, pero es explícito con el 5% de su PIB nacional. Su prioridad es “asegurar el acceso a cadenas de suministro y materiales críticos”: es decir, traducido a lenguaje real: sus líneas de saqueo de los recursos del mundo y su política de destruir las cadenas legitimas de suministro de paises independientes como Cuba, Rusia, China, Corea RPD, Irán,… “Reactivar nuestra base industrial de defensa”: traducido: más inversiones públicas y extranjeras bajo su control en los monopolios privados de guerra y terrorismo: el llamado Complejo Militar industrial que no tiene empresas publicas sino privadas en manos de la oligarquía financiera. “Prioridad estratégica fundamental” es “restaurar el dominio energético estadounidense” a mayor gloria de los monopolios petroleros, gaseros, carboníferos y nucleares gringos igualmente en manos de la oligarquía a la que la camarilla Trump sirve y pertenece. “Estados Unidos reafirmará y aplicará la Doctrina Monroe para restaurar la preeminencia estadounidense en el hemisferio occidental y proteger nuestro territorio nacional y nuestro acceso a geografías clave en toda la región”, es decir volver a la época de la Operación Cóndor de los años 70 de masacrar a los patriotas sudamericanos, la Escuela de las Américas para formar sicarios militares latinoamericanos a su servicio, de las intervenciones militares, de los golpes de estado y de la infiltración por la CIA de la vida social y cultural de lo que considera su zona de dominio neocolonial de México a la Patagonia. Un desafío abierto a los pueblos de la region. “reclutar líderes regionales que puedan contribuir a crear una estabilidad tolerable en la región”: promover sicarios a su servicio del tipo de los actuales Novoa, Milei, Bukele, Katz, Arévalo,… que prosiguen la larga tradición de sicarios y siervos como los antiguos Somoza, Trujillo, Machado, Batista, Gómez, Pérez Jiménez, Pinochet, Banzer, Videla, Napoleón Duarte, Fujimori…Expulsar a los “competidores no hemisféricos” es decir China, Rusia, Irán, India e incluso España, Francia y Alemania para que los pueblos no tengan otros padrinos y suministradores que los gringos. No plantea una guerra económica contra China sino “una relación económica genuinamente mutuamente ventajosa con Pekín”. Es un reconocimiento que ya no pueden contener y menos debilitar el crecimiento económico chino y su influencia mundial. Integrar a la India al núcleo en la region Indo-Pacifica formado por ellos mismos, Japón y Australia. Al temer ser superados militarmente por Rusia propugnan reforzar su “ventaja en tecnología militar”. La isla contrarrevolucionaria de Taiwán que pertenece a China les permite proteger los intereses norteamericanos en producción de semiconductores y el transporte marítimo en el Mar del Sur de China. O sea que, según los trumpistas, China no puede estar en el Caribe ni Sudamérica ni el Océano Pacífico, pero los gringos pueden hacer injerencia en Indo Pacifico amenazando a China. Bonito sentido de la reciprocidad. Amenazan a China con “medidas contundentes” si decide incorporar esta isla china a su plena soberanía.
De manera sorprendente acusa a la UE de suprimir la “oposición política”. Traducido: dan apoyo a las fuerzas fascistas más abiertas como VOX española, Agrupación nacional francesa, AfD alemana, partido TRUMP belga y otros a los que llaman “partidos patrióticos europeos” no reciben una alfombra desplegada para tomarse el poder.
Apuestan por reconstruir el Estado nazi ucraniano. Están preocupados porque empresas alemanas construyen grandes plantas químicas en China. Los trumpistas anhelan una Europa capitalista aún más sometida a sus intereses que les compre armas y contribuya a su hegemonismo mundial, lo que siempre ha hecho la burguesía europea de post guerra.
No son partidarios de priorizar a Oriente Medio ya que no dependen de su petróleo. Reconocen que la única oposición que tienen allí es Irán “la principal fuerza desestabilizadora”. “Siria sigue siendo un problema potencial” tras la derrota de la República árabe baasista pero confían en la intervención turca e israelí y de los feudales árabes para que caiga definitivamente bajo el control colonial anti árabe. Hablan de respetar a los regímenes oscurantistas feudales árabes, ninguna novedad. Se proponen saquear más profundamente los recursos naturales de los pueblos africanos.








