El pueblo bolivariano se echa a las calles respaldado por cientos de movilizaciones en todo el mundo

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Consternados por la iniquidad cometida en la madrugada del día 3, en la que Estados Unidos lanzó una agresión militar directa contra la República Bolivariana de Venezuela, las avenidas de Caracas se convirtieron en ríos humanos de personas que salieron a la calle a defender la soberanía nacional y rechazar la injerencia imperialista de Washington. A los bombardeos sobre Caracas, Miranda, Aragua y La Guaira, se sumó el secuestro del presidente constitucional Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, confirmado por Donald Trump horas más tarde, lo que constituye una gravísima violación a la Paz y al derecho internacional.

Desde diversas zonas de la geografía venezolana, el pueblo se volcó este sábado para denunciar el cobarde ataque perpetrado por Estados Unidos. Portavoces advirtieron que el pueblo no se iba a retirar de las calles hasta que se supiera el paradero del jefe de Estado. Del mismo modo, concentraciones y manifestaciones similares se produjeron en todas partes del mundo, en ciudades como París, Barcelona, Atenas, Lima, La Habana, Londres, Nueva York y una infinidad de ciudades más.

En la conferencia de prensa dada por el presidente Trump, en la que anunció la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores, afirmó que Estados Unidos pretendía avanzar hacia una “transición segura” en Venezuela, supervisada por el Secretario de Estado, Marco Rubio, y el Secretario de Guerra, Pete Hegseth, especificando que el secuestro del presidente constitucional y la intervención militar forman parte de un esquema de administración tutelada del país por parte de Estados Unidos.

Sin embargo, esto no parece viable dada la formidable respuesta del pueblo venezolano, y deja en una difícil situación al presidente Trump. Es evidente que no existe ninguna alternativa opositora, e incluso la irónicamente galardonada como pacifista, Corina Machado, ha sido descartada por el propio Trump para liderar un gobierno alternativo.

La bárbara maniobra del Ejecutivo de Trump apunta a los intereses sobre los recursos del territorio venezolano, y no sobre la inquietud democrática, como viene siendo habitual en el modus operandi del imperialismo en las últimas décadas. La versión más descarnada de EEUU deja en claro las verdaderas intenciones del gigante militar, ya sea en su versión demócrata o republicana.

Además, se envía un claro mensaje al más puro estilo mafioso, se advierte a los pueblos latinoamericanos de que las tropas imperialistas no van a admitir organizaciones opuestas a sus fines en su «patio trasero», siguiendo la estela del Plan Cóndor, que cumple en estos días 5 décadas. La jugada es además la respuesta imprevisible de un gigante decadente que, enloquecido al sentirse herido, es capaz de las acciones más inesperadas con tal de defenderse, en el empleo de la mayor fuerza que le queda, que es el abuso militar.

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