Enlace aquí a la primera parte
“La filosofía de Hegel es un álgebra de la revolución, ejerce un efecto verdaderamente liberador y no deja piedra sobre piedra del mundo cristiano, del viejo mundo de las tradiciones que se ha sobrevivido a sí mismo”
A. Herzen, Erinnerungen,1907
Lenin entre 1914 y 1915 realizó la lectura de obras que le permitieron reflexiones sobre la cuestión de la dialéctica. En 1914 estudió en Leibniz la idea de sustancias espirituales autónomas dotadas de automovimiento, conocida con la denominación de “mónada” de la que Lenin rescata la esencia dialéctica: el movimiento, el cambio y la contradicción. En diciembre de ese año a partir del estudio de “La Ciencia de la lógica” de Hegel reformula «La lógica no es la ciencia de las formas exteriores del pensamiento, sino de las leyes del desarrollo ’de todas las cosas materiales, naturales y espirituales’ es decir, del desarrollo de todo el contenido concreto del mundo y de su cognición, o sea, la suma total, la conclusión de la historia del conocimiento del mundo»
Así nos expone:
• Objetividad del examen; ni ejemplos ni divergencias, sino la cosa en sí.
• Insistencia en la tesis de la concreción de la verdad, de la concreción de los conceptos en los cuales la realidad se expresa, en el vínculo continuo entre las palabras y las acciones, ya que únicamente este vínculo puede facilitar la real síntesis razonable de lo abstracto con lo concreto, de lo universal con lo particular y lo singular.
• Un concepto (como una forma de pensamiento) y un término (un símbolo verbal) son dos cosas esencialmente diferentes.
Al resumir el Segundo Libro de la Ciencia de la Lógica extrae la “doctrina de la esencia”
• Las múltiples relaciones de las cosas y define la dialéctica como «la teoría que muestra cómo los contrarios pueden y suelen ser (cómo devienen) idénticos; en qué condiciones son idénticos, al transformarse unos en otros, por qué el espíritu humano no debe entender estos contrarios como muertos, rígidos, sino como vivos, condicionales, móviles, que se transforman unos en otros»
• Desarrollo de las cosas, su automovimiento, su propia vida.
• Las tendencias y aspectos internos que son contradictorios
• Los procesos, los fenómenos como suma y unidad de los contrarios.
• La lucha y despliegue de esos contrarios, las tendencias contradictorias
• La unión del análisis y la síntesis, análisis de las distintas partes y del conjunto, la suma de esas partes.
• Las transiciones de cada definición, cualidad, rasgo, aspecto, propiedad, a cada cual de las otras.
• El infinito proceso de profundización del conocimiento humano de las cosas, de los fenómenos partiendo del fenómeno para llegar a la esencia y de la esencia menos profunda a otra más profunda.
Lenin hace la distinción entre apariencia (Schein) y esencia (Wesen) e insiste a la vez, en su conexión, al subrayar la importancia de desvelar la estructura subyacente de los hechos pero sin suponer que su apariencia cotidiana sea irrelevante, para explicarlo proporciona una metáfora brillante:
«Lo inesencial, lo aparente, lo superficial, suele desvanecerse, no se aferra tan “estrechamente”, no se “establece con tanta firmeza” como la “Esencia”. Etwa [Aproximadamente como] el movimiento de un río: la espuma en la superficie y las corrientes profundas por debajo. ¡Pero incluso la espuma es una expresión de la esencia!» [1]
• Los conceptos lógicos son subjetivos en tanto permanezcan “abstractos”, en su forma abstracta, pero al mismo tiempo expresan las cosas-en-sí.
La naturaleza es tanto concreta como abstracta, tanto fenómeno como esencia, tanto momento como relación. Los conceptos humanos son subjetivos en su abstracción, en su separación, pero objetivos en su conjunto, en el proceso, en la totalidad, en la tendencia, en la fuente.
• El camino dialéctico del conocimiento de la verdad, del conocimiento de la realidad objetiva, va desde la percepción viva al pensamiento abstracto, y de éste a la práctica.
El pensamiento que opera de lo concreto a lo abstracto… no se aleja de la verdad sino que se acerca a ella. El concepto abstracto de materia, de ley de la naturaleza, de valor, etc., en una palabra, todas las abstracciones científicas, reflejan la naturaleza de una manera más profunda, verdadera y completa.
• El recurso a la práctica, es crucial porque involucra una fusión de la comprensión intelectual con la existencia objetiva.
La acción humana, en el sentido en que Marx entendía la cuestión en su análisis del trabajo humano, no es ni una mera extensión del pensamiento ni tampoco un simple acontecer objetivo en el mundo exterior, es un acto consciente. En la actividad consciente, los seres humanos superan la abstracción del pensamiento al integrarlo a la realidad concreta e inmediata en toda su complejidad. Este es el momento en el que constatamos si el pensamiento realmente asume una forma objetiva, si realmente puede crear el mundo, o si ha captado equivocadamente la naturaleza de la realidad y es por ende incapaz de ingresar a la cadena histórica como una fuerza objetiva que, en el caso de la lucha de clases, se apodera de las masas.
Así lo certifica Lenin cuando escribe que: «la práctica es más elevada que el conocimiento (teórico), porque posee no sólo la dignidad de la universalidad, sino también la de la realidad inmediata”.
• La práctica supera la distinción entre lo subjetivo y lo objetivo, así como la brecha entre esencia y apariencia.
Lenin sienta de esta manera las bases para la teoría leninista del partido. El conjunto de la concepción del partido exige una dialéctica que comprenda la unidad de los opuestos, la naturaleza esencial de la práctica y la naturaleza histórico-concreta del desarrollo.
Durante 1915, al estudiar el libro de Lasalle “La filosofía de Heráclito, el oscuro de Éfeso” señala: «Miles de años han pasado desde el momento en que nació la idea de ‘la conexión de todas las cosas’; ’la cadena de las causas’. Una comparación de cómo han sido entendidas estas causas en la historia del pensamiento humano ofrecería una teoría indiscutiblemente concluyente del conocimiento»
• El infinito proceso de revelación de nuevos aspectos y relaciones.
• De la coexistencia a la causalidad y de una forma de conexión y de interdependencia a otra más profunda, más general.
• La repetición en una etapa superior, de ciertos rasgos, propiedades de la inferior.
• El pretendido retorno a lo antiguo (negación de la negación).
• Lucha del contenido con la forma y a la inversa. El rechazo de la forma, la transformación del contenido.
• De la transición de la cantidad a la calidad y viceversa.
En 1915, en el marco de estas lecturas, Lenin escribe el texto “En torno a la cuestión de la dialéctica”, que sintetiza de algún modo estas reflexiones, destacando que «la idea de la división de un todo único y el conocimiento de sus partes contradictorias […] es la esencia una de las principales, si no la principal característica o rasgo de la dialéctica.»
En una sección del artículo “Una vez más sobre los sindicatos” por el debate de 1921 centrado en el grado en que los sindicatos debían estar integrados al Estado, Lenin aplica el método dialéctico al criticar por un lado el eclecticismo de Bujarin con su actitud teórica de un mosaico de piezas y fragmentosen sustitución de la interacción dialéctica entre economía y política propia del marxismo, la dialéctica exige una consideración global de las correlaciones en su desarrollo concreto y no un puzzle de “por un lado; por el otro” o “lo uno y lo otro” [2], uneclecticismo inerte y vacío.
También critica el pensamiento unilateral de Trotsky ya que éste había olvidado que «la política debe preceder a la economía» porque «sin un abordaje político correcto a la cuestión, la clase dada no podrá mantener su dominación, y por consiguiente, tampoco podrá cumplir su tarea en la producción».
Para Lenin, ambos casos eran la representación del «punto de vista de la lógica formal o escolástica, no de la lógica marxista o dialéctica», hace uso de los conceptos hegelianos de totalidad y mediación, la lógica dialéctica exige que un objeto sea tomado en su desarrollo, en su cambio, en su “automovimiento”. Para tener conocimiento verdadero de un objeto, debemos examinar todas sus facetas, sus conexiones y sus “mediaciones” para salvaguardarse contra los errores y el esquematismo.
En su último artículo sobre filosofía, escrito en 1922 para la revista Pod Znamenem Marksizma (Bajo la bandera del marxismo) Lenin insta [3] al estudio sistemático de la dialéctica de Hegel desde un punto de vista materialista tomando como base el método de Marx de aplicar la dialéctica en la esfera de las relaciones políticas y económicas. Así es cómo podemos aplicarla en los acontecimientos actuales especialmente la guerra imperialista moderna y la construcción del socialismo en pleno siglo XXI.
La adjetivación de la epistemología como “crítica” apunta a la asunción que está inconforme con el estatus quo de la realidad y de un propósito práctico-transformador del objeto abordado, aplicable no solo a los saberes sobre el mundo,
sino también al propio mundo real. En ello, el aporte de la dialéctica materialista como método filosófico general es esencial. No por casualidad la filosofía para Marx debe ser una
crítica radical de todo lo existente y propiciar no sólo la interpretación del mundo, sino, sobre todo, su transformación práctico-revolucionaria.
[1] Cuadernos filosóficos, Buenos Aires, Ediciones Estudio, 1963.
[2] Lenin: Obras completas, vol. 42 pp. 274-317
[3] Lenin, On the Significance of Militant Materialism, Selected Works. Moscú, Progreso, 1968








