Lírica muerta que abre la ventana
Esponja de odio que absorbe todo el mar
Dalia fecunda de la resignación
Soplo de viento en los ijares de la noche
El mundo se ha vuelto loco de repente
Los pasos se enredan con otros pasos
Y hasta la muerte se tiñe de odio
—muera la inteligencia
—se escucha en el bar—
Y las guadañas esperan su momento
Están muy orgullosos de ser monstruos
El esputo sin verbo
La mueca asquerosa
El aliento de exabrupto en exabrupto
Las ratas han devorado a los hombres
El sudor es añejo
La botella está rasgada
Y el tímpano muerto
La sabandija juega al futbol
Con calaveras
La luz está teñida de negro
Y el mal campa a sus anchas
Todos los poetas han muerto
Yo moriré también pero con un fusil en la mano
Y una bala trazando lo eterno
Quiero matar fascistas como mi abuelo
Quiero arrebatarles el odio
Que llevan dentro
Quiero ver su sangre gotear como un cascabel diabético
Quiero aplastar sus cabezas
Para comprobar que nada tienen dentro
Quiero matarles con mis manos
Aspirar su último aliento
Ver oscurecerse sus ojos
Cagarme en todos sus muertos
El odio me llama
La justicia me llama
Y el alma permanece a la espera
Espero recuperarla
Ha de librarse una batalla
Nada de néctar y ambrosía
Dadme más balas
Quiero adornar mi cama
Con cabezas de fascistas
Quero pisar su gaznate
Enarbolar la bandera de la violencia
Quiero matarlos a todos
Y dejarles sin posibilidad de descendencia
El gen fascista
Es etéreo pero resistente
Y hay que matar la hierba mala
Lírica muerta que abre la ventana
Esponja de odio que absorbe todo el mar
Dalia fecunda de la resignación
Soplo de viento en los ijares de la noche
El mundo se ha vuelto loco de repente
Dejemos de aullar como los lobos
Anunciemos al fin
La era de la palabra
Que no haya más muertos
Que se levante y se vaya el alba
Que nadie haya de morir
Por sus soflamas.








