Gregorio Segovia, profesor UCM
Layan, una joven siria de 22 años, fue secuestrada por cuatro hombres enmascarados mientras iba a comprar a una tienda cerca de su casa en la región de Tartús. Su madre publicó varios vídeos en redes sociales pidiendo ayuda y meses después fue liberada. Al volver a casa, Layan le contó a su madre que sus captores le iban a vender a un “príncipe” en Idlib por 30.000$. Maya, una adolescente siria de 15 años de la región de Latakia, estuvo desaparecida durante dos meses. En ese tiempo, su familia recibió múltiples mensajes amenazantes y de chantaje, incluyendo fotos que mostraban signos de hematomas y golpes en el rostro de Maya. Finalmente apareció en un vídeo en Facebook vestida con un pañuelo blanco y caminando junto a un joven con el que iba a contraer matrimonio en Alepo, a pesar de ser ambos menores de edad.
Mientras Occidente celebra la “normalización democrática” de Siria bajo sus nuevas autoridades, en varias regiones del país se extiende una ola de secuestros de mujeres y niñas alauitas que apenas ha despertado interés en los grandes medios internacionales. Las denuncias difundidas desde hace meses por las familias de las víctimas y por activistas en redes sociales describen una realidad aterradora: desapariciones a plena luz del día, peticiones de rescates, violencia física, amenazas de matrimonios forzados y de esclavitud sexual. Todo envuelto en un silencio mediático que parece servir al propósito político de blanquear al nuevo régimen surgido tras el golpe de estado perpetrado por el grupo yihadista Hayat Tahrir al Sham (HTS) contra el gobierno de Bashar al Assad a finales de 2024. Golpe de estado encabezado por el actual presidente de Siria, Ahmed al-Sharaa, también conocido por su nombre de guerra yihadista, Mohamed al Jolani.
Una denuncia ignorada
El pasado 15 de julio, un grupo de personas expertas de la ONU encabezado por Reem Alsalem, Relatora Especial sobre la violencia contra las mujeres y las niñas, se dirigió por carta al gobierno sirio para transmitirle su preocupación por los informes alarmantes de secuestros y desapariciones de mujeres y niñas alauitas desde febrero de 2025 (1). En dicha carta, se pedía además al gobierno sírio que realizara una investigación de los hechos para identificar a los responsables y que tomara medidas de prevención para proteger a las mujeres y niñas alauitas. Según informó la Relatora Especial a mediados de septiembre en su perfil de X, dicha carta no ha recibido respuesta del gobierno sirio (2). El contenido de esta carta se dio a conocer el 23 de julio a través de una nota de prensa de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OHCHR) (3). Según la nota de prensa, se han recogido informes de que al menos 38 mujeres y niñas, de entre 3 y 40 años, habían sido secuestradas en Latakia, Tartús, Hama, Homs, Damasco y Alepo. La mayoría fueron raptadas a plena luz del día, cuando se dirigían al colegio, visitaban familiares o se encontraban en sus casas. La nota de prensa subraya que los testimonios recogidos muestran la existencia de un patrón claro de violaciones que incluye violencia sexual, amenazas, matrimonios forzados de menores y una falta total de respuesta por parte del gobierno sirio. En algunos casos documentados, las familias incluso recibieron amenazas directas para que dejaran de buscar a las desaparecidas o no denunciaran públicamente. Otras víctimas, según los informes recogidos, habrían sido drogadas y agredidas físicamente durante su cautiverio. Aunque la falta de mecanismos seguros de denuncia dificulta la verificación, el grupo de personas expertas encabezado por Reem Alsalem advierte de que no puede descartarse la existencia de violaciones o esclavitud sexual. Finalmente, en la nota de prensa de la OHCHR también se menciona que varios secuestros implican directamente a miembros de las fuerzas de seguridad o a individuos afiliados a instituciones del gobierno interino, lo que apunta a una responsabilidad estatal indirecta en los abusos.
Casi de manera simultánea a la publicación de la nota de prensa de la OHCHR, el 28 de julio la sección árabe Amnistía Internacional denunció los mismos hechos a través de un comunicado (4) en el que confirma la desaparición y secuestros de decenas de mujeres y niñas alauitas y la violencia sufrida por estas durante su cautiverio. Amnistía considera que muchos de los casos investigados pueden constituir trata de personas, ya que las peticiones de rescate se producían desde números de teléfono localizados en otros países como Irak, Emiratos Árabes Unidos o Turquía.
Los informes de la ONU y Amnistía Internacional recogen las denuncias que habían sido difundidas desde hacía meses por las familias de las víctimas en redes sociales, pero de las cuales no se había dado ninguna cobertura en medios internacionales. Solo el medio de comunicación libanés Daraj ha informado desde el principio sobre los secuestros de mujeres y niñas alauitas e incluso ha realizado investigaciones sobre el terreno. En un reportaje en abril de 2025 (5), el equipo de Daraj ya documentó casos de secuestros y desapariciones con total impunidad a plena luz del día en regiones costeras de Siria así como en áreas rurales como Homs y Hama, y afirmaba que estos sucesos eran reminiscentes de los secuestros de mujeres yazidíes en Irak, aunque sin alcanzar la misma escala. En los siguientes meses (6), el medio libanés ha seguido documentando casos de desapariciones de mujeres alauitas en diferentes partes de Siria, niñas, adolescentes, estudiantes, mujeres casadas y madres, todas procedentes de pueblos y zonas de Latakia, Homs, Hama y Tartús, regiones con una población mayoritariamente alauita. A finales de agosto, Daraj denunció que este patrón de desapariciones y secuestros acompañados de violencia física, violencia sexual y matrimonios forzados parecía estar repitiéndose en la región de Suwayda, afectando en esta ocasión a mujeres y niñas drusas (7).
Solo un medio de comunicación internacional, Reuters, ha realizado una investigación sobre las desapariciones de mujeres alauitas en Siria (8). En un reportaje publicado en junio de 2025, Reuters documentaba que al menos 33 mujeres y niñas alauitas, de entre 16 y 39 años, habían desaparecido o sido secuestradas. Varios testimonios indicaron que algunas víctimas fueron trasladadas fuera de Siria. Además, Reuters apunta que muchas familias sentían que la policía había ignorado sus denuncias y criticaban la respuesta oficial que atribuía sin pruebas los casos a disputas personales o fugas. Reuters informaba además que la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre Siria de la ONU estaba investigando las desapariciones de mujeres alauitas. De hecho, el presidente de la Comisión, el brasileño Paulo Sérgio Pinheiro, en un discurso de junio de 2025 ante la Comisión de Derechos Humanos dijo que habían documentado la desaparición de al menos 6 mujeres alauitas en la primavera de 2025 (9). Reuters terminaba su reportaje describiendo el miedo de muchas familias de las mujeres desaparecidas de que estas sufrieran un destino similar al de las mujeres yazidíes, las cuales fueron sometidas a la esclavitud sexual durante el reinado de terror del autodenominado Estado Islámico una década antes.
Estos temores no están de ninguna manera infundados. El periodista británico y antiguo corresponsal de la BBC, Paul Wood, denunció en un artículo en The Spectator en julio de 2025 el caso de una joven de 23 años que fue secuestrada, violada en grupo en varias ocasiones y finalmente vendida a un lider yihadista de Idlib. En su artículo cita informes de decenas de mujeres secuestradas, algunas de las cuales denunciaban tras su liberación haber sufrido violaciones. Wood lo describe como el resurgir de la práctica de la sabaya, mujeres cautivas retenidas como esclavas sexuales según una interpretación salafista de la sharia. Esto ha provocado, relata Wood en su artículo, que las familias mantengan a sus hijas en casa y no las dejen ir al colegio: «Viven en un estado de miedo».
Un silencio cómplice
¿Por qué este silencio internacional ante las desapariciones de mujeres y niñas alauitas? Sin duda la principal explicación es que desde los medios occidentales se quiere proyectar una imagen de estabilidad del país para avalar al nuevo gobierno surgido del golpe de estado perpetrado por el grupo yihadista HTS. Los nuevos dirigentes sirios, exmiembros de dicho grupos yihadista, incluido su presidente Ahmed al-Sharaa, están siendo recibidos con benevolencia cuando no con auténtico entusiasmo en las capitales occidentales. Hay que tener en cuenta que el actual régimen deriva de una guerra por poderes contra la Siria de Bashar al-Assad, cuya caída ha sido vista como una victoria estratégica de Estados Unidos y sus aliados frente a Irán y Rusia. En este contexto, reconocer la existencia de secuestros sectarios supondría cuestionar la legitimidad de un poder que Occidente ha decidido presentar como democrático. Se sabe que hay abusos, pero la prioridad ahora es mantener una estabilidad aparente aunque esté cimentada sobre la impunidad.
Pero más allá del componente político, los secuestros de mujeres alauitas son también una muestra de cómo la violencia contra las mujeres, en particular la violencia sexual, se normaliza en los conflictos armados. Independientemente del contexto y de los actores del conflicto, el cuerpo de las mujeres y las niñas es utilizado como medio de castigo político y social. En el caso de Siria, se da además el agravante de la negación por parte de las autoridades de la realidad de los secuestros y las violaciones, incluso reescribiéndolos y justificándolos. Como señala la escritora siria, Rosa Yassin Hassan, “De este modo, la víctima es despojada de sus derechos dos veces: primero, cuando su cuerpo es desaparecido por la fuerza y su familia es silenciada; y segundo, cuando se le roba su propia condición de víctima, se la coacciona para que adopte un relato degradante y se la culpa de su propia desaparición.” (11)
El caso de las mujeres y niñas alauitas secuestradas en Siria es una doble tragedia: la de las víctimas y la del silencio que las rodea. Pese a los informes de la ONU o Amnistía y las investigaciones de medios como Daraj o Reuters, la comunidad internacional parece haber decidido mirar hacia otro lado. Esta falta de cobertura no es casual: la violencia contra las mujeres, incluso cuando adopta formas extremas como el secuestro o la esclavitud sexual, es tratada como un daño colateral, no como una estrategia deliberada de dominación y terror. Pero además, la denuncia de la violencia contra las mujeres y niñas alauitas es un “contratiempo” para las prioridades geoestratégicas occidentales en la región, en busca de la normalización del nuevo gobierno sirio. La seguridad de las mujeres y niñas es el precio a pagar para mantener la estabilidad de la región. En consecuencia, el silencio internacional actual equivale a complicidad con las desapariciones y la violencia contra las mujeres y niñas sirias.
- https://spcommreports.ohchr.org/TMResultsBase/DownLoadPublicCommunicationFile?gId=30176
- https://x.com/UNSRVAW/status/1967836452953174251
- https://www.ohchr.org/en/press-releases/2025/07/syria-un-experts-alarmed-targeted-abductions-and-disappearances-alawite
- https://www.amnesty.org/es/latest/news/2025/07/syria-authorities-must-investigate-abductions-of-alawite-women-and-girls/
- https://daraj.media/en/who-is-kidnapping-syrian-alawite-women-in-broad-daylight/
- https://daraj.media/en/women-continue-to-be-kidnapped-in-syria-as-the-authorities-deny-by-swearing/
- https://daraj.media/en/killing-kidnapping-and-forced-marriage-faces-of-womens-subjugation-in-syria/
- https://www.reuters.com/world/middle-east/shes-not-coming-back-alawite-women-snatched-streets-syria-2025-06-27/
- https://www.ohchr.org/en/statements-and-speeches/2025/06/oral-update-mr-paulo-sergio-pinheiro-chair-independent
- (10)https://www.spectator.co.uk/article/the-alawite-women-taken-as-sex-slaves-in-syria/; https://archive.ph/ZSBw5
- (11)https://daraj.media/en/abduction-kidnapping-or-forced-disappearance-different-faces-of-violence-against-syrian-women/








