Por Lola G. Luna (1)
Desde la cuarta ola feminista que empieza a elevarse en el 2000 y llega a su cresta mayor en el 2018/19, se da un arrebato feminista radical. No me refiero a las RadFem que circulan por las redes, colectivas locales y otros grupos de feminismo lésbico, que posiblemente responderían mejor a ese contenido, sino a Plataformas y Organizaciones de Foros y Congresos (2) que utilizan el término radical y están formadas por el movimiento feminista de base y feministas institucionales. Coincide, además con el uso generalizado de la Agenda Feminista Abolicionista, que contiene la violencia de género, la pornografía, la prostitución, los vientres de alquiler, el género como opresión, el transgénero… y en ocasiones también se apellida radical (3).
La Agenda ha sido una herramienta que ha estructurado las acciones del movimiento feminista que hasta la Cuarta Conferencia Mundial de la Mujer (Beijing, 1995) se articulaban en campañas, siendo las más importantes la reglamentación del aborto y la lucha contra la violencia machista.
El gobierno socialista de los ochenta y noventa (Felipe González) fue interpelado sobre esos temas, y ya en el siglo XXI los dos gobiernos (José Luís Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez) lo han sido desde la Agenda Abolicionista.
La representación oficial socialista en las Conferencias Mundiales de la Mujer, la firma del CEDAW (4), y de la Convención do Belem do Pará (5) unidas a la institucionalización en el Estado con el Instituto de la Mujer primero y después el Ministerio de la Igualdad, e instituciones de la mujer en los gobiernos autonómicos, hizo que los gobiernos socialistas respondieran a las demandas feministas con una serie de leyes (Aborto, Integral contra la Violencia de Género, Igualdad de Oportunidades…)
A partir de Beijing´95 y su Plan de Acción se comenzó a hablar de Agenda y posteriormente se añadió “abolicionista” retomando así los orígenes feministas. Pero ¿la Agenda Abolicionista representa al feminismo radical? ¿Y quién marca la Agenda? Parto de que la Agenda es un espacio de confluencia actualmente de plataformas, asociaciones del movimiento, Partido de Feministas al Congreso, Partido Feminista de España y organizaciones feministas socialistas más o menos con apellido. En diferentes convocatorias de acciones puntuales, congresos, etc. las primeras aportan radicalidad y las ultimas, las socialistas, me atrevo a decir que marcan la Agenda. Ahora, por ejemplo, está sobre el tapete la prostitución, pero habiendo presentado el movimiento feminista al gobierno una ley de abolición, la LOASP, ya han manifestado las compañeras socialistas en el reciente V Congreso de la PAMA, que no será la ley que el gobierno defienda. Por otro lado, hace unos meses y a raíz de la crisis del PSOE en dónde la corrupción y el machismo iban de la mano, de la base del movimiento se ha interpelado a las 58 diputadas del PSOE para que se unieran a la denuncia del machismo imperante y a apoyar la LOASP, a lo que han dado la callada por respuesta. Es decir, no tienen una posición radical feminista sino institucional. Apoyar la LOASP, o denunciar el machismo que anida al interior del PSOE -y de todos los partidos masculinos- es claramente un asunto de “política sexual” (corazón del feminismo radical), y si hubiera realmente una posición feminista radical se hubieran posicionado a favor de esos dos temas. Tanto en las Plataformas como en la Agenda considero que se está haciendo uso del nombre feminismo radical en vano.
Entonces, ¿dónde está el feminismo radical hoy en España? Sin duda la Agenda Abolicionista contiene temas de “política sexual”, otra cosa son las acciones que lleva a cabo. Pero retrocedamos a la subida de la cuarta ola feminista, cuando se produjo una radicalización del movimiento ante el aumento de la violencia sexual unida a la aparición de las redes sociales y su manejo por las nuevas generaciones de mujeres. Esto hizo que aparecieran grupos virtuales locales con el nombre de RadFem que la pandemia fortaleció. Estas colectivas pueden darnos información de lo que en estos momentos es feminismo radical, junto a foros virtuales en la red X, colectivas locales abolicionistas, comunidades lésbicas, algunas editoriales, librerías y grupos de estudio. Todo ello forma un paisaje de lunares radicales unidos por los hilos de la conciencia feminista, constituyendo el movimiento social mayor que ha existido a nivel mundial.
1 lolagluna.com
2 En la segunda ola lo llamábamos Jornadas o Encuentros
3Ulloa Ziáurriz, Teresa.C. “El feminismo abolicionista”. Su implantación también se encuentra en América Latina https://tribunafeminista.org/2020/05/el-feminismo-abolicionista/#google_vignette
4 Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, aprobada, 18 diciembre 1979 por la Asamblea General de NN UU en su resolución 34/180. Entrada en vigor: 3 de septiembre de 1981
5 Convención interamericana para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer. Convención Belém do Pará, Brasil, 1994








