Esta semana ha comenzado la 80ª Sesión Ordinaria de la Asamblea General de la ONU y en ella hemos podido asistir al espectáculo bochornoso de ver hablar al terrorista de origen saudí, Ahmed al-Charaa, alias Abu Mohamed al-Golani, en calidad de presidente interino, es decir dictador, de la nueva Siria. Y no solo eso, el aún más cuestionable e innecesario esperpento de ver a diversos líderes mundiales reuniéndose y fotografiarse con él, darle la mano, sonreírle y en definitiva legitimarlo.
Golani y el dictador ucraniano Volodymir Zelensky se reunieron en dependencias de la sede de la ONU en Nueva York, donde anunciaron que Ucrania y Siria restablecerían relaciones diplomáticas. En realidad Ucrania y Siria mantuvieron buenas relaciones diplomáticas incluso durante los primeros años de la guerra en Siria, mientras Ucrania todavía era algo parecido a una democracia liberal burguesa. No fue hasta el golpe de Estado del Maidán de 2014 cuando las nuevas autoridades golpistas ucranianas decidieron cambiar de bando, romper relaciones con una Siria en lucha contra el terrorismo internacional y pasar a apoyar al emirato islámico establecido en Idlib, solo para incordiar a Rusia.
Las buenas relaciones entre la Ucrania post Maidán y los fundamentalistas islámicos vienen de lejos. Desde 2014 en la guerra del Donbass, y sobre todo desde la guerra directa entre Ucrania y Rusia, diversas organizaciones armadas de este tipo se han integrado en las fuerzas militares de Ucrania, sobre todo de separatistas chechenos, como las unidades del Emirato Islámico del Cáucaso, la marca de Al Qaeda en el Cáucaso norte. En esta ocasión los dos ultraderechistas, Zelenski y Golani, aparecieron con traje y corbata civil, despojados de la camisa verde caqui con la que -seguramente por sugerencia de sus asesores y mentores comunes de la inteligencia angloamericana-, nos tenían acostumbrados.
Tampoco pudo faltar al particular besamanos de Al Qaeda el sonriente Capitán General de las Fuerzas Armadas de España, el rey Felipe VI de Borbón. En este punto debemos recordar que la organización internacional, cuya rama siria lideró y sigue liderando con unas nuevas siglas, Al-Charaa, alias Golani, asesinó brutalmente a cientos de trabajadores en los atentados de Madrid de 2004 y a decenas en los de las Ramblas de Barcelona y Cambrils en 2017.
Ni Felipe VI, ni Golani, ni Zelenski han presentado las actas electorales, ni tan siquiera resultados electorales. En el caso de los dos primeros, por no haberse presentado nunca a unas elecciones que les legitimaran como jefes de Estado o de gobierno. En el caso del autócrata ucraniano, llegó al poder gracias a unas elecciones en las que, en primer lugar, se presentó con la promesa de llegar a un acuerdo de paz que pusiera fin a la guerra en el Donbass, promesa que nunca cumplió. Y en segundo lugar fueron unas elecciones de dudosa legitimidad, por estar perseguidos de facto y de iure partidos como el Partido de las Regiones o el Partido Comunista de Ucrania, el primer y el cuarto partidos más votados por los ucranianos hasta ese golpe de Estado.
Pero además de las serias dudas sobre la legitimidad de las elecciones del primer mandato de Zelenski, once partidos de la oposición, varios de ellos socialistas y de izquierdas, se encuentran proscritos desde finales de marzo de 2022, y además dicho primer mandato debería haber terminado en marzo de 2024, de acuerdo con la Constitución ucraniana, y haberse presentado a unas nuevas elecciones.
La Cumbre de la ONU en la ciudad más poblada de las costa atlántica estadounidense dejó otras imágenes propias de una serie distópica de las que abundan en las plataformas de entretenimiento, como la del citado comandante de Hayat Tahrir Al Sham, Al Golani paseando tranquilamente comiendo un bocadillo por las calles de Manhattan, a pocos cientos de metros de donde sus amigos asesinaron a miles de civiles inocentes el 11 de septiembre de 2001. Paseo escoltado por agentes de la seguridad federal estadounidense… escoltado para protegerlo, no para que no escapara, conviene matizar. Si esta asamblea se hubiera celebrado en Irak, el citado cabecilla de HTS hubiera sido arrestado, pues se encuentra buscado por la justicia iraquí.

Otra presencia vergonzosa fue la del otro gran carnicero de Asia occidental, también prófugo de la justicia, esta vez de la Corte Penal Internacional. También lidera un ejército que tiene su origen en la fusión de varios grupos terroristas, que fueron llamados ejército una vez obtuvieron el poder y el reconocimiento internacional. También utiliza un alias para ocultar su verdadera identidad, estamos hablando del judío polaco-estadounidense Benjamín Mileikowsky, cuya familia cambió el apellido para semitizar su origen y que sonara más levantino, por el de Netanyahu. Pero como siempre decimos, allá donde hay injusticias y otros crímenes del imperialismo, también hay gente resistiendo, contraatacando e intentando construir algo mejor.
La mayoría de las delegaciones internacionales se levantaron y se ausentaron en el momento de empezar su intervención Benjamín Mileikowsky. Muy pocos países con mayoría musulmana se quedaron a escucharle, uno de los pocos fue el Reino de Marruecos. Incluso líderes socialdemócratas muy moderados como el colombiano Gustavo Petro tuvieron actuaciones lúcidas y valientes, dentro y fuera de la sede de la ONU, como cuando denunció los atentados de falsa bandera contra Venezuela en el Caribe y la hipocresía estadounidense con respecto al tráfico de drogas, que ha desangrado y todavía sigue desangrando a Colombia desde hace décadas. O cuando encabezó junto al músico británico Roger Waters una manifestación a favor de Palestina por las calles de Nueva York.








