Algunas notas sobre lo woke

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Juan Viera Benítez

1.-El progresismo woke

El progresismo WOKE identifica los problemas que hay en el mundo relacionados con la raza, etnia, edad, sexo, género, religión, etc., inclinándose por debatir y criticar su repercusión en privilegios y agresiones sobre grupos sociales, sobre las identidades individuales, representaciones, simbologías a que dan lugar. Sin embargo, para este movimiento “progresista” parece que no tienen mucha importancia las relaciones económicas de producción y distribución, sobre quien posee los medios de producción, las fábricas, las tierras, las maquinarias o el capital financiero, ni tampoco hace una mirada acerca de las funciones del Estado, ni sobre los mecanismos de cómo la clase burguesa como clase dominante se enriquece explotando a la clase obrera, acumulando plusvalía procedente del esfuerzo y el sudor obrero.

No se trata de despreciar las luchas que desarrollan los progresistas contra el machismo y la opresión de género, contra el racismo, y por el feminismo, contra la prostitución, etc. puesto que todas forman parte de la liberación y la emancipación humana. Pero no pueden lograr sus objetivos si consideran individualmente los efectos y no tienen en cuenta que todos ellos tienen su origen en las bases materiales que configuran la superestructura cultural de la sociedad. No pueden dejar de lado el cambio radical de las relaciones económicas y sociales que a fin de cuentas son las que provocan las múltiples cuestiones asociados a la raza, el color de la piel, el sexo, género, la inmigración, el cambio climático, etc.

La defensa de la diversidad social y la coexistencia de diferentes grupos y perspectivas que enriquecen a la sociedad, con sus diferencias y valoraciones, son una parte primordial del patrimonio común de la humanidad. Es decir, es de un valor incalculable apreciar la variedad de características personales, culturales y sociales que existen en una sociedad, las diferencias de raza, etnia, edad, género, orientación sexual, religión, capacidades físicas y mentales, idioma, origen e ideología. Todo esto perfecto, pero también hay que cuestionar y denunciar el modelo de dominación y enriquecimiento de la burguesía capitalista construido sobre unas relaciones sociales de explotación que determinan su apropiación de valor social producido.

2.- Las grandes empresas y el progresismo woke.

La gran hipocresía de lo WOKE se pone de manifiesto en su connivencia, tolerancia y aplauso a las grandes empresas que explotan y saquean a la población trabajadora. Las grandes corporaciones económicas como Iberdrola, Repsol, Banco de Santander, etc. para vender más fácilmente sus mercancías, para lograr un mayor éxito mercantil entre la población se identifican y promocionan con símbolos, logos, representaciones, frases, y actos culturales que gustan al progresismo. En concreto, suele ser frecuente que subvencionen la publicidad de actividades culturales y simbólicas, realicen anuncios en televisión y redes sociales, carteles callejeros, y revistas de todo tipo en los que se condenan los prejuicios y la discriminación racial, el sexismo o la desigualdad de derechos para el colectivo LGTBI+ y el capitalismo verde.

Los altos directivos y personajes de las entidades empresariales y financieras, con frecuencia son premiados y homenajeados por los poderes políticos, entidades públicas, ayuntamientos, asociaciones vecinales y culturales, fundaciones, etc. por su contribución al desarrollo de la diversidad en la sociedad; estos “notables parásitos explotadores” en sus discursos y narrativas alaban el empoderamiento de las mujeres y personas de color, la participación en altos cargos políticos y administrativos, aplauden las normas que se presentan y aprueban en el parlamento contra el machismo y la libertad de género, impulsan la celebración con banderas y fiestas el orgullo gay, la normalización de las personas LGTBI+ en las instituciones sociales, etc. Todo con el objetivo de diluir y ocultar la lucha de clases.

Sin embargo, estas grandes corporaciones ocultan en su patio trasero los paraísos fiscales en los que camuflan y encubren sus beneficios y cuentas millonarias y otros procedimientos más sofisticados que les permiten sortear sus contribuciones fiscales al Estado;  sin perjuicios de ningún tipo a pesar de sus exageradas ganancias despiden, precarizan y explotan a sus trabajadores, esclavizan a mujeres y niños en las fábricas que tienen en países del Sur global, sin tener en cuenta sexo,  color, orientación sexual, edad, religión, ni preferencias de género; cuando sus trabajadores se ponen en huelgas reclamando mejoras salariales y condiciones laborales más dignas no se cortan exigiendo al Estado la represión policial y judicial. En definitiva, la explotación laboral y la producción de plusvalía no tienen en cuenta las cuestiones relacionadas con las identificaciones grupales ni individuales.

Captura de pantalla de la ceremonia de inauguración de los JJOO de París

3.- El Estado y el progresismo woke

El Estado y sus instituciones toleran al progresismo WOKE mientras no toque ni proponga cambios que modifiquen el funcionamiento, la estabilidad y conservación de las instituciones del sistema democrático-burgués. Todas en bloque, administraciones públicas, organizaciones políticas y sociales, aceptan a los personajes del mundo progresista WOKE mientras que no denuncien la reproducción y acumulación del capital. El reformismo socio-liberal del PSOE y de los partidos que se autodefinen a la izquierda del PSOE son soportes fundamentales del sistema monárquico que es un seguro para el mantenimiento de la explotación capitalista. Estas organizaciones políticas se sitúan en la acera del progresismo WOKE y sus intenciones no pasan de reformar y cambiar tímidamente la cara cultural y simbólica del capitalismo, pero sin plantear y combatir su destrucción.

El progresismo WOKE con su presencia en los órganos de gobierno, Congreso de los Diputados Asambleas Regionales y corporaciones locales legitima y normaliza el papel funcional de los aparatos del estado en su servicio a los dueños del capital, tanto en el terreno económico con subsidios y exenciones fiscales, en el terreno laboral aprobando nomas y reformas que facilitan la extracción de plusvalía obrera,  y judicialmente protegiendo a jerarcas políticos y empresariales cuando sus fechorías de enriquecimiento sobrepasan los límites permitidos en el pillaje legal de clase.

La idea que sustenta la filosofía WOKE, nacida en las universidades americanas, es que los problemas de identidad, las luchas por la diversidad reemplazan a la lucha de clases que desaparece como elemento de transformación social. La intensidad de lucha de clases disminuye porque ya los explotadores son diversos, hay mujeres, personas de color, LGTBI+, racistas etc. en los consejos de administración de las grandes corporaciones económicos y en las direcciones de los procesos productivos.

4.- La mercantilización de lo woke

El capitalismo transforma todo en mercancías, para él todos los aspectos de la vida abren posibilidades de negocios. El capitalismo absorbe todas las críticas culturales y las comercializa. Así, trata el feminismo, el racismo y la diversidad en su conjunto. Elabora mecanismos para proponer el empoderamiento de las mujeres, desarrolla el marketing de inclusión de personas de color o líneas que promocionen el orgullo gay. Mientras tanto, las relaciones económicas enriquecen a los dueños de los medios de producción social y empobrecen a la clase obrera cuyos salarios y condiciones de vida siguen cayendo.

En este orden de cosas, el capitalismo explota a todos por igual, no discrimina, ni separa, ni diferencia a personas de color, raza, orientación sexual, género o religión. Para el capitalismo la única igualdad es la de la explotación. Los problemas que identifica el progresismo WOKE existen realmente en la sociedad, pero lo que no podemos hacer en dividirlos y separarlos de la raíz de su causa, que no es otra que la explotación que sufren los trabajadores al vender su fuerza de trabajo. El wokismo con el juego individual está trabajando en la defensa de los intereses del capital, está haciendo lo que realmente quiere la clase dominante que los explotados se dividan identificándose por cuestiones de identidad de raza, género, edad u orientación sexual y que no asuman la lucha por su condición de explotados, ni contra la propiedad privada de los medios de producción, la base material de todas estas problemáticas de identidad del sistema democrático-burgués.

En el cumplimiento de la obtención de la máxima ganancia las clases dominantes necesitan la división y el enfrentamiento en el movimiento obrero y el fraccionamiento de los movimientos sociales. La burguesía para confundir a la opinión pública promociona con sus políticas, ayudas y subvenciones asuntos diversos: el empoderamiento del feminismo para ocultar que a las mujeres se las oprime porque la opresión patriarcal y su posición salarial en el mercado de trabajo benefician la reproducción del capital, el fomento publicitario del capitalismo verde entro del mundo del ecologismo para disfrazar que el cambio climático es consecuencia de la destrucción de la naturaleza provocada por el afán sin límites de ganancias del capitalismo, las acciones inclusivas contra el racismo y el sexismo para que no tengamos en cuenta que a las personas de color y a los inmigrantes se las diferencia por raza y nación porque de este modo se divide a la clase obrera y se debilita la presión salarial,

Los enfrentamientos que han tenido más resonancia pública y han provocado una enorme división dentro de quienes defienden un mismo aspecto de la diversidad WOKE han tenido lugar cuando se han elaborado y aprobado las leyes que reconocen y protegen los derechos de las personas lesbianas, gais, transexuales, bisexuales e intersexuales (LGTBI) y feministas. Estas normativas han sido ampliamente criticadas por sectores ligados a la burguesía han dividido y enfrentado entre sí a grupos de los movimientos sociales que nacieron unitarios. Aunque el objetivo de estas leyes es la igualdad y la erradicación de la discriminación, algunas corrientes no están conformes con su implementación y el debate interno sobre el feminismo, la identidad de género y el concepto de sexo biológico se ha avivado por los partidos reaccionarios como PP y VOX, evidenciando divisiones importantes.

5.- Acabar con el capitalismo para acabar con lo woke

El hecho general es que mientras los sectores que se identifican como de izquierdas y progresistas están enredados en estas discusiones culturales por asuntos relacionados con las identidades, culturales, representaciones, simbologías y lenguajes, muchas familias pasan necesidades porque sus ayudas sociales y salarios están totalmente precarizados, los grandes bancos siguen acumulando beneficios y expulsando a familias de sus viviendas, las grandes farmacéuticas obtienen ganancias desorbitadas mientras muchas personas sufren las consecuencias de enfermedades que se podían curar si las medicinas fueran asequibles, las grandes empresas despiden a trabajadores que son reprimidos y detenidos por la policía y penados por el sistema judicial, etc.En resumen, todas las luchas debemos integrarlas bajo la visión táctica y estratégica de la lucha de clases. No podemos aceptar que el Progresismo WOKE independice de las relaciones sociales de producción y circulación, todos los sometimientos, los yugos y dominaciones morales y físicos que sufren las personas. El WOKISMO los independiza de las relaciones económicas y los asocia con problemas culturales, como si todos ellos no tuvieran su origen en la opresión y explotación económica y en las consecuencias que nacen de la propiedad privada de los medios de producción. El progresismo debe considerar seriamente que mientras no acabemos con el capitalismo no se acabará con el racismo, ni con el machismo, ni con los problemas relacionados con la orientación sexual, ni la prostitución, ni con los monopolios económicos y culturales que sostienen todo haciendo y deshaciendo a su antojo.

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