Sionistas de vacaciones

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Hace pocos días una pandilla de protodelincuentes juveniles israelíes provocó problemas en un avión de una aerolínea española, la cual se vio obligada a tomar medidas poco usuales para hacer frente a la situación. Los cachorros de las hienas sionistas se pusieron a proferir a voz en grito canciones apologéticas del genocidio contra los palestinos, a toquetear los dispositivos de seguridad del avión, los chalecos salvavidas de emergencia, etc, lo que obligó a la tripulación de la aeronave a intervenir, y tras varios llamamientos al orden, al final incluso la Guardia Civil tuvo que hacer acto de presencia y actuar, expulsándolos del avión y reduciendo a la monitora de las larvas de Netanyahu, pues resultó que los monstruitos hebreos eran una colonia de vacaciones en viaje a Europa.

Lo descrito en el primer párrafo de este artículo es lo que sucedió en realidad, una realidad ratificada por varios testigos y pasajeros del avión, pero en la época ridícula en que vivimos, en la que Israel en general juega a ser al mismo tiempo agresor y víctima, rápidamente surgieron las voces de los paniaguados que el ente sionista tiene hasta en la sopa y proclamaron que el incidente fue un acto de antisemitismo en el que la tripulación del aparato enloqueció al oír unas voces que hablaban hebreo. En opinión del Villano, probablemente, la tripulación ni sabía que idioma era aquel, y tampoco entendían las amenazas y burlas al pueblo palestino, «sólo» vieron una panda de niñatos maleducados berreando en una lengua desconocida y poniendo en peligro al pasaje del que eran responsables, pero eso es lo de menos. ¡Llegaron a acusar al piloto de la aeronave de estar implicado en el 11-S! Este caso ilustra perfectamente las consecuencias de que un gobierno comience no sólo a cometer actos reprobables, sino además a presumir de ellos y exhibirlos en la completa impunidad. Al final los propios sionistas de a pie parecen haber interiorizado que en cualquier lugar del mundo pueden chulear, amenazar y destrozar y que, o no pasará nada, o, caso de pasar, las IDF cubrirán el territorio donde ocurra el incidente de fósforo blanco y matarán de hambre a su población, porque ya a mediados de la pasada temporada de fútbol europeo ocurrió algo similar cuando los hinchas del Maccabi de Tel Aviv sembraron la destrucción y el vandalismo en Ámsterdam hasta que la población de la ciudad holandesa los puso en su sitio. Como siempre que no van armados con fósforo blanco contra niños o contra hambrientos, los sionistas acabaron llorando y suplicando en cuanto les plantaron cara. Pero en fin, que todos estos eventos y otros que conocemos me hacen pensar en cómo debe concebir las vacaciones un sionista. Pongamos por caso las vacaciones de un soldado de las IDF al que daremos genéricamente el nombre de Abraham Tsahal.

El bueno de Abraham lleva ocho meses disparando a la cabeza de niños hambrientos de ocho años y luego subiendo fotos y videos a Tik Tok y similares fardando con los juguetes y otros objetos que roba los infantes víctimas de sus acciones. Entonces ha llegado la hora de que tenga un mes de permiso y vacaciones. La primera mañana tiene claro que se va a ir al mirador que su gobierno ha instalado cerca de la valla que separa Gaza del resto del estado hebreo. Pero eso se le queda corto. Va a mirar si puede salir de viaje por algún lugar del mundo. Su mujer Esther y sus tres hijos Esaú, Natanael y Benjamín , después de amedrentar a los convoyes que llevan comida a los gazatíes, le recuerdan que algún antisemita anda denunciando a los tribunales internacionales a los heroicos defensores del pueblo judío y que como han sido tan estúpidos de colgar sus fechorías en internet lo tienen difícil para defenderse. Entonces lo primero que debe hacer el heroico Abraham es buscar algún país que haya dejado claro que piensa ser cómplice del genocidio. Por fin lo encuentra en la Hungría de Viktor Orbán. Así que la familia Tsahal coge un avión y se embarca para el país magiar.

Al llegar al aeropuerto, con la ilusión del viaje pintada en sus ojos, los pequeños Esaú, Natanael y Benjamín se ponen a cantar que van a abrasar vivos a todos los árabes del mundo y que les provoca risa ver a niños muertos de hambre. Abraham y Esther les ríen la gracia pero les recuerdan que aún siguen en su casa, que se estén quietos. Que ya habrá tiempo para montar bulla en otra parte. Entonces durante el camino Abraham les va explicando con la sonrisa en los labios cómo ese avión podría ir soltando fósforo blanco en Gaza y, una vez que aterrizan en Budapest, la familia Tsahal se pone a pegar berridos, a destrozar las tiendas del Duty Free y a molestar al personal del aeropuerto. Eso resulta demasiado incluso en un país teóricamente cómplice y las autoridades húngaras están a punto de detenerlos y deportarlos hasta que reciben órdenes desde arriba de que deben dejarlos marchar, por venir de donde vienen. Entonces los Tsahal se ponen a montar bulla por todo Budapest, a gritar a favor del infanticidio y a destrozar una cafetería, un parque y un museo por el que pasan. Por segunda vez la policía magiar les llama la atención. Con lo bien que se lo estaban pasando y les cortan el rollo ¡No hay derecho! Los Tsahal opinan que para eso no vale la pena escoger países aliados, y deciden cambiar el lugar de sus vacaciones y venir a España, no sin antes denunciar el caso en la embajada israelí en Budapest y llorar un buen rato ante una patulea de medios internacionales seleccionados que se lamentan del antisemitismo en Hungría. Netanyahu interviene diciendo que no esperaba esto con lo bien que se había portado Orbán.

En el avión que los trae a España los Tsahal se ponen de nuevo a berrear, a sacar los chalecos salvavidas de sus compartimientos, a tocar las alarmas sin motivo, y por ello la Guardia Civil vuelve a detenerlos .En el aeropuerto español gritan burradas contra las víctimas de la DANA de Valencia, cosa que ya hicieron los sionistas en Amsterdam. La gente en España no los recibe bien y además aquí la Fundación Hind Rajab los ha denunciado y teóricamente nuestro país sí respeta la legalidad y la jurisdicción internacionales. Parece que las vacaciones se han ido definitivamente por la borda, pero de nuevo la intervención del gobierno de Netanyahu los salva, metiendo además en el ajo a Trump, a Milei y a varios mostrencos más de la derecha mundial progenocida. Por supuesto no faltan los pseudohistoriadores que hacen un paralelismo con la expulsión de los judíos por los Reyes Católicos y varios tertulianos sionistas, judíos o no, dando la brasa con ello por todos los medios. Pedro Sánchez y el ministro Albares reaccionan enérgicamente amenazando con empezar a considerar la posibilidad de iniciar los trámites para estudiar la decisión de pedir por favor a Israel que pare unos pocos días de matar niños. Feijoo, Abascal y sus partidos dicen que el gobierno no puede amparar actos antisemitas y que Israel tiene derecho a defenderse incluso en territorio español, que los buenos españoles los apoyan. Los Tsahal deciden que sus vacaciones están cumplidas y vuelven a su «tierra prometida» dejando tras de sí un rastro de apología del genocidio, destrozos y un espinoso problema diplomático entre varios países. Abraham ya está listo para volver a matar niños, o quizás ahora a ir de tertuliano prosionista por todos los medios occidentales. Todos contentos.

Imagen que ha trascendido de la actuación de la Guardia Civil deteniendo a la monitora del campamento de verano sionista que provocó el incidente del que habla este artículo.

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