¿Puede la palabra libertad esclavizar?

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Autora: Marta Sorlí i Fresquet (Espai FIGA)

Libertad y esclavitud son, en principio, términos contradictorios. Según el DIEC, libertad es el «estado o condición de quien es libre, de quien no está sujeto a un poder extraño, a una autoridad arbitraria, de quien no está constreñido por una obligación, un deber, una disciplina, una condición onerosa, etc.». Por su parte, define esclavo como «que está bajo el dominio absoluto de un amo, que no es de condición libre.» ¿Cómo es posible estar esclavizada por tu propia libertad?

Vivimos en la sociedad de las redes sociales donde, gracias a Youtube, Justin Bieber, procedente de una familia humilde, ha conseguido tener una de las mayores fortunas del mundo1. Esto ha generado que internet y las redes sociales se perciban como nichos de mercado. Pero, ¿quién obtiene realmente las ganancias económicas de esta actividad? Las personas creen que se pueden hacer ricas mediante la creación de contenido mientras el capitalismo hace el verdadero negocio de esta creencia. En ningún otro trabajo dedicaremos horas y horas gratuitamente a cambio de la esperanza de ganar dinero: si no nos pagan, no trabajamos. Sin embargo, regalamos a todas las plataformas nuestro tiempo para enriquecer a Musks y Zuckerbergs con la esperanza de ser la próxima promesa, esperanza que en rarísimas ocasiones se hace realidad.

Obviamente el capitalismo no se queda ahí y cuando se trata de hacer negocio busca todas las grietas. Si la prostitución en carne y hueso de mujeres ya es el segundo negocio más rentable del mundo¹, a pesar de necesitar de la comisión de delitos como la trata de personas, no hace falta ser experta en el tema para intuir que, a través de una pantalla, se encontrará la manera de explotar mujeres. Mujeres que, mediante el entramado actual de hipersexualización consideran que su valía está en su atractivo sexual y que dedican tiempo y esfuerzo para ver si el día de mañana se hacen ricas. Pero ricas ¿a costa de qué? ¿De disociarse de su cuerpo? ¿De creer que trabajarán como modelos cuando, en realidad, son explotadas sexualmente? ¿De dejar de ser personas para que un putero se haga una paja?

Sí, hablo de la explotación sexual que supone Only Fans. Nos intentan hacer ver que, con la pantalla de por medio, las cosas son inofensivas y nada más lejos de la realidad. Only Fans es una plataforma de explotación sexual donde los proxenetas se llaman managers, los puteros fans y las explotadas influencers. Es un nuevo giro del capitalismo para hacernos creer a las mujeres que nuestro valor es el atractivo sexual y que el sexo es un juego de poder al cual queremos y podemos acceder sin consecuencias para nosotras. Hablo de mujeres porque el 97% de las «creadoras de contenido» son mujeres y la mayor parte de los suscriptores y ‘asesores’, hombres2, así que hay una clara desigualdad de sexo: el sexo femenino es explotado por el sexo masculino. No hay igualdad, hay poder.

Para aquellas personas que, después de todos estos argumentos, continúan pensando que «no es lo mismo» y que Only Fans es más pornografía que prostitución, cabe recordar que la pornografía es violencia explícita hacia las mujeres y fomenta violaciones y agresiones sexuales. Porque -me podréis llamar puritana si así lo consideráis- «sexo accidental» es una hipocresía para romantizar una violación. Y no me lo invento yo, si accedemos a Pornhub, la plataforma gratuita más habitual de consumo de pornografía, «sexo accidental» es un título habitual de sus vídeos con contenidos en los cuales una mujer está haciendo cualquier cosa nada sexual y un hombre aparece por detrás y la penetra. Eso, amigas mías, es una violación romantizada. Otro de los contenidos habituales es, «cream pie», que consiste en que el chico se corre dentro sin consensuarlo con ella, por supuesto, sin su consentimiento o ni siquiera avisarla. Ahí se encuentra la clave del erotismo de aquella escena justamente, en que eso, amigas mías, vuelve a ser una agresión sexual donde tiene un papel más erótico el poder de la dominación que el sexo mismo.

De ahí la condición de libertad que esclaviza. El libre mercado es el amo que nos domina y nos obliga a explotarnos. Creemos en una falsa libertad de acceso que nos ata por completo a la explotación, pero esta esclavitud del siglo XXI no dista tanto de la esclavitud del siglo XIX: el sistema está montado para que creamos que estas mujeres lo hacen porque quieren. ¿O alguien aún creía que no había ningún esclavo que defendía su condición de inferioridad? El éxito de una opresión es, justamente, contar con aliadas entre las oprimidas y eso no tiene nada que ver con la libertad. El capitalismo sin límites de las redes sociales nos hace creer que todos podemos ser Justin Bieber para que aceptemos libremente la explotación y, en el caso de las mujeres, para hacernos creer que comprar nuestros favores sexuales es éxito y no vulneración de los derechos humanos.

Se «permite consumir mujeres de forma muy rápida, a golpe de click, y con posibilidades de hacer pedido personalizado según categorías de preferencia»3, como quien encarga una hamburguesa completa con queso pero sin bacon, que le resulta pesado de digerir. Ni igualdad, ni empoderamiento, ni libertad; ni siquiera monetización individual; se trata de explotación sexual: una empresa y muchos proxenetas sacan rédito económico de hacer creer a algunas mujeres que solo son un trozo de carne. Los puteros, como en la prostitución de carne y hueso, continúan pagando un precio ínfimo por ejercer el poder de someter y violar a quien no los desea.

Si nos suscribimos, de nuevo, a las definiciones imparciales de diccionario, la prostitución es la «práctica de avenirse (…) a mantener relaciones sexuales con finalidades de lucro» así que Only Fans solo puede encajar dentro de esta definición como lo que es, una plataforma de prostitución. Era solo cuestión de tiempo que, un país como Suecia donde se toman más en serio los derechos humanos, persiguiera proxenetas y puteros, y también la red como ya lo hacía en la calle. La gran pregunta es, ¿cuándo se tomarán medidas similares en el estado español siendo el tercer estado del mundo con más demanda de prostitución? ¿Cuándo los derechos humanos de las mujeres serán una prioridad para la legislación española?

  1. Relatora Especial sobre la violencia contra las mujeres y las niñas, sus causas y consecuencias, Reem Alsalem (2024). La prostitución y la violencia contra las mujeres y las niñas. Organización de Naciones Unidas ↩︎
  2. Saiz Martínez, Mónica. (2023). ONLY FANS. Un espacio de Blanqueo del negocio del sexo. Federación de Mujeres Jóvenes. ↩︎
  3. Saiz Martínez, Mónica. (2023). ONLY FANS. Un espacio de Blanqueo del negocio del sexo. Federación de Mujeres Jóvenes. ↩︎

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