Esta entrada se enmarca en el dosier que el diario elcomun.es presenta para este Primero de Mayo, en estos momentos en los que más que nunca necesitamos movilización. Como medio apostamos por la alianza fraternal contra toda opresión, toda explotación y por la paz. Frente al rearme, respuesta obrera.
El Común es un medio realizado por colaboraciones voluntarias y que no recibe ingresos económicos de propaganda o patrocinadores. Nuestra actividad informativa se marca el propósito de aportar un punto de vista alternativo y no sustitutivo del trabajo de los profesionales del periodismo, cuya labor merece todo nuestro respeto.
En este Primero de Mayo, esa mirada alternativa parece, sin embargo, más necesaria que nunca. También el periodismo, como trabajo susceptible de monetizarse dentro del capitalismo, cae hoy en las garras de los intereses que tratan de detener la decadente hegemonía del «orden basado en reglas».
Dicen que la verdad es la primera víctima en las guerras. La calidad de los medios, en especial los públicos, ha alcanzado un nivel deplorable. La censura impide que los ciudadanos españoles y europeos puedan conocer puntos de vista que no se encuentren marcadamente alineados con el entorno atlántico.
Aquellos que se atribuyen la virtud de identificar la desinformación, mantuvieron y mantienen a periodistas y cantantes detenidos arbitrariamente, así como a medios prohibidos por ser orientales. Hemos sido testigos de las escenas más horribles en Palestina o Siria, pero más gracias a las redes sociales que a la voluntad de los medios de masas.
El despropósito llega al punto de que medios, supuestamente izquierdistas, censuran todo aquello que cuestione sus dogmas identitarios, y cínicamente niegan el debate feminista porque perjudica a los intereses partidistas que les permiten mantener una pequeña parcela de poder parlamentario.
Como es lógico, a mayor tamaño de la trampa en la que nos quieren meter, mayor debe ser el embuste con el que nos engañen. El rearme contra enemigos espurios, el ocultamiento de los genocidios, la perpetuación de la mujer como mercancía a disposición de especuladores, el expolio de los servicios públicos para beneficio de rentistas y monopolistas, toda esa barbarie necesita una extraordinaria dosis de encubrimiento deslumbrante.
Desde el equipo editorial de este medio procuraremos seguir ofreciendo información y opinión independiente, y mandamos un abrazo de ánimo a los compañeros periodistas que viven el atosigamiento y la opresión de los intereses económicos y políticos, que han secuestrado la libertad de una de las profesiones más hermosas.








