Papas comunistas, integristas yanquis y una pedrada personal

0

La pasada fue semana marcada por la muerte del Papa Francisco, un Pontífice con cierto perfil aperturista y preocupación por el aspecto más social de la institución que dirigía. En algunos círculos hemos oído machaconamente durante todo su pontificado que era un Papa «comunista». Sí, sí, ya sé lo que están pensando muchos marxistas o simples izquierdistas que leen estas líneas, pero no escribo este artículo para juzgar hasta dónde llegaba su presunta tendencia progresista o el alcance de sus cambios y gestos en su institución. Más bien para observar ciertos fenómenos que nos muestran la realidad de nuestro tiempo y unas cuantas pautas para el futuro.

El primero es que el difunto Pontífice ha acumulado una cantidad de odio verdaderamente llamativa precisamente entre los que debían ser sus fieles. Creo que ni Enver Hoxha, el único gobernante que prohibió las prácticas religiosas, hubiera vertido sobre un Papa recién fallecido las acusaciones, insultos y aberraciones que he visto en los últimos días entre los perfiles con crucecitas o símbolos alusivos al cristianismo en las redes sociales. Creo que, por mucho que se las den de católicos, la inmensa mayoría de estos cristianos no aceptan el dogma según el cuál es el Espíritu Santo el que a través de los cardenales elige al vicario de Cristo en la Tierra. De hecho alguno de estos opinadores lo declaraba abiertamente: por la autoridad que les confería el forro de sus calzones, afirmaban que Francisco era en realidad el vicario en la Tierra de Satanás y no de Cristo. No estoy aquí para resolver dudas teológicas de nadie, repito, sólo para constatar algunos hechos.

El segundo fenómeno que me llamó la atención es que a los que más alardean de cristianos y católicos, resulta que lo que les molesta del cristianismo es precisamente la parte del mismo que cualquier persona con un mínimo de ética y humanidad consideraría atractiva o incluso encomiable: el amor al prójimo, la compasión por los necesitados, la solidaridad, el perdón al que ha errado y se arrepiente… Estos internautas son, por usar imágenes judeocristianas, de los que les gusta tirar la primera piedra, adorar al becerro de oro o tomar el nombre de Dios en vano. Resulta curioso que, en opinión del Villano, de tener alguna utilidad la religión, sería justamente dar unas pautas de comportamiento, una seguridad existencial, una determinada visión ética y cierto consuelo y calma en algunos momentos. Pero los que más las consumen, al menos una elevadísima cantidad de ellos, las quieren para todo lo contrario, para usarlas como excusa para extender su odio y para amedrentar a otros.

Tercero, ligado a todo lo anterior, la última visita que recibió este Papa fue la del vicepresidente de los Estados Unidos James David Vance. Es decir, la mano derecha del político que se ha convertido en el rostro más característico de la nueva derecha mundial que abiertamente exhibe odio, racismo, clasismo y otras características que tradicionalmente se tenían por malas y que, de hecho, el mensaje más clásico del cristianismo y otras religiones condenaban rotundamente. Vance, por lo visto, se fue con una reprimenda del Pontífice y, quizá por ello, la despedida vía Twitter, que yo nunca diré X, de la administración Trump al Santo Padre fue tremendamente fría.

A estas alturas se estarán preguntando a donde quiere ir a parar el Villano con toda esta introducción. Muy sencillo. Tengo una opinión personal en mi cabeza, una elucubración, una pedrada, si quieren, en lenguaje coloquial, según la cuál es demasiado casual que un Papa odiado por la nueva derecha mundial, la cuál ahora mismo dirige un país con un larguísimo historial de injerencias en todos los gobiernos del mundo, muera justo después de recibir a uno de los mandatarios que dirigen a esta ola de nostálgicos de la inquisición. No sería la primera vez, además, que el gobierno norteamericano se inmiscuye en la política vaticana, no tienen más que leer los estudios que numerosos historiadores y periodistas como Carl Bernstein han escrito ya sobre el conocido papel de Juan Pablo II como aliado de la administración Reagan para desestabilizar el bloque socialista del este de Europa.

Resumiendo: Juan Pablo II demostró ya que, por si tuviera pocos medios el gobierno norteamericano, el poder espiritual de la que sigue siendo la confesión religiosa con más fieles del mundo es un instrumento muy útil en determinadas ocasiones. El Papa polaco incluso cambió una frase del Padre Nuestro que donde decía «perdónanos nuestras deudas como también nosotros perdonamos a nuestros deudores» pasó a decir «perdónanos nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden». No me negarán que este cambio rezuma bastante ideología capitalista y neoliberal de la que pregonaban Reagan y Thatcher. Y algunos colaboradores de Trump, como el infame estratega de la nueva derecha Steve Bannon, habían expresado abiertamente su intención de eliminar a Francisco, de dar un golpe de estado en el Vaticano, por así decirlo, y sentar en el trono de San Pedro un Papa más al gusto de la derecha más cerril.

En fin, el Villano no lo afirma abiertamente, reconozco que no tengo ninguna prueba hoy por hoy, pero apostaría 50 euros a quien me coja la apuesta a que el nuevo Pontífice muy probablemente sea norteamericano de nacionalidad y del sector más integrista de la Iglesia Católica. Si se confirma esta previsión, el Villano seguiría sin tener pruebas pero pensaría para sí que los esbirros de Trump lo habrían envenenado o eliminado por cualquier otro medio.

¿Que Francisco era ya un anciano enfermo que de todas formas, previsiblemente, no iba a durar mucho más? Bueno, si se puede acelerar el proceso, para según quién, era apetecible hacerlo, además de que el estado de salud del difunto Pontífice hacía más sencillo el procedimiento. ¿Que los médicos ya han certificado que la muerte del Papa argentino se debió a otras causas? Como si no hubieran demostrado muy a las claras durante décadas los gobiernos norteamericanos hasta donde llegan sus tentáculos.

Entre los que suenan como candidatos a nuevo Papa hay uno que simboliza exactamente el perfil que el Villano ha descrito más arriba: el Cardenal Diácono nacido en Wisconsin Raymond Burke, que muchas veces ha mostrado su apoyo a Trump, su odio a múltiples colectivos y que es partidario de recuperar la misa en latín, y probablemente la Inquisición si le dejaran. Si «el Espíritu Santo» convierte a este candidato en el 267 Papa de la Iglesia Católica —¿Juan Pablo III?—, el Villano no tendrá ninguna duda de lo que habría ocurrido. Esta es mi «pedrada» personal, recuérdenla.

P.D.: Esto son sólo suposiciones, pueden perfectamente no cumplirse. Si las cosas no se dan como ha descrito el Villano hay 0 motivos para el choteo y la inquina de algún meapilas rencoroso de los que cité más arriba. Pero 0, ¿eh?

Raymond Leo Burke, el cardenal integrista norteamericano que personifica las elucubraciones que ha expresado en este artículo el Villano, en un montaje junto a la basílica de San Pedro.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.