Adolescence: guerra total contra niñas y mujeres

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Autora: Xusa Ortega Pérez. Espai FIGA.

La serie de Netflix Adolescence (Jack Thorne, 2025) ha roto todos los moldes: se estrenó el 13 de marzo y en solo una semana ya era el contenido más visto de la plataforma en un fin de semana en todo el mundo.  

No vamos a entrar en describir el guión porque a estas alturas casi todo el mundo ha oído algo del argumento de la serie, que ya se ha descrito como «lo más cercano a la perfección que se ha visto en televisión en décadas».

Adolescence ha conseguido generar una respuesta política ante lo que las feministas llevamos años denunciando: el aumento de la misoginia y la amenaza para los derechos de las mujeres que significa el auge del uso de las (a propósito) incontroladas redes sociales entre los menores. 

La problemática que crudamente expone la serie (nada menos que la conversión de nuestros menores en feminicidas y violadores grupales) es tan alarmante que ha llegado al parlamento británico, el cual se plantea prohibir los móviles a los menores de 16 años, como ya ha hecho Australia.

La serie muestra que estos “monstruos” (¡nuestros hijos!), son el resultado de la unión de varias circunstancias que nunca se han entendido correctamente por haberse analizado por separado (especialmente en los medios de comunicación) pero que las feministas siempre hemos denunciado. La problemática sólo puede explicarse correctamente y, por tanto, afrontarse correctamente, si se analizan todos sus factores en conjunto. Porque no son casuales, ni aislados. Los enumeramos a continuación:

  1. Aumento de suicidios en adolescentes: las redes sociales han disparado las problemáticas que subyacen en la conducta suicida de la población adolescente, de manera que entre 2017 y 2021 el porcentaje de intentos de suicidio en este colectivo se duplicó. El acoso escolar y la sensación de fracaso son unos de los motivos (que en la serie se reflejan muy bien). Pero la mayor parte de conducta suicida se da entre las chicas que sufren la mayor parte de la presión: estereotipos sexistas, sexualización, acoso sexual…  
  2. Acceso al porno: la media de acceso al porno en España es de 8 años. Nuestros hijos con 12 años están insensibilizados contra la violencia extrema que es el porno, cosa que elimina su empatía hacia las mujeres, lo que desemboca en…
  3. Violaciones grupales e individuales protagonizadas por niños-adolescentes. Este fenómeno no puede entenderse sin relacionarlo con el acceso a la pornografía “gracias” a los móviles, las redes sociales, los videojuegos, etc. La industria de la pornografía busca a los niños incansablemente para crear futuros clientes de prostitución y asegurar el negocio. La sociedad en conjunto paga el precio, pues estos delitos están inundando todas las esferas, incluso los centros escolares: el profesorado confiesa estar desbordado. Y por otro lado… 
  4. Blanqueamiento de la prostitución: la industria de la prostitución (que es la misma que la de la pornografía) cada vez busca más mujeres jóvenes y vulnerables, pero amplia el perfil de sus “víctimas objetivas”. Only Fans, asistencia sexual a hombres con discapacitad, las propuestas de regularización de la prostitución de partidos supuestamente feministas… el blanqueamiento de la prostitución, que es la escuela de desigualdad sobre la que se construye la deshumanización de las mujeres (de Miguel, 2012), es también uno de los factories de deshumanización de l’as mujeres.
  5. La machosfera y la ideología incel: la machosfera es un ecosistema de foros, canales, redes sociales y plataformas, donde se propagan ideas misóginas y de oposición al feminismo. Algunas expertas creen que es una respuesta organizada a las conquistas del feminismo (Franco y Bernárdez (eds.), 2023 en Varela, 2024). En la machosfera la ideología incel, esencial en “Adolescencia”, juega un papel primordial pues en torno a ella colectivos de hombres y adolescentes que se sienten rechazados por las mujeres (célibes involuntarios) articulan peligrosamente su resentimiento y misoginia descargando violentamente su frustración contra las mujeres.
  6. El declive del sistema educativo: está bien reflejado en la serie la falta de normas, la total ausencia de autoridad del profesorado (en pro de la felicidad del alumnado), el daño que causa el acceso a móviles y ordenadores en las aulas, el descontrol absoluto del acceso a todos los contenidos y acciones anteriormente nombrados en horas lectivas.
  7. Eliminación de la coeducación y sustitución por ideas transgeneristas que refuerzan los estereotipos sexistas, contribuyendo aún más si cabe al aumento de la desigualdad entre sexos…. en el ámbito educativo!

Y en todo este panorama hay responsabilidades. Responsabilidades y responsables, que algún día tendrán que responder ante lo que podríamos considerar delitos contra la humanidad. 

Los responsables:

  1. Los poderes públicos que, a pesar de las evidencias conocidas hace ya años, no se han atrevido a regular el acceso a los móviles ni a las redes sociales en contra de los intereses empresariales. Tampoco los gobiernos han prohibido el porno -ni se lo plantean. El porno está enseñando a nuestros menores que las mujeres y niñas no son más que trozos de carne a los que someter a violencia sexual. Y finalmente, aún no han actuado para prohibir el acceso, libre y sin control, del discurso transgenerista (que refuerza los estereotipos sexistes) a los centros educativos.
  2. Las empresas (Meta, X, Youtube-Google…), que intencionadamente han permitido que la misoginia, el odio y la depresión campen a sus anchas (para generar beneficios económicos), especialmente entre los menores, y a las cuales se les siguen tolerando malas praxis que, como sabemos, derivan en la amenaza a los derechos de mujeres y niñas y a los cimientos mismos de las democracias. 
  3. Las familias que han facilitado a sus hijos el acceso ilimitado a móviles y otros dispositivos (al principio por desconocimiento, ahora por negligencia) son también responsables de esta debacle, de esta deshumanización de las mujeres y las niñas y de la conversión de los niños en seres extremadamente misóginos y violentos.

Nuestros hijos no están a salvo de esta manipulación. Nuestras hijas (futuras mujeres) no lo están en ningún escenario. La conjunción del machismo, el capitalismo neoliberal, las ideologías posmodernas, la tecnología sin control ni ética y la mercantilización de los cuerpos de las mujeres, son una estrategia de guerra patriarcal cuyo objetivo inicial ahora son las niñas. 

Y no solo ha empezado, sino que está organizada y campa a sus anchas en todas las esferas.

El 2024 en España surgió el movimiento Adolescencia Libre de Móviles en el cual decenas de miles de familias se unieron para promover el retraso de la entrega de móviles hasta los 16 años y están consiguiendo cambios en el sistema educativo. Las organizaciones feministas, especialmente DOFEMCO (Docentes Feministas por la Coeducación), hace años que luchan por recuperar la coeducación real en los centros educativos (secuestrada por el transgenerismo) y para frenar el avance de la misoginia entre adolescentes, un trabajo esencial con el que actualmente las mayor parte de las instituciones públicas actualmente no están alineadas.

Ojalá Adolescence sirva para que actuemos en conjunto de una vez por todas contra esta reacción extrema que amenaza con fulminar los derechos de todos, pero especialmente los de mujeres y niñas, y que persigue la eliminación de los avances en igualdad que nos caracterizan como sociedad.

Referencias bibliográficas:

Bernárdez, A.; Franco,Y. (2023), Misoginia online: la cultura de la manosfera en el contexto español. Ed. Tirant lo Blanch, Valencia.

De Miguel, Ana (2012), “La prostitución de mujeres, una escuela de desigualdad humana”,  Revista europea de derechos fundamentales, 19, págs. 49-74

Varela, Nuria (2024), El síndrome Borgen. Por qué las mujeres abandonan la política. Ed. Sinecuanon, Barcelona.

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